No te centres en ser conocido, céntrate en saber


Bhagavad-gītā 2.29

Queremos ser conocidos. Viviendo en un mundo lleno de masas anónimas en sus metrópolis sin sentido, percibimos subconscientemente la amenaza constante del olvido: el anonimato amenaza con reducirnos a una cifra.

La idea de entrar en una sala de juntas abarrotada y sin rostros conocidos puede resultar inquietante. Cuando las cabezas se giran y asienten en señal de reconocimiento, nos sentimos reconocidos.

Las interminables procesiones de interacciones sin sentido que a menudo se llevan a cabo en nombre de la socialización, ya sea física o digitalmente, pueden cegarnos ante nuestra verdadera necesidad.

Sin embargo, esta necesidad humana natural de reconocimiento puede degenerar en una obsesión cuando vinculamos nuestra autoestima a la cantidad de miradas que atraemos. En una cultura que equipara el valor de las personas con el número de "Me gusta" en su página de Facebook, ser un desconocido puede sonar como la muerte.

Sin embargo, la interminable sucesión de interacciones sin sentido que a menudo se dan en nombre de la socialización, ya sea física o digital, puede cegarnos ante nuestra verdadera necesidad: la necesidad de saber. Y lo que más necesitamos saber es quiénes somos realmente, qué nos motiva y qué nos hará verdaderamente felices.

Podemos pensar que sabemos quiénes somos: «Soy una persona extrovertida que disfruta socializando». Pero la extroversión es una característica de la dimensión psicológica de nuestro ser. Más allá de nuestras dimensiones físicas y psicológicas se encuentra nuestra identidad esencial, nuestro verdadero yo.

Para ayudarnos a conocernos a nosotros mismos, el Bhagavad-gītā nos ofrece un espejo introspectivo. En él vemos que somos almas inmortales, parte del Supremo Kṛṣṇa, que todo lo atrae. Somos seres espirituales que llevamos dentro el potencial para la vida y el amor eternos. Tal autoconocimiento, afirma el Gītā (2.29), no puede sino asombrarnos.

Y no tenemos por qué renunciar a ser conocidos; simplemente debemos priorizar el conocimiento. Cuando nos conocemos a nosotros mismos, podemos aprovechar al máximo el ser conocidos: no para apaciguar o complacer nuestro ego, sino para compartir con los demás la maravillosa alegría del conocimiento.

Algunos consideran que el alma es asombrosa, otros la describen como asombrosa, y otros más oyen hablar de ella como algo asombroso, mientras que hay otros que, incluso después de oír hablar de ella, no logran comprenderla en absoluto. - Bhagavad-gītā 2.29

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