Los drogadictos en recuperación a menudo afirman que recaen en el consumo excesivo no porque quieran drogarse, sino simplemente porque quieren sentirse normales.
Comprenden que la droga les trae muchos más problemas que placer. Tras haber experimentado repetidamente cómo les hace cometer actos terribles, han llegado a un punto en el que ni siquiera les gusta mucho.
Pero aun así sienten un deseo casi irresistible. Ese deseo no proviene únicamente de los síntomas físicos de la abstinencia, sino también de los tormentos psicológicos que sufren. El Bhagavad-gītā (16.11) indica que los deseos actúan como grilletes. La indulgencia repetida crea grilletes casi irrompibles entre los drogadictos y la droga. La tensión de esos grilletes internos es tan dolorosa que resulta insoportable. Por lo tanto, terminan deseando aquello que ni siquiera les gusta.
El tormento que los adictos sienten en extremo debido a su adicción, todos lo sentimos en cierta medida debido a nuestros apegos. En el Bhagavad-gītā (3.36), Arjuna se hace eco de este sentimiento cuando pregunta: ¿Qué nos impulsa a pecar incluso cuando no queremos hacerlo?
El Bhagavad-gītā identifica el deseo egoísta, encarnado en la lujuria, como el culpable (3.37). Tras explicar cómo actúa este deseo y cómo podemos contrarrestarlo (3.37-42), recomienda (3.43) superarlo sumergiéndonos conscientemente en la realidad espiritual. El bhakti-yoga ofrece el camino más sencillo hacia esta inmersión, pues proporciona acceso rápido a la fuente de todo placer, Kṛṣṇa, que es la fuente de todo atractivo.
Mediante la práctica regular del bhakti, nuestros reflejos intelectuales y devocionales se fortalecen y agudizan. Con estos reflejos entrenados, cuando los deseos inferiores nos atormentan, buscamos alivio no en nuestros apegos, sino en Kṛṣṇa. Gracias a la seguridad y serenidad que nos brinda esta absorción, podemos poner fin a la tragedia de anhelar aquello que ni siquiera nos agrada.
Arjuna dijo: ¡Oh, descendiente de Vṛṣṇi!, ¿qué es lo que lo impele a uno a los actos pecaminosos, aun involuntariamente, como si se lo obligara a la fuerza? - Bhagavad-gītā 3.36



