Bhagavad-gītā 6.26Siempre que tratamos de meditar en Kṛṣṇa,
es posible que nuestra mente nos desafíe con su tendencia a vagar de un lado a
otro. En el Bhagavad-gītā (6.26), Kṛṣṇa anticipa esa tendencia de la
mente a divagar y nos insta a traerla de vuelta, con paciencia y perseverancia,
para que vuelva a concentrarse en Kṛṣṇa, el Ser Supremo.
La lucha por concentrarse
Mientras tratamos de recuperar esa
concentración, un problema común puede ser la distracción. La solución a la
distracción es la concentración, mediante la cual hacemos un mayor esfuerzo por
traer de vuelta la mente hacia Kṛṣṇa, desde dondequiera que se haya desviado. A
veces, ese esfuerzo da resultado y otras veces no. Cuando no funciona, podemos
reprocharnos por no tener la fuerza de voluntad necesaria para volver a
concentrar la mente. Pero esa actitud podría ser una visión limitada y
contraproducente.
Es una visión limitada porque el
problema quizá no sea realmente una cuestión de voluntad, sino de sabiduría: la
incapacidad de mirar más allá del síntoma para descubrir la verdadera causa. A
veces, las desviaciones de la mente no van más allá de la distracción. Pero
otras veces llegan mucho más lejos, hasta convertirse en una verdadera
distorsión, en la que la mente comienza a pervertir e invertir nuestra
percepción interior, de modo que empezamos a considerar las cosas mundanas no
solo más placenteras que Kṛṣṇa, sino también más importantes y valiosas que Él.
La expresión explícita de semejante
percepción invertida permite que cualquier persona con inclinación filosófica
descubra fácilmente su falsedad y su absurdo. Sin embargo, el problema es que
la mente frecuentemente no nos permite expresar esas ideas de manera explícita.
Actúa de forma sutil y perversa, haciendo que aceptemos sus creencias: sus
concepciones, sus afirmaciones y, en última instancia, sus distorsiones. En
particular, cuando luchamos por concentrarnos, nos hace creer que aquello hacia
lo que nos distraemos importa más que aquello en lo que queremos concentrarnos.
En esos momentos, si simplemente seguimos esforzándonos con mayor intensidad o
concentración, estaremos luchando únicamente contra los síntomas, sin siquiera
investigar la enfermedad, y mucho menos tratarla. Nuestro inevitable fracaso en
esa lucha nos desanimará aún más e incluso podría llevarnos a despreciarnos a
nosotros mismos; todo ello será contraproducente.
En lugar de luchar por concentrarnos,
necesitamos esforzarnos por aclarar y corregir nuestra percepción. Podemos
hacer una pausa, respirar profundamente unas cuantas veces y entablar un
diálogo interior con nuestra mente. Permitamos que la mente exprese lo que
tanto la inquieta y, una vez que se haya desahogado, podremos atender sus
preocupaciones con calma, claridad y argumentos razonables, tal como
trataríamos de tranquilizar a un niño excesivamente alterado por algo
insignificante. Este esfuerzo de diálogo interior quizá no logre necesariamente
calmar ni convencer a la mente, pero el hecho de expresar explícitamente sus
preocupaciones y sus posibles soluciones nos ayudará a tranquilizarnos y a
convencernos de que no debemos permitir que la mente tome el control de
nuestras decisiones.
La corrección consciente de nuestras
prioridades interiores, que habían sido distorsionadas por la mente, nos
proporcionará una base más profunda y una convicción más firme para nuestros
esfuerzos por volver a concentrar la mente en la única realidad que, en última
instancia, más importa: Kṛṣṇa.
Resumen
- Cuando
no logramos concentrarnos, si el problema es simplemente una distracción
causada por la mente, la solución consiste en hacer un esfuerzo más
enérgico para concentrar la mente en Kṛṣṇa.
- Sin
embargo, a veces la distracción puede ser un síntoma de un problema más
profundo: una distorsión mediante la cual la mente nos ha convencido de
que aquello que ella considera importante tiene mucho más valor que Kṛṣṇa.
- Esta
distorsión debe abordarse mediante la aclaración y la corrección,
expresando explícitamente las concepciones de la mente y evaluándolas de
manera racional, para así poner al descubierto su falsedad y su absurdo.
Reflexiona sobre ello
- Cuando
no logramos concentrarnos durante nuestra meditación, ¿cuál suponemos
generalmente que es la causa y cuál la solución?
- Cuando
esa solución no funciona, ¿cuál podría ser la verdadera causa?
- ¿Cómo
podemos abordar eficazmente esa causa más profunda?
De lo que sea y de dondequiera en que
la mente deambule debido a su naturaleza vacilante e inestable, uno debe sin
duda apartarla y ponerla de nuevo bajo el control del yo. - Bhagavad-gītā 6.26