La mente necesita ser curada, no aplastada


Bhagavad-gītā 6.36

En el Bhagavad-gītā 6.56, Kṛṣṇa afirma que la mente solo puede ser controlada mediante un proceso apropiado. Este énfasis en un proceso apropiado indica que no podemos recurrir siempre a la fuerza bruta para controlar la mente. Cuando la mente genera un impulso peligroso y destructivo, como el deseo de atacar brutalmente a alguien que nos ha provocado, quizá necesitemos actuar con firmeza implacable para rechazar ese impulso y evitar convertirnos en maníacos violentos e incontrolables.

Sin embargo, al mismo tiempo, es importante reconocer que ese enfoque solo trata los síntomas, no cura la enfermedad subyacente. Si sentimos deseos de toser mientras nos escondemos de unos alborotadores que quieren matarnos, quizá tengamos que reprimir esa tos por la fuerza. Pero no se nos aconsejaría hacer eso en circunstancias más normales. A menudo acudiríamos a un médico para tratar la tos. De manera similar, necesitamos recibir el tratamiento adecuado para sanar la mente, en lugar de limitarnos a reprimirla.

La sanación de la mente se centra en reemplazar las impresiones perjudiciales que hay en ella por otras más saludables. Aunque algunas impresiones perjudiciales quizá deban ser reemplazadas específicamente por otras que atiendan una preocupación o necesidad particular de una manera más armoniosa y menos perturbadora, no podemos dedicar nuestro tiempo a realizar un psicoanálisis de cada impresión que llevamos dentro. En cambio, debemos concentrarnos en conectarnos con lo divino mediante la inmersión en la meditación devocional, centrada exclusivamente en el recuerdo del Señor.

Esa inmersión crea impresiones positivas y poderosas que pueden contrarrestar y reemplazar las impresiones perjudiciales. La rapidez, la intensidad y la profundidad con que se formen en nosotros las nuevas impresiones dependerán de cuánto abramos nuestra mente y nuestro corazón para recibir el sonido sagrado del santo nombre y el precioso recuerdo del Señor durante nuestro tiempo de meditación exclusiva. Por eso, en lugar de preocuparnos por si podremos controlar la mente en el futuro cuando nos enfrentemos a una provocación, podemos concentrarnos en controlarla en el presente. Esto nos permitirá cultivar la devoción y reducir al mínimo las distracciones.

Esta absorción devocional será la cura para nuestra mente afligida, y esa cura abordará automáticamente los síntomas de los impulsos destructivos de la mente en el futuro. Esos impulsos disminuirán y desaparecerán de manera natural a medida que se formen impresiones más saludables.

Resumen:

  • Recurrir a la fuerza bruta para aplastar los impulsos de la mente puede ser necesario en algunas ocasiones, pero solo trata los síntomas sin curar el problema subyacente.
  • Para sanar nuestra mente enferma, necesitamos reemplazar las impresiones perjudiciales por otras más saludables.
  • La mejor manera de formar impresiones más saludables es mediante la meditación devocional, que permite que la presencia divina reemplace las emociones e influencias perjudiciales.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuándo se puede recurrir a la fuerza bruta para lidiar con los impulsos de la mente?
  • ¿Cuál es un método sostenible y transformador para sanar la mente?
  • ¿Cuál es la mejor manera de prepararnos para futuras provocaciones?

Para aquel que tiene la mente desenfrenada, la autorrealización es una labor difícil. Pero aquel que tiene la mente controlada y que se esfuerza por los medios adecuados, tiene asegurado el éxito. Ésa es Mi opinión. - Bhagavad-gītā 6.36


Ayúdame a contrarrestar y reemplazar la programación de mi mente


 Bhagavad-gītā 6.35

śrī-bhagavān uvāca
asaṁśayaṁ mahā-bāho
mano durnigrahaṁ calam
abhyāsena tu kaunteya
vairāgyeṇa ca gṛhyate

“El Señor dijo: Sin duda, la mente es indómita,
inestable e inquieta, como un niño.
Sin embargo, puedes controlarla con perseverancia,
siempre que la acompañes con desapego”.

Mi querido Señor, Tú explicas que el control de la mente consiste, en última instancia, en reprogramarla. La programación anterior de la mente no puede borrarse, pero sí puede contrarrestarse mediante la abstinencia y reemplazarse mediante la práctica constante.

Debido a su programación anterior, mi mente presenta constantemente propuestas perjudiciales. Para contrarrestarlas, necesito desarrollar una firme determinación interior que actúe como un interruptor de anulación de mi condicionamiento mental habitual.

Cada vez que le digo que no a las propuestas indeseables de mi mente, se fortalece la programación interior asociada con ese interruptor de anulación. Con el tiempo, este interruptor se convertirá en mi programación habitual; y la abstinencia, por Tu misericordia, oh Señor, se convertirá en mi segunda naturaleza.

Al mismo tiempo, mi Señor, puedo reemplazar los condicionamientos de mi mente creando alternativas de ocupación que sean más significativas y satisfactorias. Tú, oh Señor, abres ante mí todo un universo de experiencias y aventuras, centrado en una vida de servicio amoroso a Ti. Cuando me ocupo en ese servicio, Tú correspondes creando impresiones nuevas y poderosas que reprograman rápidamente mi mente.

Bendíceme, mi Señor, para que haga mi parte en la reprogramación de mi mente de acuerdo con mi capacidad, y permíteme esperar fielmente para ver cómo Tú haces Tu parte al transformar mi mente en mi amiga.

El Señor Śrī Kṛṣṇa dijo: ¡Oh, tú, hijo de Kuntī, el de los poderosos brazos!, contener la inquieta mente es sin duda algo muy difícil de hacer, pero ello es posible mediante la práctica adecuada y el desapego. - Bhagavad-gītā 6.35


Tres pasos para lograr una mayor concentración


Bhagavad-gītā 6.35

Todos tenemos la experiencia de distraernos y perder mucho tiempo debido al bajo rendimiento que esto ocasiona. Para lograr una mayor concentración, podemos hablar de tres pasos que podrían resumirse en el acrónimo AIR. La A corresponde a atención. ¿A qué estoy prestando atención? Tratamos de tomar conciencia de ello haciéndonos esa pregunta. Luego, la I corresponde a intención. ¿A qué quiero prestar atención? Y la R corresponde a redirección. ¿Cómo puedo trasladar mi atención desde donde se encuentra actualmente hacia donde debería estar? Mediante estos tres pasos, practicados con paciencia y perseverancia, todos podemos aumentar nuestra concentración.

El Señor Śrī Kṛṣṇa dijo: ¡Oh, tú, hijo de Kuntī, el de los poderosos brazos!, contener la inquieta mente es sin duda algo muy difícil de hacer, pero ello es posible mediante la práctica adecuada y el desapego. - Bhagavad-gītā 6.35


Libérame de la mente inquieta e irracional

Bhagavad-gītā 6.34

cañcalaṁ hi manaḥ kṛṣṇa

pramāthi balavad dṛḍham t

asyāhaṁ nigrahaṁ manye

vāyor iva suduṣkaram

“¡Oh, Kṛṣṇa!, la mente es inquieta,

irracional, despiadada e implacable.

Controlarla es una tarea tan ardua

como tratar de sujetar un viento tempestuoso”.

Mi querido Señor, la mente es inquieta por naturaleza. Cuando trato de concentrarme en algo, se desvía hacia otra cosa. ¡Cuánto de mi vida he perdido debido a las distracciones! Mi Señor, por favor, revela Tu suprema atracción y haz que mi mente inquieta encuentre descanso en Ti.

La mente también es, a veces, irracional o poco razonable. Se aferra irracionalmente a las cosas, incluso cuando sé que son perjudiciales para mí y trato de hacerla entrar en razón. Por favor, ¡oh, Señor!, Tu capacidad para razonar es muy superior a la mía. Ayuda a mi mente irracional a comprender la razón y a abandonar los apegos perjudiciales.

Además, mi Señor, la mente puede ser despiadada. Cuando caigo en sus garras, me acosa sin misericordia y me hace complacerla hasta dejarme sin dinero, sin energía y sin dignidad. Incluso entonces, sigue siendo un amo tiránico que siempre me exige más y más. ¡Oh, Señor misericordioso!, solo Tú puedes liberarme de la crueldad de mi mente.

Y, además, mi Señor, la mente puede ser implacable. Aunque rechace una y otra vez sus propuestas, estas siguen apareciendo, como las olas del océano, sin fin ni descanso.

Mi capacidad para resistir las tentaciones, mi Señor, es limitada. Pero el poder de la mente para presentarme tentaciones parece infinito. Por favor, ¡oh, Señor!, necesito Tu gracia infinita. Solo Tú puedes lograr que mi mente implacable finalmente deje de insistir.

La mente es inquieta, turbulenta, obstinada y muy fuerte, ¡oh, Kṛṣṇa!, y someterla, creo yo, es más difícil que controlar el viento. - Bhagavad-gītā 6.34


Trata a la mente como a un niño; no permitas que la mente te trate como a un niño


Bhagavad-gītā 6.34

Los niños son inconstantes. Si le decimos a un niño que estudie, puede hacerlo durante unos minutos y después querer jugar. Si lo presionamos para que estudie, puede empezar a llorar. Pero si cedemos ante sus protestas, nunca estudiará y seguirá jugando. Si empezamos a jugar con él sin parar, tanto nuestro hijo como nosotros terminaremos perjudicados.

Nuestra mente es inquieta como un niño (Bhagavad-gītā 6.34). Al principio, a la mente le gusta una cosa; después, otra, y luego otra más, ad infinitum. Necesitamos madurar como padres y dirigir la mente hacia las cosas importantes.

Desafortunadamente, en lugar de hacer que nuestra mente se vuelva firme, permitimos que ella nos vuelva inestables. Incluso si tratamos de controlar la mente, esta sigue divagando y nos desanimamos. Después, permitimos que nos lleve consigo en su divagar, dejando así, sin darnos cuenta, que nos controle. Es decir, permitimos que nos trate como a un niño.

La sabiduría del Gītā explica que somos diferentes de nuestra mente: somos almas capaces de detener sus divagaciones. Para concentrar la mente, el mejor objeto es el Supremo, Kṛṣṇa, quien atrae a todos. ¿Por qué? Porque Él es lo que nuestra mente realmente busca cuando vaga sin cesar en busca de algo atractivo. Kṛṣṇa es la fuente de todo lo atractivo. Al comprender esta verdad filosófica, maduramos espiritualmente y adquirimos la madurez necesaria para educar nuestra mente.

Y cuando nos conectamos con Kṛṣṇa mediante la práctica del bhakti-yoga, nuestra mente se purifica de sus ideas infantiles acerca de lo que resulta placentero y experimenta cada vez más que absorberse en Kṛṣṇa es supremamente placentero. Es decir, la mente madura.

Al concentrar así nuestra mente en Kṛṣṇa, adquirimos la madurez y la pureza necesarias para concentrarnos en las cosas que realmente importan, haciendo que nuestra vida sea fructífera y llena de dicha.

Reflexiona sobre lo siguiente:

·                ¿Cómo permitimos que nuestra mente nos trate como a un niño?

·                ¿Cómo podemos madurar espiritualmente para educar nuestra mente?

·                ¿Cómo podemos hacer que nuestra mente madure?

La mente es inquieta, turbulenta, obstinada y muy fuerte, ¡oh, Kṛṣṇa!, y someterla, creo yo, es más difícil que controlar el viento. - Bhagavad-gītā 6.34