Bhagavad-gītā 6.47
La meditación
se está volviendo popular hoy en día. Sin embargo, dada la preferencia de las
personas por hacer las cosas a su manera, muchos meditadores meditan en
cualquier objeto que les atraiga, sin tener en cuenta las pautas tradicionales
para la meditación.
Ciertamente,
concentrarnos firmemente en cualquier objeto puede proporcionarnos cierta calma
en esta época de hiperactividad externa y distracción interna. Consideremos a
las personas que meditan en el espacio. Al contemplar la inmensidad del
espacio, podemos poner en perspectiva las turbulencias de nuestra vida y
comprender que no vale la pena preocuparnos excesivamente por ellas.
Sin embargo,
en última instancia, no buscamos solamente tranquilidad, sino también
satisfacción. Por ejemplo, si padecemos artritis que hace que mover las manos
sea doloroso, podemos aliviar el dolor decidiendo no moverlas. Pero esa no es
una solución duradera; necesitamos curar la artritis para poder recuperar el
movimiento normal.
Una dinámica
similar se aplica a nuestra conciencia. Por lo general, nuestra conciencia
gravita hacia las cosas mundanas, y el deseo de obtener esos objetos nos agita.
Mediante la meditación, si dirigimos nuestra conciencia hacia algo material que
no provoque deseos similares —como el espacio—, obtenemos cierta paz. Si
consideramos esa paz como una señal que nos indica que debemos profundizar aún
más en la meditación, entonces esa meditación puede servir como un valioso
peldaño en nuestro viaje espiritual. Pero si consideramos esa paz como el fruto
completo de la meditación, nos engañamos a nosotros mismos. Nuestra conciencia
simplemente pasa de un objeto sensual que nos agita y nos mantiene olvidadizos
de nuestra identidad espiritual, a un objeto relativamente tranquilizador que
nos mantiene igualmente inconscientes. Cuando meditar en el espacio perpetúa
nuestro olvido espiritual, nos deja con la mente dispersa.
El sexto
capítulo del Bhagavad-gītā describe el proceso de la meditación yóguica
practicada con determinación. Y el capítulo concluye (6.47) declarando que los yogīs
más elevados meditan en Kṛṣṇa. ¿Por qué?
Porque Él es la cumbre de la realidad espiritual, la Suprema Personalidad de
Dios, que atrae a todos, y el todo del cual somos partes eternas. Solo mediante
la meditación en Él podemos saborear un amor y una dicha ilimitados.
Reflexiona
sobre esto:
- ¿Cómo puede tranquilizarnos meditar en el
espacio?
- ¿Cómo puede engañarnos meditar en el
espacio?
- ¿Por qué los yogīs más elevados
meditan en Kṛṣṇa?
Y de todos los yogīs, aquel que tiene una gran fe y que siempre se refugia en Mí, piensa en Mí y Me presta un amoroso servicio trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí por medio del yoga, y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión. - Bhagavad-gītā 6.47




