Quienes ven en la historia solo su propio reflejo, no pueden ver lo transhistórico


Bhagavad-gītā 4.1

La historia suele ser un terreno muy controvertido. Muchos la ven como una extensión de su presente hacia el pasado. Así, por ejemplo, dos países con una larga historia de animosidad pueden ofrecer versiones radicalmente diferentes de su relación, presentando cada uno al otro como el villano.

De igual modo, los pueblos subyugados por potencias extranjeras durante siglos pueden proyectar sus propios sentimientos de inferioridad nacional en la historia. Al responsabilizar a su cultura pasada de su subyugación, consideran que su legado nacional es intrínsecamente defectuoso y lo critican, negando cualquier cualidad positiva que otros puedan encontrar en él.

Esta es la mentalidad que lleva a algunos hindúes a emprender una cruzada contra las tradiciones de la India. Su virulencia se extiende incluso a textos de sabiduría como el Bhagavad-gītā. Muchos pensadores a lo largo de la historia y de diversas culturas han encontrado en el Gītā una fuente de profunda sabiduría, sin embargo, algunos hindúes lo ridiculizan. Lo imaginan como un instigador de la violencia religiosa, un perpetuador del sistema de castas discriminatorio o cualquier otra cosa que consideren objetable.

Estas personas no se dan cuenta de que el Bhagavad-gītā, aunque pronunciado en un momento histórico concreto, trasciende la historia, pues se centra en principios de vida atemporales. Nos ofrece un espejo que va más allá de lo histórico, hacia lo transhistórico. El espejo del Gītā no solo muestra cómo se veían a sí mismos los antiguos, sino también algo mucho más universal y trascendental: una visión de quiénes somos esencialmente.

El Bhagavad-gītā (4.1) afirma que proporcionó la luz del conocimiento al Sol, que a su vez proporciona la luz que permite a nuestros ojos adquirir conocimiento. Esto sugiere que el conocimiento del Gītā, que existe desde el comienzo de la creación, está destinado a ser una guía para toda la duración de la creación.

Quienes tienen la fortuna de conocer a maestros del Bhagavad-gītā que viven según sus enseñanzas esenciales pueden dejar de lado sus perspectivas históricas y apreciar la inclusividad trascendental del Gītā.

La Personalidad de Dios, el Señor Śrī Kṇa, dijo: Yo le enseñé esta imperecedera ciencia del yoga a Vivasvān, el dios del Sol, y Vivasvān se la enseñó a Manu, el padre de la humanidad, y Manu a su vez se la enseñó a Ikṣvāku - Bhagavad-gītā 4.1 

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