Trata a la mente como a un niño; no permitas que la mente te trate como a un niño


Bhagavad-gītā 6.34

Los niños son inconstantes. Si le decimos a un niño que estudie, puede hacerlo durante unos minutos y después querer jugar. Si lo presionamos para que estudie, puede empezar a llorar. Pero si cedemos ante sus protestas, nunca estudiará y seguirá jugando. Si empezamos a jugar con él sin parar, tanto nuestro hijo como nosotros terminaremos perjudicados.

Nuestra mente es inquieta como un niño (Bhagavad-gītā 6.34). Al principio, a la mente le gusta una cosa; después, otra, y luego otra más, ad infinitum. Necesitamos madurar como padres y dirigir la mente hacia las cosas importantes.

Desafortunadamente, en lugar de hacer que nuestra mente se vuelva firme, permitimos que ella nos vuelva inestables. Incluso si tratamos de controlar la mente, esta sigue divagando y nos desanimamos. Después, permitimos que nos lleve consigo en su divagar, dejando así, sin darnos cuenta, que nos controle. Es decir, permitimos que nos trate como a un niño.

La sabiduría del Gītā explica que somos diferentes de nuestra mente: somos almas capaces de detener sus divagaciones. Para concentrar la mente, el mejor objeto es el Supremo, Kṛṣṇa, quien atrae a todos. ¿Por qué? Porque Él es lo que nuestra mente realmente busca cuando vaga sin cesar en busca de algo atractivo. Kṛṣṇa es la fuente de todo lo atractivo. Al comprender esta verdad filosófica, maduramos espiritualmente y adquirimos la madurez necesaria para educar nuestra mente.

Y cuando nos conectamos con Kṛṣṇa mediante la práctica del bhakti-yoga, nuestra mente se purifica de sus ideas infantiles acerca de lo que resulta placentero y experimenta cada vez más que absorberse en Kṛṣṇa es supremamente placentero. Es decir, la mente madura.

Al concentrar así nuestra mente en Kṛṣṇa, adquirimos la madurez y la pureza necesarias para concentrarnos en las cosas que realmente importan, haciendo que nuestra vida sea fructífera y llena de dicha.

Reflexiona sobre lo siguiente:

·                ¿Cómo permitimos que nuestra mente nos trate como a un niño?

·                ¿Cómo podemos madurar espiritualmente para educar nuestra mente?

·                ¿Cómo podemos hacer que nuestra mente madure?

La mente es inquieta, turbulenta, obstinada y muy fuerte, ¡oh, Kṛṣṇa!, y someterla, creo yo, es más difícil que controlar el viento. - Bhagavad-gītā 6.34


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