Bhagavad-gītā 6.45
Muchas personas realizan
regularmente actividades piadosas, pensando que estas les proporcionarán tanto
felicidad material en este mundo como una mayor felicidad material en el
próximo.
El Bhagavad-gītā (2.43)
indica que esas personas creen que no hay nada más en la vida ni en las
Escrituras que esa clase de actividades piadosas y el disfrute material
superior que estas proporcionan. Tales personas carecen de discernimiento; no
pueden alcanzar la determinación necesaria para mantenerse firmes en ningún
proceso de crecimiento espiritual (2.44).
La pureza se refiere al
deseo de servir a nuestro amado Señor simplemente para complacerlo y
deleitarnos en el intercambio de amor que surge de ese servicio. Solo ese amor
puro satisface el anhelo más profundo del corazón por amor y felicidad.
La piedad en sí misma no
es pureza. Ciertamente, las personas piadosas están libres de las impurezas
burdas que caracterizan a los demoníacos. Pero son impuras en el sentido de que
todavía tienen intereses egoístas, y, además, intereses egoístas materiales.
Y la piedad tampoco es
espiritualidad. La verdadera espiritualidad se centra en comprender que, en
nuestra esencia, somos almas, diferentes de los cuerpos que poseemos
temporalmente. El propósito de la vida, específicamente de la vida en el cuerpo
humano, que ofrece la capacidad de realizar indagaciones metafísicas, es
elevarnos por encima de nuestra falsa identificación corporal y comprender
nuestra identidad espiritual como partes de Kṛṣṇa, el Supremo, quien es
completamente atractivo.
La piedad es buena, mucho
mejor que la impiedad. Pero, en ocasiones, la piedad puede convertirse en un
obstáculo para la espiritualidad, así como lo bueno puede convertirse en
enemigo de lo mejor. Al comprender que incluso la vida más piadosa sigue perpetuando
nuestra falsa identificación corporal y nos condena a los sufrimientos
repetidos de la vejez, las enfermedades y la muerte, podemos esforzarnos por
elevarnos de la piedad a la espiritualidad mediante la práctica diligente de la
purificación yóguica (6.45). Entonces podremos experimentar y disfrutar nuestra
esencia espiritual como partes amadas de Kṛṣṇa, destinadas a una vida
de amor eterno con Él.
Piensa en esto:
- ¿Cuál es la diferencia entre piedad y espiritualidad?
- ¿Por qué las personas piadosas todavía no son puras?
- ¿Cómo podemos elevarnos de la piedad a la espiritualidad?
Y cuando el yogī
se esfuerza sinceramente por progresar más y se limpia de todas las
contaminaciones, entonces, finalmente, logrando la perfección después de
muchísimos nacimientos dedicados a la práctica, llega a la meta suprema. - Bhagavad-gītā 6.45

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