1- Hari, el Supremo



Preceptos de Śrī Caitanya Mahāprabhu

1- Hari, el Supremo:

En la teología Védica, la Deidad del principio creativo es personificada por Brahmā, y el principio destructivo, por Śiva. Indra es la cabeza de algunos elementos administrativos inferiores; por lo tanto, no son el mismo Supremo, pero son representantes de Sus diferentes atributos. Estos han obtenido sus poderes de la Fuente Original. De ese modo, ellos son seres subordinados al servicio de Hari. Luego existen otras tres ideas filosóficas distintas de la Deidad: (1) la idea negativa del Brahman de la escuela panteísta; (2) la idea de un alma universal, Paramātmā, de la escuela yoga, y (3) la idea de una Deidad personal (Bhagavān) colmada de seis opulencias (fama, belleza, conocimiento, poder, riqueza y renunciación). Las ideas de Brahman y Paramātmā están, por lo tanto, incluidas en la idea de BhagavānPor consiguiente, Bhagavān es Hari, el Ser Supremo.

Las ideas humanas son mentales o espirituales. La idea mental es defectuosa y está relacionada con el principio creativo de la materia. La idea espiritual es ciertamente la que más se acerca al Ser Supremo. La idea espiritual de Bhagavān es de dos clases: en la primera clase, la persona de la Deidad está apoderada por Su propia majestuosidad; y en la segunda, la belleza personal apodera toda Su majestuosidad. La primera idea es representada por el gran Nārāyaṇa de Vaikuṇṭha, Quien es el Señor de los señores y Dios de dioses. La segunda es representada como el todo atractivo Kṛṣṇa con Rādhikā, la representante del hlādinī o energía extática superior.

Kṛṣṇa se manifiesta como un hombre entre los hombres, y generalmente se Le acepta como Dios por encima de los dioses. Kṛṣṇa atrae, ama y despierta el éxtasis en todas las almas. Sus cualidades y parafernalia personales son todas puramente espirituales y no tienen relación con el mundo material. No puede ser entendido por medio de los sentidos materiales. Es el espíritu en el hombre el que puede ver y comunicarse con Él directamente. El alma encadenada en la materia, por su propia degradación, perdió el derecho de ver a Kṛṣṇa y Sus līlās (pasatiempos) en el mundo espiritual; pero Kṛṣṇa, debido a Su poder supremo y prerrogativas, puede aparecer con todos Sus pasatiempos de Vṛndāvana ante los ojos de todos los hombres. El hombre racional escasamente puede concebir o creer en Kṛṣṇa y Sus līlās o pasatiempos. Tan pronto como su esencia espiritual se desarrolla, él ve a Kṛṣṇa y Le ama con todo su corazón.

En nuestro escaso entendimiento, apenas podemos tratar este asunto plena y cabalmente. Por lo tanto, le dejamos este tema a nuestros lectores con estas palabras: “Abandona poco a poco los grilletes de la materia. Cultiva tu espíritu internamente. Abandona los prejuicios que has adquirido de los así llamados pensadores racionales, que niegan la existencia del espíritu. Sé humilde y aprende a respetar a quienes trabajan para alcanzar el logro espiritual. Haz esto con tu corazón, mente y fuerza, sólo en compañía de personas espirituales; y en poco tiempo verás a Kṛṣṇa. Kṛṣṇa no es un ser imaginario ni tampoco debemos pensar que Él es un fenómeno material, creado por los tontos como un ser ordinario. Kṛṣṇa no es comprendido mediante el proceso de distinguir lo subjetivo de lo objetivo; ni tampoco debe ser aceptado como una imposición de las personas por designio del hombre. Kṛṣṇa es eterno, verdad espiritual reflejada en el alma humana cuando está aliviada de todas las presiones de la materia burda; y es el sujeto de amor que procede del alma. Acéptale tal cual y Le verás con los ojos de tu alma; no hay palabras para describir ese Ser trascendental. El ideal más elevado, el mejor y el más espiritual de la Divinidad a de encontrarse en Kṛṣṇa. Levantar argumentos en Su contra es, simplemente, defraudarse a sí mismo y privarse de las bendiciones que el Señor tiene reservadas para los hombres. Por lo tanto, toda descripción de Su nombre, persona, atributos y pasatiempos, debe ser aceptada espiritualmente, abandonando las concepciones materiales a que deben llevar necesariamente las palabras”.



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