Compartir conocimiento espiritual no se trata solo de transmitirlo, sino también de descubrirlo


Bhagavad-gītā 18.77

Si nos piden que entreguemos algo a alguien, podemos sentirnos menospreciados: “Tengo mejores cosas que hacer que actuar como mensajero”.

Podemos sentirnos igualmente menospreciados cuando se nos pide que compartamos el Bhagavad-gītā simplemente transmitiendo a nuestra audiencia el mensaje de Kṛṣṇa tal como se escucha en la tradición bhakti. Pero tal negatividad es infundada porque, en lo que respecta al conocimiento espiritual, la transmisión no es degradante, sino iluminadora. La transmisión estimula el descubrimiento; esto se demuestra en el testimonio de Sañjaya tras repetir el Bhagavad-gītā a Dhṛtarāṣṭra. Sañjaya se siente extasiado al meditar en el mensaje mismo (18.76) y en su objetivo: Kṛṣṇa (18.77). Extendiendo la metáfora de la transmisión, el Bhagavad-gītā es como un festín inagotable: el festín del Bhagavad-gītā puede ser disfrutado no solo por quienes lo reciben, sino también por quienes lo transmiten.

Al igual que Sañjaya, nosotros también podemos hacer descubrimientos espirituales iluminadores al compartir el Bhagavad-gītā. Para compartirlo adecuadamente, debemos asumir la responsabilidad intelectual de él, aprendiendo a presentarlo de forma inteligible, atractiva y relevante para nuestro público. Y cuanto más nos esforcemos por explicar su relevancia a los demás, más apreciaremos su relevancia para nosotros mismos.

Además, a medida que la relevancia del Bhagavad-gītā se hace patente en nosotros, vemos este clásico consagrado no tanto como un tratado metafísico abstracto, sino como una guía práctica para la vida. Por consiguiente, al compartir el Bhagavad-gītā con este enfoque práctico, comprendemos que nuestra responsabilidad no es solo presentarlo, sino también representarlo: debemos vivir conforme a sus enseñanzas. Al asumir esta responsabilidad de predicar con el ejemplo, comenzamos a aplicar diligentemente la recomendación central del Bhagavad-gītā de practicar el bhakti-yoga. Mediante el cultivo constante del bhakti, alcanzamos el descubrimiento supremo de la vida: comprendemos y disfrutamos de Kṛṣṇa como la encarnación y el cumplimiento de todas nuestras aspiraciones de amor eterno y dicha eterna.

¡Oh, Rey!, cuando recuerdo la maravillosa forma del Señor Kṛṣṇa, me asombro cada vez más, y me regocijo una y otra vez. – Bhagavad-gītā 18.77

No hay comentarios:

Publicar un comentario