Contemplar las maravillas del mundo suele ser una experiencia decepcionante. El esplendor del Taj Mahal es fascinante de ver una, quizá dos, quizá tres veces. Pero luego se vuelve pálido y monótono. Y empezamos a preguntarnos si hay algo más que ver.
Las maravillas del mundo, tan promocionadas, suelen decepcionarnos. Aun así, anhelamos contemplar o experimentar algo que nos llene de asombro.
¿Por qué?
La sabiduría del Bhagavad-gītā responde que la capacidad de asombro ( adbhuta ) es una de las emociones estéticas ( rasa ) esenciales para nuestra naturaleza espiritual. Deleitarse con el Bhagavad-gītā puede despertar esta emoción en nuestro corazón, como atestigua Sañjaya ( 18.76 ).
La palabra maravilla tiene dos connotaciones: experiencia de asombro (por ejemplo, me quedo maravillado al ver la belleza del arcoíris) y ausencia de comprensión (por ejemplo, me pregunto cómo se forma un arcoíris en el aire durante la temporada de lluvias).
La sabiduría del Gītā despierta en nosotros ambos sentidos de asombro. Veamos cómo:
1. Experiencia de asombro: La sabiduría del Bhagavad-gītā responde a las preguntas más difíciles de la vida, delineando una majestuosa visión del mundo que resulta a la vez emocionalmente atractiva e intelectualmente satisfactoria. Cuanto más meditamos en los versos del Bhagavad-gītā, más nos maravillamos al ver cómo sus versos, aparentemente sencillos, encarnan las perspectivas más profundas de la vida.
2. Ausencia de comprensión: Nunca podremos comprender plenamente la gloria y la belleza de Kṛṣṇa; sin embargo, cada vez que Lo recordamos, Lo servimos y Lo amamos, nuestra comprensión se profundiza. En consecuencia, nos llenamos de una sensación de asombro que no es una celebración de la ignorancia, sino del misterio del amor divino. Este misterio se desvela cada vez más, pero nunca por completo, a cada instante y por toda la eternidad.
Una vez que nuestro corazón se despierta a estas dos maravillas del Bhagavad-gītā, entonces la vida misma se convierte en una maravilla continua y en desarrollo.
¡Oh, Rey!, mientras recuerdo reiteradamente ese maravilloso y sagrado diálogo que hubo entre Kṛṣṇa y Arjuna, siento placer, y me estremezco a cada momento. – Bhagavad-gītā 18.76

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