La cima de la realización espiritual se alcanza mejor compartiendo la realización espiritual


Bhagavad-gītā 18.68

Si abordamos la vida espiritual con cálculos materiales, con frecuencia terminamos calculando mal las cosas. Por ejemplo, si queremos enriquecernos, acumulamos riqueza; no la distribuimos. Pero si queremos enriquecernos internamente con la realización espiritual, este razonamiento no aplica: cuanto más compartimos una realización, más la aseguramos.

El capítulo final del Bhagavad-gītā describe cómo este compartir y enriquecerse se aplica a la realización suprema del amor puro. Este capítulo progresa desde el trabajo diligente (18.40) hasta la devoción pura (18.54). Cuando nos encontramos gozosamente situados en la autocomprensión espiritual y en equilibrio entre las dualidades mundanas, alcanzamos la devoción pura (para bhakti). Esta cima de la realización espiritual se alcanza mediante el laborioso proceso de múltiples etapas: desapegarse de lo material, buscar una comprensión más clara de la realidad espiritual y, finalmente, apegarse a la realidad espiritual suprema, Kṛṣṇa.

En sus versos finales (18.68-71), que enuncian el phala-shruti (el fruto de la escucha), el Bhagavad-gītā señala otro camino más fácil para alcanzar la devoción pura: el camino de compartir el mensaje del Bhagavad-gītā. Las últimas palabras instructivas del Bhagavad-gītā nos llevan a la cima del amor, donde Kṛṣṇa abre Su corazón en una conmovedora declaración de amor (18.64-65) y una encantadora invitación al amor (18.65-66).

Escuchar este mensaje cargado de amor nos inspira a compartir el amor de Kṛṣṇa con un espíritu de servicio amoroso. Al abrir así el camino para que otros entren en el mundo de amor de Kṛṣṇa, lo complacemos. Y Él, magnánimamente, abre el camino en nuestro corazón para la manifestación de ese amor del que hemos hablado con tanto entusiasmo. Disfrutar y compartir el mensaje de Kṛṣṇa obra simbióticamente para purificarnos y, en última instancia, nos catapulta a Su morada de amor puro (18.68).

De este modo, la misma devoción pura que constituye la cumbre de la realización espiritual se vuelve misericordiosamente accesible para aquellos que comparten la realización espiritual.

Aquel que les explica a los devotos este secreto supremo, tiene garantizado el servicio devocional puro, y al final vendrá de vuelta a Mí. – Bhagavad-gītā 18.68

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