Bhagavad-gītā 2.23
Oración
Bhagavad-gītā 2.23
nainaṁ chindanti śastrāṇi nainaṁ dahati pāvakaḥ na cainaṁ kledayanty āpo na śoṣayati mārutaḥ
“Las armas no pueden partir el alma en dos, el fuego tampoco puede quemarlo ni dejar manchas. El agua no puede mojarlo ni hacerlo pudrir. El viento no puede secarlo ni llevárselo.
Mi querido Señor, muchas son las preocupaciones, los miedos y las ansiedades que me acarreo cada vez que olvido mi identidad y me fijo en cosas que son ajenas a ella.
Mi obsesión con las posesiones y posiciones mundanas me somete a mucho drama emocional, que tarde o temprano termina por infligirme un gran trauma emocional.
Tu declaración de que soy un alma indestructible, inmune a cualquiera de las innumerables cosas que amenazan mi cuerpo y las cosas conectadas con mi cuerpo, es como un elixir curativo.
Bendíceme, Señor, para que estas palabras de sabiduría se conviertan en el ancla que mantenga firme mi conciencia mientras mi cuerpo y todo lo que está conectado a él se ven sometidos a las tormentas de la vida.
Concédeme la inteligencia para comenzar cada día contemplando no solo la indestructibilidad de mi alma, sino también cómo mi alma tiene una relación eterna contigo, el Todo, que eres eternamente infalible.
Solo cuando centro mi atención en la indestructibilidad de mi alma y en Tu infalibilidad puedo vivir sin ser afligido por el miedo en un mundo lleno de dualidades que inducen miedo.
Al alma nunca puede cortarla en pedazos ningún arma, ni puede el fuego quemarla, ni el agua humedecerla, ni el viento marchitarla. - Bhagavad-gītā 2.23

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