¿Por qué los malos hábitos no desaparecen fácilmente?


Bhagavad-gītā 2.61

Si dejamos nuestra casa vacía mientras vamos a otro lugar, es posible que la ocupen personas no autorizadas. Cuando volvemos, se niegan a irse o incluso a dejarnos entrar. 

Así es como los malos hábitos se apoderan de nuestra vida. Cuando carecemos de algo constructivo que la llene, empezamos a llenar nuestro tiempo libre con cualquier placer pasajero. Al caer en estos excesos repetidamente, los malos hábitos resultantes se apoderan de nosotros; se convierten en intrusos que invaden nuestro interior. 

Supongamos que no queremos volver a la casa, sino simplemente que los ocupantes ilegales se vayan. Al enfrentarnos a ellos, puede que no luchemos con la suficiente firmeza porque, inconscientemente, pensamos que el esfuerzo o el riesgo no merecen la pena. O puede que visitemos nuestra casa temporalmente y nos convenzamos de que se han marchado, cuando en realidad solo están al acecho, esperando para retomar el control en cuanto nos vayamos. En ambos casos, resistimos a medias nuestros malos hábitos o nos abstenemos temporalmente de ellos, pero pronto recaemos. Para reformarnos de forma permanente, necesitamos recuperar nuestro hogar interior; necesitamos retomar el control de nuestra vida cultivando un propósito positivo. 

Si bien todos podemos tener nuestros propios propósitos particulares, estos se vuelven más enriquecedores cuando se integran con el propósito universal subyacente de nuestra existencia. La sabiduría del Bhagavad-gītā explica que somos almas que formamos parte del Todo: el supremo y universalmente atractivo Kṛṣṇa. Estamos destinados a conectarnos amorosamente con Él y contribuir con un espíritu de servicio a través de nuestros diversos talentos, intereses y aspiraciones. Es pertinente señalar que el Bhagavad-gītā (02.61) afirma que cuando llenamos nuestra conciencia con el propósito positivo de recordar y servir a Kṛṣṇa, entonces el dominio de uno mismo se vuelve alcanzable y gratificante. 

Resumen en una frase:

Los malos hábitos son como okupas (personas que ocupan ilegalmente viviendas) que no se irán de nuestra casa interior hasta que nosotros entremos, cultivando un propósito positivo para nuestra vida. 

Piénsalo bien:

  • ¿En qué se parecen nuestros malos hábitos a los inquilinos internos?
  • Mientras luchamos contra nuestros malos hábitos, ¿por qué recaemos?
  • ¿Cómo podemos superar nuestros malos hábitos?

Aquel que restringe los sentidos, manteniéndolos totalmente bajo control, y fija su conciencia en Mí, es conocido como un hombre de inteligencia estable. - Bhagavad-gītā 2.61

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