Por qué nuestros sentimientos no son nuestros defectos


Bhagavad-gītā 2.64

Por qué nuestros sentimientos no son nuestros fracasos: Nuestros sentimientos no son nuestros fracasos, sino que nuestra incapacidad para sentir nuestros sentimientos es lo que nos lleva a fracasar.

A lo largo de la vida, nuestras decisiones suelen estar influenciadas por nuestros sentimientos. Podemos actuar precipitadamente o con poca visión de futuro, impulsados ​​por el deseo de experimentar cosas placenteras o por evitar aquellas que nos generan malestar, incluso si no son lo que inicialmente percibimos.

El Bhagavad-gītā nos insta a no ceder ante los sentimientos de apego o aversión (p. ej., 2.64, 3.34). Sin embargo, asegurarnos de que nuestros sentimientos no nos lleven a fallar no significa que debamos reprimirlos o eliminarlos, ni que debamos mantenerlos bajo un control férreo e implacable. En cambio, necesitamos sentir nuestros sentimientos plena y adecuadamente.

En lugar de simplemente reaccionar —corriendo hacia lo que nos gusta o alejándonos de lo que nos disgusta— deberíamos profundizar en nuestros sentimientos para explorar por qué nos sentimos así. Debemos preguntarnos: ¿Qué necesidad se satisface al acercarnos a esto? ¿Qué miedo, dolor o herida se protege al alejarnos de aquello?

Cada sentimiento excesivo o perjudicial apunta a alguna necesidad saludable que se ha distorsionado. En lugar de preguntarnos "¿Por qué hago esto?", podemos preguntarnos "¿Qué beneficio me aporta esta acción?". Este enfoque nos ayuda a comprender y abordar nuestras necesidades más profundas.

Para comprender mejor esto, consideremos la analogía física de levantar un peso pesado. Si sentimos dolor y queremos soltarlo, debemos detenernos y evaluar qué podría estar mal y cómo solucionarlo. De manera similar, nuestros fuertes apegos y aversiones emocionales señalan necesidades más profundas o vacíos internos. Al explorar y atender esas necesidades, podemos manejar nuestras emociones sin que nos dominen.

Cuando no exploramos nuestras emociones, estas permanecen reprimidas bajo un control rígido o estallan agresivamente cuando dicho control falla. Sentir nuestras emociones nos ayuda a evitar estos extremos y nos permite procesarlas para que las necesidades subyacentes se satisfagan adecuadamente.

En última instancia, nuestra necesidad más profunda es la del alma: la conexión con Kṛṣṇa. Cuando esta necesidad se satisface mediante un vínculo inquebrantable de amor, nuestros apegos y aversiones pierden su poder sobre nosotros. Entonces podemos regular y redirigir nuestros sentimientos, profundizando y enriqueciendo nuestra amorosa conexión con Kṛṣṇa.

Resumen:

  • Nuestros sentimientos pueden impulsarnos a actuar precipitadamente o sin pensar, llevándonos a acercarnos o alejarnos de las cosas. Esto puede hacernos interpretar erróneamente nuestros sentimientos como defectos e intentar reprimirlos.
  • Los sentimientos intensos y abrumadores suelen indicar necesidades más profundas no satisfechas que se manifiestan de forma distorsionada. Deberíamos cambiar nuestras preguntas: en lugar de "¿Por qué me dirijo hacia esto?", deberíamos preguntarnos "¿Qué beneficio me aporta esta acción?".
  • Al atender nuestras necesidades más profundas, especialmente la necesidad del alma de una conexión amorosa con Kṛṣṇa, podemos procesar nuestros sentimientos de manera constructiva y evitar que se conviertan en nuestros defectos.

Piénsalo bien:

  • ¿Por qué podríamos pensar que nuestros sentimientos son nuestros defectos?
  • ¿Por qué necesitamos sentir nuestras emociones para asegurarnos de que no se conviertan en nuestros fracasos?
  • ¿Cómo podemos cambiar nuestra pregunta principal para procesar mejor nuestros sentimientos?

Pero una persona que está libre de todo apego y aversión, y que es capaz de controlar los sentidos por medio de principios que regulan la libertad, puede conseguir toda la misericordia del Señor. - Bhagavad-gītā 2.64

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