Quienes subestiman su mente socavan su inteligencia


Bhagavad-gītā 2.63

Superar la tentación

Quienes subestiman su mente socavan su inteligencia.

Supongamos que un país tiene un vecino hostil. Si subestiman a su vecino, no prestarán atención a sus propios servicios de inteligencia, que podrían alertarlos sobre el poder del vecino. Peor aún, podrían incluso no financiar adecuadamente sus servicios de inteligencia. Al debilitar así su capacidad de inteligencia, se exponen a una destrucción inminente. 

La sabiduría del Bhagavad-gītā explica que somos almas con un vecino hostil: nuestra propia mente. La mente a menudo desvía nuestra atención de las cosas de verdadera importancia hacia aquellas que prometen placeres efímeros. Si nos dejamos engañar por nuestra mente, terminamos privados de las alegrías espirituales y enredados en problemas materiales. 

Lamentablemente, a menudo subestimamos la capacidad de nuestra mente para engañarnos. Al residir en nuestro interior, pasa desapercibida mientras evaluamos a nuestros adversarios. Cuando actuamos de forma autodestructiva, a veces percibimos la peligrosidad de nuestra mente. Esa percepción es nuestra inteligencia advirtiéndonos. Desafortunadamente, solemos restarle importancia a ese comportamiento autodestructivo, considerándolo un hecho aislado. Ignoramos la advertencia de la inteligencia: tal comportamiento es el resultado de la insidiosa estrategia de la mente para sabotearnos. 

Peor aún, nos creemos a salvo y consideramos innecesaria la defensa interna que nos brinda nuestra inteligencia. Y descuidamos nutrir adecuadamente nuestra inteligencia mediante el estudio de textos de sabiduría como el Bhagavad-gītā.

Cuando subestimamos la mente, nos permitimos contemplar con indiferencia los numerosos objetos sensoriales que nos trae a la memoria. Esta contemplación les confiere un impulso que los lleva a convertirse en atracción, fascinación e ira (2.62). Entonces sobrevienen el engaño, el olvido y el estupor, que en esencia es la destrucción de la inteligencia. Despojados de ella, sucumbimos a indiscreciones cada vez más perjudiciales (2.63).

Si consideramos cómo los descuidos aparentemente menores, repetidos regularmente durante meses y años, consumen una enorme cantidad de tiempo y energía, podemos encontrar el impulso necesario para dejar de subestimar nuestra mente y comenzar a fortalecer nuestra inteligencia. 

Piénsalo bien:

  • ¿Cómo nos engaña nuestra mente?
  • ¿Cómo socavamos nuestra inteligencia?
  • ¿Cómo podemos encontrar el impulso necesario para dejar de subestimar nuestra mente? 

De la ira surge la ilusión completa, y de la ilusión, la confusión de la memoria. Cuando la memoria se confunde, se pierde la inteligencia, y al perder la inteligencia, uno cae de nuevo al charco material. - Bhagavad-gītā 2.63

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