Bhagavad-gītā 4.8
Oración
Bhagavad-gītā
4.8
paritrāṇāya sādhūnāṁ
vināśāya ca
duṣkṛtām
dharma-saṁsthāpanārthāya
sambhavāmi
yuge yuge
“Para
proteger a los justos, para recompensar a los rectos,
para
destruir a los malvados, reducirlos a polvo.
Para
defender el dharma y hacerlo brillar,
en cada era
desciendo, puro y divino”.
Oh, Señor
misericordioso, Tú eres el refugio del mundo. Cuando estamos en apuros,
acudimos a Ti en busca de ayuda, pero cuando la situación es muy difícil, Tú
vienes a socorrernos. Tal es la naturaleza de Tu divina venida. Mi querido
Señor, lo que haces en los momentos cruciales de la historia, también estás
dispuesto a hacerlo en los momentos traumáticos del corazón humano. En muchos
sentidos, el corazón humano es un microcosmos del mundo. Así como en el mundo Tu
posición no siempre es prominente a nivel manifiesto —aunque siempre eres
omnipotente—, lo mismo ocurre con el corazón humano.
Oh Señor, dame
la fuerza para que pueda ponerte al mando de mi corazón. Por favor, Señor, Te
ruego fervientemente que manifiestes Tu presencia en mi corazón y aplastes los
muchos deseos perturbadores y destructivos que han echado raíces. Debido a
estos deseos malsanos, los deseos devocionales en mi corazón se han debilitado
y se sienten amenazados. Por favor, Señor, fortalece esos deseos con Tu
presencia y benevolencia, para que mi corazón pueda convertirse en Tu trono. Y
entonces, podré cumplir mi parte ofreciéndote este mundo, o al menos una parte
de él. Bendíceme, Señor mío, para que restaurar el orden divino en mi corazón
me convierta en un instrumento útil para Ti en la restauración del orden en
este mundo.
Para redimir a los piadosos y aniquilar a los infieles, así como para restablecer los principios de la religión, Yo mismo aparezco milenio tras milenio. - Bhagavad-gītā 4.8

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