Busca placer en la búsqueda de significado, no significado en la búsqueda de placer

Bhagavad-gītā 4.38

La mayoría de las personas viven absortas en la búsqueda de placeres mundanos. Como todos esos placeres son destruidos por la muerte, llegan a la conclusión de que la vida no tiene un significado último. “Es mejor disfrutar mientras se pueda”, se dicen a sí mismas, y se sumergen en la búsqueda de placeres mundanos. Hasta que la muerte las sumerge a ellas.

El problema con esa justificación es que define el placer como placer material. Debido a esta concepción limitada del placer, su búsqueda de significado comienza y termina en una persecución sin sentido de placeres materiales.

Para evitar un destino tan trágico, necesitamos poner el significado antes que el placer, no el placer antes que el significado. Esto significa dejar de lado nuestras definiciones preconcebidas de placer, comprender con una mente abierta el significado de la vida y buscar el placer dentro de ese significado.

La sabiduría del Gītā explica que la vida está destinada al amor espiritual eterno con la Persona Suprema, Kṛṣṇa, quien es completamente atractivo. No tenemos que aceptar este significado de la vida únicamente por fe; podemos confirmarlo mediante la inferencia y la experiencia.

Inferencia: Al analizar nuestro anhelo de inmortalidad a pesar de tener cuerpos mortales, podemos inferir que en realidad somos seres inmortales. Al observar el diseño delicado e intrincado que impregna la naturaleza, podemos inferir la existencia de un diseñador inteligente y benevolente. Al comprender que el amor es nuestro anhelo más profundo, podemos inferir que encontraremos una satisfacción duradera al dirigir ese amor hacia un objeto eterno. Inferencias como estas son piezas del rompecabezas cósmico. El significado de la vida que proporciona la sabiduría del Gītā integra armoniosamente estas piezas en una majestuosa visión del mundo.

Experiencia: El proceso del servicio devocional nos permite vivir de acuerdo con este significado de la vida y confirmarlo mediante la experiencia directa. El Bhagavad-gītā (4.38) asegura que, cuando vivimos bajo la luz del conocimiento, gradualmente saboreamos una alegría superior; de hecho, la alegría más elevada de la vida.

En este mundo no hay nada tan sublime y puro como el conocimiento trascendental. Dicho conocimiento es el fruto maduro de todo misticismo, y aquel que se ha vuelto experto en la práctica del servicio devocional disfruta de ese conocimiento internamente, a su debido tiempo. - Bhagavad-gītā 4.38               

 

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