Bhagavad-gītā 5.6
Cuando un
excursionista está escalando una montaña, supongamos que viene un mono, se
sienta sobre su espalda y se niega a soltarse. Se sentiría agobiado, incluso
aplastado, y pronto se agotaría, hasta quedar inmovilizado.
En efecto, “un
mono sobre la espalda” se ha convertido en una expresión que se refiere a
cualquier problema agobiante que simplemente no desaparece. Incluso si no
tenemos ningún problema externo tan persistente, todos tenemos a menudo algún
pensamiento interno igualmente persistente. Puede ser alguna idea, deseo
intenso o temor que se repite una y otra vez en un ciclo casi interminable en
una pantalla interior. Es como un mono dentro de nuestra cabeza: desvía nuestra
atención, agota nuestra energía y debilita nuestra moral.
¿De dónde
vienen esos pensamientos semejantes a monos? De nuestra mente. El Bhagavad-gītā
(6.6) advierte que la mente puede actuar como un enemigo. Puesto que nuestra
mente está actualmente contaminada por los encantamientos mundanos, con
frecuencia produce pensamientos obsesivos y compulsivos. Tales pensamientos nos
distraen: “Mira eso, come eso, toca eso”. Al quedar agotados, no podemos actuar
eficazmente y terminamos actuando de manera autodestructiva. Después de
sabotear nuestras acciones, esos pensamientos semejantes a monos sabotean
también nuestro espíritu: “Eres un tonto torpe, eres un fracasado, no sirves
para nada”.
Irónicamente,
nosotros mismos alimentamos a esos monos. ¿Cómo? Dándoles nuestra atención.
Cuanto más nos detenemos en pensamientos indeseables, más crecen, hasta
convertirse finalmente en gigantes que nos aplastan.
¿Cómo podemos
deshacernos de esos pensamientos semejantes a monos? Llenando nuestra
conciencia de pensamientos mejores.
La sabiduría de
la Gītā proporciona el proceso del bhakti-yoga para llenar
nuestra conciencia de pensamientos acerca de la realidad suprema, Kṛṣṇa, quien es supremamente atractivo, supremamente
poderoso y supremamente amoroso. Cuanto más nos conectamos con Él mediante el
servicio amoroso, más nos sentimos atraídos hacia Él. A medida que nuestra
conciencia se llena de pensamientos acerca de Él y de servicio a Él, los
pensamientos agotadores semejantes a monos quedan permanentemente desplazados.
La mera renuncia a todas las actividades, sin dedicarse al servicio devocional del Señor, no puede hacer que uno se sienta feliz. Pero una persona sensata que esté dedicada al servicio devocional, puede llegar al Supremo sin demora. - Bhagavad-gītā 5.6

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