Bhagavad-gītā 4.40
Supongamos que
un paciente rechaza el consejo de un médico, argumentando que es el médico
quien está enfermo. A un paciente así se le consideraría mentalmente enfermo.
Pero supongamos que el paciente está infectado por un germen que hace que su
víctima crea que el médico está enfermo. Ese germen sería verdaderamente letal.
Desafortunadamente,
todos somos propensos a un germen así, que puede afligirnos con una enfermedad
espiritual. Ese germen es la duda. Siempre que emprendemos el sendero
espiritual, necesitamos depositar nuestra fe en la existencia de una realidad
espiritual superior y en el proceso que puede ayudarnos a experimentar esa
realidad. Aunque las dudas son naturales en el camino espiritual, eso no las
hace deseables y, ciertamente, tampoco confiables. Dicho de otro modo, nuestras
dudas no merecen automáticamente nuestra confianza. Necesitamos dudar de
nuestras dudas. Para ayudarnos a enfrentarlas, la sabiduría del Gītā nos
proporciona recursos muy poderosos: una filosofía profunda que ofrece
argumentos razonados y un proceso probado por el tiempo que brinda experiencias
transformadoras.
Sin embargo,
cuando la duda se apodera de nosotros, descuidamos todos esos recursos y
comenzamos a menospreciar a los creyentes, considerándolos ingenuos. Pensamos
que no somos tan crédulos como ellos y que somos intelectualmente superiores
porque poseemos una mayor capacidad crítica.
Aunque muchos
creyentes pueden ser ingenuos, otros no lo son; no solo son creyentes, sino
también personas que han realizado la verdad. Ellos poseen realizaciones
espirituales superiores y son expertos médicos espirituales que pueden tratar
nuestras dudas. Pero la duda puede impulsarnos a descartar su sabiduría como
una ilusión, sin siquiera considerar que quizá seamos nosotros quienes estamos
en la ilusión. No es de extrañar que el Bhagavad-gītā (4.39) advierta
que quienes dudan crean un futuro oscuro para sí mismos.
Afortunadamente,
podemos protegernos de ser engañados por la duda si comprendemos su modo de
actuar y nos equipamos con recursos espirituales confiables.
Reflexione:
- ¿En qué sentido la duda es como una infección
mortal?
- ¿Qué recursos proporciona la sabiduría del Gītā
para enfrentar la duda?
- ¿Alguna vez se ha sentido intelectualmente superior
a los creyentes "ingenuos"? ¿Cuál es la mejor manera de tratar
esos sentimientos?
Pero las personas ignorantes e infieles que dudan de las Escrituras reveladas, no adquieren conciencia de Dios sino que caen. Para el alma que duda no hay felicidad ni en este mundo ni en el otro. - Bhagavad-gītā 4.40

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