Bhagavad-gītā 4.40
ajñaś
cāśraddadhānaś ca
saṁśayātmā vinaśyati
nāyaṁ loko ’sti na paro
na sukhaṁ saṁśayātmanaḥ
"Los
ignorantes y los que dudan,
se pierden
por dentro y se consumen por fuera.
No alcanzan
ni este mundo ni el siguiente,
porque un
alma llena de dudas solo encuentra sufrimiento".
Mi querido
Señor, la duda es algo natural en la vida, porque muy a menudo simplemente no
puedo entender por qué las cosas salen mal. Sin embargo, ayúdame, oh Señor, a
que mi inteligencia funcione en ambas direcciones: no solo para encontrar
razones para dudar, sino también para encontrar razones para perseverar a pesar
de la duda.
Si la duda es
como los frenos en el automóvil de mi vida, entonces la fe es como el
acelerador. La cultura materialista que me rodea fortalece de manera natural
los frenos de la duda. Ayúdame, mi Señor, a fortalecer el acelerador de la fe
mediante el conocimiento, la reflexión y la asociación.
Ayúdame, mi
Señor, a adquirir el conocimiento para ver cómo Tu benevolencia sostiene mi
existencia a cada instante mediante la provisión de calor, luz, aire, agua y
alimento. Que ese conocimiento sea la base de mi fe iluminada.
Ayúdame a
desarrollar la capacidad de reflexionar para reconocer Tu mano invisible, que
me ha guiado a través de tantas dificultades en el pasado. Que esa comprensión
me dé la fuerza para elegir la fe en lugar de la incredulidad en medio de las
dificultades.
Ayúdame, mi
Señor, a permanecer en la asociación de quienes tienen una fe firme en Ti, para
que puedan protegerme cada vez que las dudas comiencen a acecharme durante el
viaje de mi vida, incluso después de haber elegido actuar con fe.
Cuando así
elija la fe, sé que Tú, mi Señor, pronto traerás Tu luz a mi vida, aunque el
presente parezca aterradoramente oscuro.
Pero las personas ignorantes e infieles que dudan de las Escrituras reveladas, no adquieren conciencia de Dios sino que caen. Para el alma que duda no hay felicidad ni en este mundo ni en el otro. - Bhagavad-gītā 4.40

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