Bhagavad-gītā 4.35
Bhagavad-gītā
4.35
yaj jñātvā
na punar moham
evaṁ yāsyasi pāṇḍava
yena bhūtāny aśeṣeṇa
drakṣyasy ātmany atho mayi
«Cuando
conozcas esta verdad tan luminosa,
nunca más volverás a caer en la ilusión.
Verás a todos los seres, divinos y demoníacos,
como almas iguales a ti: partes Mías, que me pertenecen».
Mi querido
Señor, bendíceme para que interiorice la sabiduría de tal manera que ensanche
mi visión y no estreche mi mente. Que mi sabiduría no alimente una mentalidad
sectaria, que considere que mi manera es la única correcta y divida el mundo en
un conflicto simplista de “nosotros contra ellos”. Ayúdame, Señor mío, a ver
como Tú ves.
La sabiduría
que Tú me brindas me concede una visión universal. Me ayuda a reconocer que
todos —incluso quienes se oponen a mí, incluso quienes son demoníacos, incluso
quienes te niegan y te desafían— siguen siendo seres espirituales, partes
eternas de Ti. Tú los consideras Tuyos, y yo también debo hacerlo.
Tú ofreces
sabiduría para ayudarme a percibir la profunda conexión que existe entre todos
los seres vivos. Pero si utilizo esa sabiduría para desconectarme de los demás,
haciéndome sentir superior en vez de más compasivo, entonces habré perdido el
verdadero propósito de la sabiduría.
Por favor, oh
Señor, permíteme usar Tu sabiduría tal como Tú deseas: para profundizar mi
conexión contigo y ayudar a otros, según mi capacidad, a conectarse contigo.
Porque Tú, Señor mío, eres el supremo bienqueriente de todos y derramas las más
elevadas bendiciones sobre todos aquellos que abren su corazón a Ti.
Habiendo obtenido verdadero conocimiento proveniente de un alma autorrealizada, nunca volverás a ser víctima de semejante ilusión, pues, por medio de ese conocimiento, verás que todos los seres vivientes no son más que parte del Supremo, o, en otras palabras, que son Míos. - Bhagavad-gītā 4.35

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