Que cada experiencia espiritual me impulse hacia Ti


Bhagavad-gītā 6.28

yuñjann evaṁ sadātmānaṁ
yogī vigata-kalmaṣaḥ
sukhena brahma-saṁsparśam
atyantaṁ sukham aśnute

“Con práctica constante y purificación,
el yogī alcanza la iluminación.
Libre de impurezas, en paz vivirá,
y en la dicha espiritual siempre morará”.

Mi querido Señor, en el viaje espiritual, comprender Tu presencia omnipresente como Brahman es, ciertamente, una realización profunda. Nada existe separado de Ti, ¡oh, Señor! En verdad, todo existe en Ti, dentro de Tu refulgencia omnipresente, el fundamento esencial de toda existencia.

¡Oh, Señor!, mientras algunos perciben este océano omnipresente de luz como impersonal y como la realización espiritual suprema, Tú revelas, ¡oh, Señor!, que esta luz se sustenta en Ti y que, en verdad, es la deslumbrante refulgencia de Tu forma personal, siendo simultáneamente no diferente de Ti y diferente de Ti.

Por favor, ¡oh, Señor!, ayúdame a valorar cada experiencia de la realidad espiritual, pues abre las puertas a una realidad fascinante que trasciende lo mundano. Sin embargo, ayúdame a no equiparar mi experiencia espiritual actual con la realidad suprema, limitando así mi crecimiento.

Mi Señor, mi corazón no anhela únicamente la paz de esta luz divina. Anhela amor, propósito, reciprocidad y éxtasis, todo lo cual se encuentra en una relación personal e íntima Contigo, ¡oh, Señor de mi vida!

Aunque valore cada experiencia espiritual que recibo, permíteme, ¡oh, Señor!, avanzar con determinación hacia Ti, en Tu manifestación personal más íntima, como Kṛṣṇa, el Señor supremamente atractivo de mi corazón.

De ese modo, el yogī autocontrolado, dedicado constantemente a la práctica del yoga, se libra de toda contaminación material y alcanza la máxima etapa de la felicidad perfecta, en el servicio amoroso y trascendental que le presta al Señor. Bhagavad-gita 6.28


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