Bhagavad-gītā 6.40
El mundo está lleno de
peligros que pueden arrollarnos si no somos cuidadosos. Evitar los riesgos
innecesarios nos mantiene con vida.
Sin embargo, no queremos
limitarnos a sobrevivir, sino también prosperar. Y prosperamos no simplemente
adquiriendo posesiones u ocupando posiciones, sino aceptando desafíos que ponen
en juego nuestros recursos internos más profundos. Nos sentimos especialmente
satisfechos cuando afrontamos de frente la posibilidad del fracaso y
perseveramos hábilmente hasta alcanzar el éxito. Momentos como estos nos hacen
sentir vivos; hacen que nuestra vida valga la pena.
Para sentirse vivos,
algunas personas practican deportes de alto riesgo. Tales actividades pueden
parecer imprudentes, pero revelan un anhelo universal de una vida llena de
emoción y plenitud. La sabiduría del Gītā explica que este anhelo
proviene de nuestras almas eternas: estamos destinados a una vida de éxtasis en
el plano espiritual de la realidad, en una relación amorosa con la realidad
suprema, Kṛṣṇa.
Algunas personas
consideran que el viaje espiritual es demasiado arriesgado. Pero, en realidad,
¿qué tenemos que perder? Incluso si evitamos todos los riesgos, no podemos sobrevivir
para siempre; nuestros cuerpos materiales tienen una fecha de caducidad.
Para responder a nuestros
temores acerca de explorar el aspecto espiritual de la vida, el Bhagavad-gītā (6.40) afirma que quienes buscan el crecimiento espiritual nunca
tienen un final desfavorable. Reconoce que el viaje espiritual es difícil, dada
la inquietud de nuestra mente (6.35-36) y el tiempo que puede llevar
espiritualizar nuestra conciencia (6.41-45).
Cuando reunimos el valor
para seguir el sendero del crecimiento espiritual, descubrimos que comenzamos a
sentirnos verdaderamente vivos, no solo al alcanzar nuestro destino, sino
también durante el viaje, a medida que nos absorbemos cada vez más en Kṛṣṇa (18.76-77).
Así pues, al comprender
qué riesgos debemos evitar y cuáles debemos asumir, podemos tomar decisiones
que nos mantengan con vida y nos hagan sentir verdaderamente vivos.
Reflexiona sobre lo
siguiente:
·
Explica por qué queremos algo más que limitarnos a sobrevivir.
·
¿Por qué vale la pena asumir el riesgo de emprender el sendero
espiritual?
·
¿Qué te hace sentir verdaderamente vivo? ¿Cómo puedes hacerlo de
manera que te conduzca a la vida eterna?
La Suprema
Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, hijo de Pṛthā!, un
trascendentalista dedicado a actividades auspiciosas no es destruido ni en este
mundo ni en el mundo espiritual; amigo Mío, aquel que hace el bien, nunca es
vencido por el mal. - Bhagavad-gītā 6.40

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