Que tus palabras de aliento disipen mi temor al fracaso


Bhagavad Gītā 6.40

śrī-bhagavān uvāca
pārtha naiveha nāmutra
vināśas tasya vidyate
na hi kalyāṇa-kṛt kaścid
durgatiṁ tāta gacchati

“Ni en esta vida ni en el destino siguiente,
el buscador espiritual encontrará la destrucción”.
Quien sigue un sendero auspicioso,
nunca tendrá un destino desfavorable”.

Mi querido Señor, el temor al fracaso es natural en cualquier esfuerzo, especialmente en uno que exige elegir un sendero que no solo es menos transitado, sino que rara vez se recorre.

Lo que hace que la búsqueda espiritual resulte aún más intimidante no es solo que muy pocas personas siquiera lo intenten, sino que muchas de las que lo hacen flaquean en el camino. En efecto, mi Señor, los propios textos espirituales están llenos de advertencias sobre los peligros del sendero espiritual.

Mi querido Señor, permíteme recordar estas advertencias y, más aún, tus palabras de aliento: que incluso el simple intento de crecer espiritualmente es digno de reconocimiento y que quienquiera que se esfuerce nunca encontrará la destrucción.

Estas palabras son esenciales para quienes siguen el sendero espiritual, especialmente para alguien como yo, que escucha constantemente la propaganda del mundo, la cual me distrae atrayéndome hacia las cosas materiales y me desalienta en mis esfuerzos espirituales.

A pesar de todas las dificultades del sendero espiritual, y a pesar de todas mis deficiencias e imperfecciones como aspirante a emprender el viaje espiritual, bendíceme, oh Señor, para que una verdad prevalezca por encima de todo en mi conciencia. Eres tú, el Señor todopoderoso, quien desea que siga este sendero. Y eres tú quien me garantiza que recibiré protección y alcanzaré la liberación.

Señor mío, que tu deseo de que yo crezca espiritualmente y tu garantía de que alcanzaré un destino auspicioso disipen de mi corazón todos los temores al fracaso.

La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, hijo de Pṛthā!, un trascendentalista dedicado a actividades auspiciosas no es destruido ni en este mundo ni en el mundo espiritual; amigo Mío, aquel que hace el bien, nunca es vencido por el mal. - Bhagavad-gītā 6.40  


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