Incluso cuando se pierde la memoria, Tú preservas la atracción espiritual

Bhagavad-gītā 6.43

tatra taṁ buddhi-saṁyogaṁ
labhate paurva-dehikam
yatate ca tato bhūyaḥ
saṁsiddhau kuru-nandana

“Allí recupera la sabiduría del pasado,
aquella que había adquirido en vidas anteriores.
Entonces se esfuerza nuevamente con renovada determinación,
para alcanzar y disfrutar de la perfección suprema”.

Mi querido Señor, ¿qué es exactamente aquello que se transmite de una vida a otra y que permite al alma continuar su sendero espiritual? Generalmente, no se trata de conocimiento consciente y articulado. Cuando ocurre la turbulenta transición del alma de un cuerpo a otro mediante la muerte, el proceso de transmigración y el nacimiento subsiguiente, se pierde casi todo lo que normalmente llamamos memoria.

Pero lo que permanece, mi Señor, es una atracción subconsciente, profundamente arraigada, por la vida espiritual. Por lo general, esta atracción no se manifiesta desde el mismo nacimiento, aunque esto es posible en casos excepcionales.

La atracción espiritual latente suele despertarse mediante algún estímulo espiritual en la vida actual. Ese estímulo, mi Señor, puede presentarse de muchas formas: la visión, el sonido, la fragancia, etc., de algo espiritual. En algunas personas, ese despertar ocurre desde temprana edad: un niño pequeño puede manifestar un interés y un deleite extraordinarios por los cantos y la música espirituales. En otras, el estímulo puede aparecer más adelante en la vida. A pesar de estas diferencias, hay una característica maravillosa que tienen en común, mi Señor: aunque el estímulo pueda ser extremadamente pequeño, la atracción espiritual que despierta suele ser desproporcionadamente grande; un deleite verdaderamente extraordinario.

¡Oh, Señor!, permíteme apreciar cada estímulo espiritual como una manifestación de Tu misericordia, sabiendo que, por medio de todos ellos, Tú me estás despertando constantemente y con misericordia a mi verdadera vida eterna Contigo.

¡Oh, hijo de Kuru!, al obtener esa clase de nacimiento, él revive de nuevo la conciencia divina de su vida anterior, y trata de progresar más a fin de lograr el éxito completo. - Bhagavad-gītā 6.43     

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