48. La muerte de Sargal Singh



En Washington D.C., los devotos enseñaron a Śrīla Prabhupāda nuevas fotos del planeta Marte recientemente tomadas por una nave espacial que, al parecer, había pasado cerca del planeta. El artículo periodístico describía cómo el paisaje marciano se parecía al del Gran Cañón de Arizona (EE.UU). Prabhupāda rió al oír esto, y contó una historia de Bengala.

Había un hombre que estaba durmiendo en su dormitorio por la noche, cuando de súbito oyó un ruido. Se irguió en la cama y gritó: —¡¿Quién anda ahí?!

—¡Oh! —susurró una voz—. ¡No estoy robando!

Prabhupāda dijo: —Eso es psicología. Nadie le preguntó si estaba robando, pero como eso era lo que estaba haciendo, se descubrió sin que nadie le preguntase. Igualmente, nadie les ha pedido a los científicos que comparen Marte con Arizona, pero lo han hecho porque eso es lo que están haciendo. Nunca han estado cerca de Marte con su nave espacial: están trabajando en Arizona.
Diario de Hari-śauri


Cuando un discípulo de Prabhupāda se fue sin autorización de Hong-Kong, su área de prédica, Śrīla Prabhupāda se disgustó. Encontrándose con él en otro país, lo regañó: —¿Por qué te has ido, sinvergüenza? —dijo Prabhupāda. Y contó entonces una historia, tal como la dio el poeta Kālīdāsa.

Un hombre estaba sentado en el extremo de una rama de un árbol aserrando la parte de la rama que había entre él y el tronco del árbol. Viendo el peligro, uno que por allí pasaba, gritó: —¡Si sigues cortando te vas a caer!

—Largo de aquí —dijo el hombre sobre la rama— no quiero tener nada que ver contigo. No te quiero ni oír.

El hombre continuó aserrando hasta que la rama se rompió y él cayó al suelo. Entonces fue corriendo tras el hombre que lo había prevenido. —Usted debe ser astrólogo: ¡puede predecir el futuro!

Prabhupāda dijo: —Esta es la definición de caradura. Alguien que está yendo pero no sabe adónde. Exactamente como tú —le dijo al discípulo—. Dejaste Hong-Kong pero no sabías qué ibas a hacer después.
Entrevista con Bhūrijana dāsa


Ilustrando la necedad de convertirse en un seguidor ciego, Prabhupāda contó una historia sobre la muerte de Sargal Singh.

Un comerciante quería mucho a Sargal Singh, y, cuando éste murió, el hombre se rapó la cabeza y se puso ropas negras. Cuando otro hombre fue a la tienda del mercader, le preguntó quién había muerto.

—Ha muerto Sargal Singh —dijo el comerciante. El visitante no quería parecer ignorante, de modo que no le preguntó quién era Sargal Singh, sino que también se rapó y vistió ropas negras. Otros en la población hicieron lo mismo, no queriendo parecer ignorantes. Cuando alguien preguntaba quién había muerto, la respuesta era: —Sargal Singh ha muerto.

Cuando un ministro del rey vio tantos ciudadanos de luto, se rapó y se puso ropa negra también. Pero cuando el rey lo vio, le preguntó: —¿Por quién estás de luto?

—Por Sargal Singh, Su Majestad —contestó el ministro.

El rey preguntó: —¿Y quién es Sargal Singh?

Cuando el ministro no pudo responder, el rey le dijo que se enterara. El ministro empezó entonces a preguntar y preguntar, hasta que por último dio con el mercader.

—¿Quién es Sargal Singh? —preguntó el ministro

El comerciante contestó: —Sargal Singh era mi burro, y yo lo quería mucho.

Satsvarūpa dāsa Goswami

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