Bhagavad-gītā 18.45
La cultura actual idealiza de forma exagerada a las personas con gran atractivo físico, personalidades inteligentes y habilidades brillantes. Por supuesto, esta idealización es más una fachada que una realidad tangible. En la vida real, las personas rara vez son tan buenas como las pintan en la publicidad.
Lamentablemente, nos comparamos con esas representaciones y nos sentimos profundamente inferiores. Claro que todos tenemos limitaciones, y admitirlas es fundamental para la experiencia humana, para no ser dioses. Sin embargo, si nos obsesionamos con esas limitaciones, sin darnos cuenta, fomentamos el complejo de inferioridad, la baja autoestima y la depresión.
La sabiduría del Gītā nos muestra una visión más sana de nosotros mismos que la que ofrece la cultura contemporánea. Nos enseña que todos somos almas, parte de Dios, Kṛṣṇa, quien siempre nos ama y nos ha dotado de todo lo necesario para nuestra evolución espiritual. Y como somos esencialmente espirituales, nuestra evolución interior es mucho más perdurable y plena que cualquier logro que pudiéramos alcanzar si poseyéramos todas las habilidades que creemos que nos faltan.
Cuando comprendemos que la puerta a la felicidad siempre está abierta, nuestras limitaciones dejan de ser una carga. En este sentido, el Bhagavad-gītā (18.45) nos exhorta a desarrollar nuestras habilidades, declarando que podemos adorar al Señor interior a través de nuestro trabajo. Aquí, el trabajo se refiere a las actividades que corresponden a nuestra naturaleza psicofísica, la cual se correlaciona estrechamente con nuestros dones. A lo largo de la vida, podemos identificar aquellas cosas que nos resultan cómodas y en las que somos competentes. Esta comodidad y competencia revelan nuestros talentos. Mediante este autodescubrimiento basado en la devoción, nos sentimos inspirados a aprovechar al máximo nuestros dones como instrumentos de lo divino.
Cuando nos centramos en valorar y canalizar nuestras habilidades, podemos obtener satisfacción tanto a través de nuestra contribución externa en este mundo como de nuestra conexión interna con nuestro Señor.
Todo hombre puede volverse perfecto si sigue sus cualidades de trabajo. Por favor, ahora óyeme decir cómo se puede hacer eso. - Bhagavad-gītā 18.45

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