Bhagavad-gītā 18.73
La fe nos permite darnos cuenta de que Dios está de nuestro lado, mientras que la entrega nos permite ponernos del lado de Dios.
Cuando practicamos el bhakti y buscamos una relación con Dios, a menudo escuchamos palabras como fe y entrega. Si bien podemos tener una comprensión general de estas palabras, es sumamente útil, incluso esencial, comprenderlas en el contexto de profundizar nuestra relación con Dios.
La fe puede referirse a la existencia de Dios, a Su presencia interior o a Su naturaleza amorosa. Estos aspectos del carácter de Dios pueden animarnos y empoderarnos especialmente en nuestro bhakti, sobre todo cuando enfrentamos adversidades y adversarios en el mundo. Cuando nos enfrentamos a situaciones y personas adversas, es crucial saber que Dios no solo está con nosotros, sino que también está a nuestro favor. Dios no es solo una presencia distante que reside en Su reino; también está dentro de nosotros, en nuestros propios corazones, como se indica en el Bhagavad-gītā (18.61 y 15.15). Es un compañero diligente que desea lo mejor para nosotros, cuidándonos incluso más de lo que nos cuidamos a nosotros mismos.
Cuando los obstáculos de la vida parecen insuperables y no encontramos la manera de superarlos, podemos empezar a preguntarnos si Dios se preocupa por nosotros. En esos momentos, la fe nos da la visión para ver la presencia y la benevolencia de Dios en nuestras vidas. A través de las inspiradoras y reveladoras narraciones de los textos sagrados, vemos que personas que enfrentaron dificultades inimaginables fueron finalmente protegidas y liberadas por el Señor. Sabiendo esto, podemos confiar en que, a pesar de la etapa oscura que estemos atravesando, donde no podemos ver la guía de Dios, nuestra fe nos asegura que Él está con nosotros.
Tal fe nos inspira naturalmente a la entrega, como le ocurrió a Arjuna, cuya fe se fortaleció al escuchar la sabiduría del Bhagavad-gītā y respondió al mensaje de Kṛṣṇa entregándose, como se indica en el Bhagavad-gītā 18.73. La entrega es el siguiente paso lógico y recíproco después de la fe. Una vez que comprendemos que Dios está de nuestro lado, procuramos asegurarnos de estar de Su lado.
En la vida, rara vez pensamos que nos oponemos a Dios. Sin embargo, inconscientemente, podemos tomar decisiones que nos distancian de Él. Cuando vemos la rendición como una expresión de reciprocidad, esta se vuelve dinámica. Consciente y consistentemente, elegimos acciones que nos acercan a Dios y evitamos las que nos alejan de Él. Esta rendición fortalece el vínculo de amor entre nosotros y nuestro Señor, haciéndolo completo.
La fe nos permite reconocer el amor de Dios por nosotros, mientras que la entrega nos permite acceder a Su amor. Dicho de otro modo, la fe nos permite ver que el plan de Dios obra para nuestro máximo beneficio a través de lo que sucede en el mundo que nos rodea. La entrega es nuestra manera de participar en el plan de Dios, permitiéndole obrar tanto desde fuera como desde dentro para guiarnos hacia nuestro bien supremo.
Resumen:
- Para tener una relación genuina con Dios, necesitamos saber no sólo que Él existe, sino que está de nuestro lado, trabajando para nuestro bien máximo.
- La fe nos inspira a corresponder mediante la entrega, lo que significa persistir en acciones que nos acercan a Él y resistir acciones que nos alejan de Él.
- Al ver el plan de Dios obrando a nuestro alrededor y rendirnos, permitimos que su plan obre a través de nosotros.
Piénsalo bien:
- ¿Cómo puede la fe nutrir tu relación con Dios?
- ¿Cómo la fe inspira la entrega?
- Piensa en una dificultad que estés enfrentando y contempla cómo la fe y la entrega pueden darte poder para superarla.
Arjuna dijo: Mi querido Kṛṣṇa, ¡oh, Tú, el Infalible!, ahora mi ilusión se ha disipado. Por Tu misericordia he recobrado la memoria. Ahora estoy firme y libre de dudas, y estoy dispuesto a actuar de conformidad con Tus instrucciones. – Bhagavad-gītā 18.73

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