Las palabras que escuchamos importan, pero las palabras que apreciamos importan aún más


Bhagavad-gītā 18.74

Madurez emocional

Las palabras que escuchamos importan, pero las palabras que apreciamos importan aún más.

Supongamos que nos perdemos conduciendo y preguntamos por direcciones. Si algunas personas nos dan indicaciones correctas y otras incorrectas, nuestro destino dependerá de las palabras que valoremos.

Todos nos sentimos perdidos a veces durante el viaje de la vida, sin saber para qué sirve en realidad. Si no nos sentimos perdidos, es porque hemos aceptado acríticamente la cosmovisión materialista imperante, que reduce nuestra vida a un viaje condenado al fracaso. 

Para guiar nuestro camino vital, el Bhagavad-gītā es una guía invaluable. Si escuchamos sus palabras, somos afortunados. Pero más importante que escuchar el Bhagavad-gītā es valorarlo. Este principio se ilustra a través de dos personas que tuvieron la bendición de escuchar el Bhagavad-gītā: Sañjaya y Dhṛtarāṣṭra. Valoraron su mensaje de forma diferente y buscaron destinos radicalmente distintos. 

Al escuchar el Bhagavad-gītā, Sañjaya quedó asombrado y conmovido (18.74). Y lo aplicó absorto gozosamente en el recuerdo divino (18.76-77). 

Dhṛtarāṣṭra también escuchó el Bhagavad-gītā, pero no experimentó elevación espiritual. ¿Por qué? Porque no valoraba su mensaje. Estaba apegado a su hijo y al reino de Kuru. Cuando el Bhagavad-gītā amenazó con exponer la insensatez de su apego, descuidó sus palabras. En cambio, valoró las palabras que justificaban sus apegos: palabras de consejeros diabólicos como Kanaka, el amigo brāhmaṇa de Shakuni. La pseudoética de Kanaka (Kanaka-Niti) sostenía que el propio beneficio es el fin supremo y que todos los medios son aceptables para alcanzarlo. Al permitir que tales palabras moldearan sus decisiones, Dhṛtarāṣṭra se convirtió en cómplice de la destrucción de toda su dinastía. 

Si escuchamos el Bhagavad-gītā regularmente y valoramos su mensaje como nuestro principal principio rector, nuestra vida será espiritualmente significativa, fructífera y alegre.

Piénsalo bien:

¿Cómo estamos perdidos en nuestra vida, incluso si no nos sentimos perdidos?

¿Por qué Dhṛtarāṣṭra no valoraba el Gītā?

¿Qué significa valorar el Bhagavad-gītā? ¿Cómo nos beneficia valorarlo?

Sañjaya dijo: He oído así la conversación de dos grandes almas, Kṛṣṇa y Arjuna. Y ese mensaje es tan maravilloso, que tengo el vello erizado. – Bhagavad-gītā 18.74

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