Bhagavad-gītā 1.27
Citas
Cuando nos ocurren problemas sin razón aparente, naturalmente nos preguntamos: “¿Por qué?”.
El materialismo, la cosmovisión imperante hoy en día, atribuye tal miseria a la mala suerte. Nos insta a perseverar, asegurándonos que, con el tiempo, la suerte nos sonreirá.
Sin embargo, reducir la miseria a mera desgracia nos hace perder nuestro potencial de indagación metafísica, potencial que la miseria nos impulsa a activar. El Bhagavad-gītā demuestra dicha activación. Al principio (1.27), la miseria de luchar contra familiares abrumó a Arjuna. Kṛṣṇa no ofreció clichés como «la miseria es desgracia», sino que lo iluminó sobre las preguntas fundamentales de la vida respecto a la identidad y el destino.
Consideremos la miseria no como una desgracia accidental, sino como un recordatorio intencionado de la incompatibilidad esencial entre nuestro núcleo espiritual y nuestra envoltura material.
La sabiduría del Bhagavad-gītā explica que somos seres espirituales eternos que buscamos placer en cosas materiales temporales. De esta incompatibilidad existencial surge toda nuestra miseria. Por muchas cosas materiales que logremos, no podemos cambiar su naturaleza temporal, por lo que simplemente no podemos ir más allá de la miseria.
¿Este análisis implica que simplemente aceptamos pasivamente toda miseria?
No.
El Bhagavad-gītā nos insta a combatir activamente la miseria, pero buscando el desarrollo espiritual, no obsesionándonos con la mejora material. Como almas sat -cit-ananda (eternas, iluminadas y extáticas), la felicidad forma parte de nuestra constitución espiritual. Cuanto más comprendemos esta constitución al practicar bhakti-yoga, más disfrutamos de la alegría interior. Pero para motivarnos a practicar yoga con diligencia, debemos dejar de minimizar la miseria como una desgracia accidental. En cambio, debemos verla como un recordatorio intencionado de la incompatibilidad esencial entre nuestro núcleo espiritual y nuestra envoltura material.
Estos recordatorios nos inspiran a elevar nuestra consciencia espiritual mediante la práctica del bhakti-yoga. Cuando nuestra consciencia se eleva, nuestra perspectiva se vuelve más clara y serena, lo que nos ayuda no solo a encontrar mejores maneras de afrontar los problemas específicos que nos aquejan, sino también a experimentar la realidad del refugio y la satisfacción espiritual: la solución definitiva a todos los problemas.
Cuando el hijo de Kuntī, Arjuna, vio a todas esas diversas clases de parientes y amigos, se llenó de compasión y dijo lo siguiente. - Bhagavad-gītā 1.27

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