Bhagavad-gītā 2.22
Nutre tu ser, Actitud positiva
Cuando algo bueno termina, solemos sentir tristeza y preguntarnos: "¿Por qué tuvo que terminar?". La sabiduría popular nos recuerda que los finales también son comienzos.
Al exponer esta naturaleza dual de las transiciones, el Bhagavad-gītā la ilumina con luz espiritual. Explica que somos almas eternas, partes de Kṛṣṇa, y que estamos en un viaje de evolución espiritual a lo largo de varias vidas, en el que la muerte marca el comienzo de una nueva etapa. Al comparar nuestros cuerpos físicos con vestimentas, (2.22) cambia nuestra perspectiva al contemplar la muerte: nos enfocamos no en el cuerpo viejo que perderemos, sino en el nuevo que adquiriremos. ¿Qué cuerpo obtendremos? Si practicamos bhakti-yoga con diligencia, después de la muerte obtendremos un cuerpo espiritual eterno, o al menos un cuerpo material mejor, propicio para el crecimiento espiritual.
¿Qué ocurre si no hemos practicado bhakti-yoga en esta vida? Aun así, dondequiera que vayamos después de la muerte según nuestro karma, nuestro Señor eterno, en su manifestación inmanente, nos acompañará y nos impulsará a practicar bhakti. Por lo tanto, una nueva oportunidad para escuchar Sus inspiraciones hace que ese comienzo sea también auspicioso.
El principio de que los finales también son comienzos se aplica a las distintas etapas de la vida. Por ejemplo, cuando termina un retiro espiritualmente inspirador, surge la oportunidad de aplicar lo aprendido. Al aprovechar esa oportunidad, experimentamos la plenitud del bhakti. Cuando nos esforzamos por servir a Kṛṣṇa incluso en contextos no espirituales, percibimos cada vez más Su presencia omnipresente. Nos damos cuenta de que Su recuerdo puede enriquecernos no solo en un retiro sereno, sino también en las dificultades de la vida cotidiana.
Al meditar sobre la naturaleza cíclica de la existencia material y la naturaleza perdurable de nuestra conexión devocional con Kṛṣṇa, podemos ver cada final como un comienzo. Y al buscar las oportunidades latentes en la transición, podemos avanzar hacia el disfrute de la suprema felicidad espiritual como parte de sus dichosas manifestaciones.
Así como una persona se pone ropa nueva y desecha la vieja, así mismo el alma acepta nuevos cuerpos materiales, desechando los viejos e inservibles. - Bhagavad-gītā 2.22

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