La vida puede derribarnos, pero no puede mantenernos abajo


Bhagavad-gītā 2.14

Supongamos que vamos caminando por una carretera y un viento tormentoso nos derriba de repente. Afortunadamente, ninguna tormenta dura para siempre, así que no puede detenernos. En cuanto pasa, podemos levantarnos y reanudar nuestras actividades normales.

De igual manera, durante el camino de nuestra vida, las tormentas, ya sean placeres o dolores, pueden derribarnos. Los placeres pueden distraernos o los dolores desanimarnos. Pero no tenemos por qué estar distraídos ni desanimados por mucho tiempo. Las tormentas de la vida no nos detendrán si nos centramos en nuestra identidad y propósito espiritual.

Identidad: El Bhagavad-gītā explica que, en esencia, somos almas indestructibles (2.13). Al contemplar así nuestra eternidad, podemos tolerar tanto los placeres como las penas; estos van y vienen, como el verano y el invierno (2.14).

Propósito: Cuando las personas no tienen nada que valga la pena hacer, suelen quejarse de cosas como el clima, justificando así su inacción. En cambio, cuando tienen algo que vale la pena hacer, perseveran en ese propósito, sin entusiasmarse con el buen tiempo ni irritarse con el mal tiempo. De igual manera, si tenemos un propósito que valga la pena en la vida, ni los placeres ni las penas nos abrumarán.

Revelando un inspirador propósito de vida, la sabiduría del Bhagavad-gītā explica que nos encontramos en un viaje de evolución espiritual que abarca varias vidas hacia el amor y la alegría eternos. La mejor manera de evolucionar es aprendiendo a amar a Kṛṣṇa, la persona suprema y todopoderosa. Para aprender a amarlo, necesitamos practicar bhakti-yoga e infundir en nuestros diversos roles y responsabilidades una actitud de servicio devocional.

Cuando nos conectamos firmemente con Kṛṣṇa, accedemos a la fuerza interior y la satisfacción que nos hacen menos afectados por los placeres o dolores mundanos. Al mantener el equilibrio interior, podemos seguir contribuyendo y creciendo.

Al centrarnos así en nuestra identidad y propósito espiritual, podemos desarrollar la resiliencia necesaria para recuperarnos de los golpes de la vida.

Piénsalo:

  • ¿Cómo nos ayuda a ser resilientes centrarnos en nuestra identidad espiritual?
  • ¿Qué propósito de vida revela el Bhagavad-gītā? ¿Cómo podemos alcanzarlo?
  • ¿Cómo nos ayuda a ser resilientes centrarnos en nuestro propósito espiritual?

¡Oh, hijo de Kuntī!, la aparición temporal de la felicidad y la aflicción, y su desaparición a su debido tiempo, es como la aparición y desaparición de las estaciones del invierno y el verano. Todo ello tiene su origen en la percepción de los sentidos, ¡oh, vástago de Bharata!, y uno debe aprender a tolerarlo sin perturbarse. - Bhagavad-gītā 2.14

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