Preocuparse, pero no perturbarse por el cambio


Bhagavad-gītā 2.16

El mundo que nos rodea está sujeto a cambios constantes, cambios a menudo imparables, incontrolables e impredecibles. El Bhagavad-gītā ( 2.16 ) indica que la mejor manera de afrontar el cambio es centrarse en lo inmutable: nuestra naturaleza espiritual y nuestra conexión espiritual con Kṛṣṇa.

Este enfoque nos llena de energía con la confianza de que ningún cambio externo puede:

1. Dañar nuestra esencia, nuestras almas indestructibles. 2. Evitar que Kṛṣṇa nos ame. 3. Impedirnos recordar a Kṛṣṇa y experimentar Su amoroso refugio.

La conciencia de estas realidades inmutables de la vida nos reafirma que los cambios externos no son el fin del mundo. Cuando prestamos servicio devocional con sinceridad y devoción, percibimos la tangibilidad de la presencia, el refugio y el amor de Kṛṣṇa. Esta comprensión nos lleva más allá de la percepción conceptual a la confirmación experiencial de la dimensión inmutable de la realidad. Sabiendo que el cambio externo no puede afectar nuestra identidad esencial, no nos perturba y, por lo tanto, no nos derrumba ni nos arrastra. Al mismo tiempo, sabiendo que el cambio externo sí afecta nuestra actividad circunstancial, no lo negamos ni lo descuidamos; con la debida preocupación, actuamos con inteligencia para afrontarlo.

Así, al mostrarnos cómo preocuparnos sin perturbarnos, la sabiduría del Gita nos permite afrontar el cambio con calma y recursos.

Los videntes de la verdad han concluido que, de lo no existente [el cuerpo material] no hay permanencia, y de lo eterno [el alma] no hay cambio. Esto lo han concluido del estudio de la naturaleza de ambos. - Bhagavad-gītā 2.16

No hay comentarios:

Publicar un comentario