Bhagavad-gītā 3.39
Oración
Bhagavad-gītā 3.39
āvṛtaṁ jñānam etena jñānino nitya-vairiṇā kāma-rūpeṇa kaunteya duṣpūreṇānalena ca
“La sabiduría está cubierta por este eterno enemigo, un deseo que tiende a crecer sin cesar. Como un fuego feroz, descontrolado e indomable, arde insaciable, nunca dispuesto a ser contenido.
Señor mío, ayúdame a comprender que aquello que me tienta y me aleja de Ti no es solo una ilusión, ni siquiera un engaño peligroso. Es una ilusión peligrosa y traicionera. El anhelo por tales cosas arde en mi corazón como un fuego, pero es diferente a cualquier otro. Normalmente, cuando un fuego arde con fuerza, me alejo instintivamente. Pero este fuego me atrae cada vez más. Y me acerco, no como un bombero para apagarlo, sino como un pirómano delirante, prendiendo fuego a mi propia vida. La indulgencia parece apagar el fuego temporalmente, pero el alivio del anhelo dura solo un breve instante.
Entonces, el anhelo regresa, alimentado por la indulgencia. He experimentado cómo los antojos insignificantes, a causa de la indulgencia indiscriminada, terminan volviéndose irresistibles. Este anhelo es tan terriblemente irracional que me hace dudar no solo de las palabras de sabiduría que escucho de Ti y de quienes te son devotos, sino también de mis propias experiencias pasadas. Me ciega ante las numerosas veces que he comprendido personalmente la futilidad y la insensatez de tal indulgencia. Te ruego, oh Señor, ayúdame a recordar el engaño de los deseos mundanos. Y, aún más importante, permíteme recordar la misericordia de Tu corazón. Solo con estos dos recuerdos podré mantenerme a salvo en este mundo lleno de tentaciones.
Así pues, la conciencia pura de la sabia entidad viviente es cubierta por su enemigo eterno en forma de la lujuria, que nunca se satisface y arde como el fuego. - Bhagavad-gītā 3.39

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