Bhagavad-gītā 4.3
La revelación
no es un acontecimiento único que ocurrió hace mucho tiempo. Sin duda, en
momentos extraordinarios de la historia humana, Dios interactúa directamente
con los seres humanos, sin la intermediación de la naturaleza material, y
comparte sabiduría destinada a guiar a la humanidad en todo momento.
Este mensaje
esencial revelado en las Escrituras es eterno y trascendental; sin embargo, se
transmite en un momento particular de la historia. Y cada época tiene su propia
ética, sus propias formas de pensar y hablar. Por consiguiente, la revelación
se dirige ante todo a la audiencia de ese tiempo utilizando conceptos y
términos contemporáneos. Quienes reciben esa revelación la aprenden viviendo y
amando de acuerdo con ella. Habiéndola interiorizado así, la transmiten de una
manera inteligible y valiosa a la siguiente generación. Y este mismo proceso de
interiorización y transmisión, generación tras generación, mantiene la Escritura
perennemente relevante. El Bhagavad-gītā subraya la necesidad de la
tradición viva cuando Kṛṣṇa afirma (4.3) que, como el
conocimiento que había revelado mucho tiempo atrás se había perdido, ahora lo
comparte con Arjuna.
Quienes
estudian la revelación desde fuera de su tradición viva suelen encontrar el
mensaje incomprensible, irrelevante o incluso incoherente. No reconocen que la
revelación no es información estática, sino sabiduría dinámica que debe
entenderse a partir de la tradición viva. Si se esfuerzan por aprender de ella,
la revelación externa del pasado se convierte en una revelación interna que se
manifiesta en el presente. Es decir, al aprender de los exponentes vivos de la
tradición, comprenden cuál es el núcleo atemporal de la revelación, cómo ese
núcleo les interpela hoy y cómo aborda y responde no solo a las preguntas
eternas que siempre han inquietado a la humanidad, sino también a las preguntas
específicas que preocupan a la generación actual.
Esta antiquísima ciencia de la relación con el Supremo te la expongo hoy a ti, porque tú eres Mi devoto, así como también Mi amigo, y puedes por ello entender el misterio trascendental de la misma. - Bhagavad-gītā 4.3

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