Bhagavad-gītā 3.35
Madurez emocional, Cultiva tus relaciones
Por qué podemos brindar orientación sin respetar la independencia: cada vez que ofrecemos orientación, actuamos en base a nuestras concepciones implícitas sobre lo que se supone que debe hacer la orientación. Por ejemplo, podemos vernos a nosotros mismos como alfareros y a nuestros pupilos como arcilla para ser moldeada.
Sin embargo, la metáfora de la arcilla presupone que esta carece de forma inherente; moldearla depende enteramente del alfarero. Al emplear esta metáfora, tendemos a proyectar nuestros propios sueños en nuestros hijos. Por ejemplo, unos padres médicos pueden desear que sus hijos también lo sean. Incluso pueden brindarles excelentes recursos para estudiar medicina, recursos que ellos mismos nunca tuvieron. Sin embargo, pueden descubrir que sus hijos se sienten desagradecidos, incluso resentidos.
Para guiar con mayor eficacia, necesitamos revisar nuestra metáfora operativa y vernos más como jardineros que como alfareros. Las semillas necesitan ser protegidas y cuidadas con esmero, pero no se pueden moldear indefinidamente; las semillas de loto jamás darán rosas.
La metáfora de la semilla transmite que todos poseemos una naturaleza innata con su correspondiente conjunto de talentos, intereses y orientaciones. Es importante destacar que el Bhagavad-gītā (3.35) subraya que todos nacemos con una naturaleza psicofísica. Si bien este verso del Gītā nos insta a no ir en contra de nuestra naturaleza, el principio subyacente también se aplica a la hora de guiar a los demás.
La metáfora de la jardinería resulta especialmente útil cuando nuestros pupilos no valoran nuestra guía. ¿Cómo? Cambiando nuestra respuesta habitual: en lugar de preguntar "¿Por qué te portas tan mal?", preguntamos "¿En qué se diferencian de la imagen que tengo de ellos?". En vez de insistir en brindarles una guía que reprime su individualidad y los aísla emocionalmente, aprendemos a actuar con un sano respeto por su necesidad de individualidad e independencia.
Resumen en una frase:
Si vemos a los demás como arcilla que hay que moldear, sobrevaloramos el papel de nuestra guía: apreciar su individualidad e independencia, verlos como semillas que hay que cultivar.
Piénsalo bien:
- ¿Qué tiene de malo la metáfora de la arcilla para dar orientación?
- ¿Qué transmite la metáfora de la jardinería?
- Antes de ofrecer orientación la próxima vez, examine qué metáfora está utilizando.
Es muchísimo mejor desempeñar los deberes de uno, aunque tengan sus imperfecciones, que desempeñar los deberes de otro a la perfección. Es preferible encontrar la destrucción mientras uno ejecuta su propio deber, que el dedicarse a los deberes ajenos, ya que es peligroso seguir el sendero de otro. - Bhagavad-gītā 3.35

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