Bhagavad-gītā 4.6
Oración
Bhagavad-gītā
4.6
ajo 'pi sann
avyayātmā
bhūtānām
īśvaro 'pi san
prakṛtiṁ svām adhiṣṭhāya
sambhavāmy
ātma-māyayā
“Aunque no
he nacido y permanezco inmutable para siempre,
el Señor de
todos los seres, supremo, Yo reino.
Me
manifiesto por medio de mi voluntad divina,
en mi propia
naturaleza, realizando Mi voluntad.
Mi querido
Señor, Tu presencia en este mundo es, sin duda, el mayor milagro: un milagro
tanto de lógica como de logística. ¿Cómo puede el Señor infinito caber en este
mundo finito? ¿Cómo puede el mundo material limitado servir de morada para Tu
ser ilimitado? Sin embargo, mi querido Señor, Tú jamás te limitas. Eres tan
ilimitado que ni siquiera la limitación puede impedir que aparezcas en este
mundo sin dejar de ser ilimitado. Las limitaciones del mundo no te limitan.
Cuando apareces
en Tu forma espiritual, la manera en que interactúas con otros seres que tienen
formas y sentidos materiales es un milagro de logística divina. Bendíceme,
Señor mío, con la fe para reconocer que estás presente en este mundo,
realizando milagros que van más allá de mi comprensión finita, no solo cuando
desciendes, sino en todo momento, como la divinidad que mora en mi corazón y en
cada corazón.
Bendíceme,
Señor, para que no me abrumen las cosas que me parecen imposibles, pero que
para Ti son posibles sin esfuerzo. Permíteme centrarme no en lo que hay que
hacer y preguntarme cómo lo harás, sino en quién eres y recordar que nada está
fuera de Tu alcance.
Aunque soy innaciente y Mi cuerpo trascendental
nunca se deteriora, y aunque soy el Señor de todas las entidades vivientes, aun
así aparezco en cada milenio en Mi trascendental forma original. - Bhagavad-gītā 4.6

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