Más grandes que mis errores es Tu capacidad para liberarme de ellos


Bhagavad-gītā 4.36

Bhagavad-gītā 4.36

api ced asi pāpebhyaḥ
sarvebhyaḥ pāpa-kṛttamaḥ
sarvaṁ jñāna-plavenaiva
vṛjinaṁ santariṣyasi

«Aunque tus pecados sean oscuros y vastos,
más que los de todos aquellos que han pecado antes,
cuando subas firmemente al barco de la sabiduría,
sin duda atravesarás el océano de la ilusión.»

Tú, mi Señor, te revelas en toda Tu gloria mediante la sabiduría que disipa la ilusión.

Cuando esta ilusión comienza a disiparse, paso a paso, la primera concepción errónea que necesito rechazar es la idea simplista y autoelogiadora de que apenas he cometido faltas graves. Tu sabiduría me ayuda a ver cómo, bajo la influencia de la ignorancia y la ilusión, he cometido muchas faltas; si no conscientemente, entonces inconscientemente. Sin embargo, esta comprensión a menudo me vuelve vulnerable a una segunda ilusión, más sutil pero también más peligrosa: pensar que mis errores son tantos que ya no tengo ninguna esperanza de ser redimido.

Protégeme, oh Señor, de ambos extremos: de creer que mis faltas son tan pequeñas que pueden ignorarse, y de creer que mis faltas son tan grandes que no puedo ser corregido.

Llévame, oh Señor, a la comprensión equilibrada de que mis faltas son significativas, pero que mucho más grande que mis fallas es Tu compasiva capacidad para liberarme de sus efectos tóxicos.

La sabiduría que Tú me proporcionas me asegura que, aunque mis faltas sean como un océano, esa misma sabiduría es como un barco firme y resistente. Bendíceme, mi Señor, para que interiorice las dos enseñanzas implícitas en esta conmovedora metáfora: que Tú tienes el poder suficiente para liberarme de las cargas de mi pasado, y que necesito tener la paciencia suficiente mientras el barco de Tu sabiduría se toma el tiempo necesario para llevarme a través del océano de la ilusión.

Aun cuando se te considere el más pecador de todos los pecadores, cuando te sitúes en el bote del conocimiento trascendental serás capaz de cruzar el océano de los sufrimientos. - Bhagavad-gītā 4.36              

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