44. Realizaciones: ¡¡Sé agresivo por Kṛṣṇa!!



«Fui a un darśana de Śrīla Prabhupāda. Prabhupāda estaba sentado en una postura muy casual con una pierna estirada hacia delante y la otra doblada, con la rodilla contra su pecho. La mano descansaba a un lado, y aunque estaba reclinado hacia atrás, su cabeza estaba erguida.

»Cuando Prabhupāda solicitó preguntas, yo sabía que tenía que hacerle una. Pensé que tenía que preguntar algo que significaba mucho para mí, algo que me estaba perturbando. Así que le pregunté: —¿Cómo puede hacer uno para volverse humilde y para poder seguir siendo humilde?—. Debido a que yo era el mayor distribuidor de libros del templo, tenía la tendencia a volverme orgulloso. Quería saber qué hacer. Prabhupāda me miró y luego miró a Harikeśa Mahārāja y dijo:    —Cuéntale lo que dije en Chicago—. Harikeśa Swami dijo que en Chicago había una devota de saṅkīrtana que había hecho la misma pregunta y Prabhupāda había respondido que ella tenía que ser como un león en la selva pero como un corderito en casa.

»Mientras yo absorbía esta respuesta, miré a Śrīla Prabhupāda y él me miró a su vez. Entonces repentinamente una gran fuerza brotó de Prabhupāda y dijo, casi gritando: —¡¡Sé agresivo por Kṛṣṇa!!— La habitación ya estaba plenamente cargada con su presencia, pero cuando Prabhupāda afirmó esto, toda la habitación se purificó, y todos quedamos impactados por tal instrucción de Prabhupāda.

»Desde entonces medito en esa instrucción. Y veo que cuando no soy agresivo por Kṛṣṇa, no tengo éxito. En cambio si soy agresivo por Kṛṣṇa alcanzo el éxito. Hay dos consideraciones: 1) si soy agresivo, debo ser agresivo en mi servicio a Kṛṣṇa; y 2) también debo ser agresivo en tratar de conseguir la misericordia de Kṛṣṇa. Así pues de ambas maneras: agresivo para predicar y agresivo para obtener la misericordia. Yo le había preguntado a Prabhupāda cómo volverme humilde, pero él me respondió lo contrario. Sin embargo ahora he descubierto que es mediante la agresividad como de hecho me vuelvo el más humilde, porque para ser agresivo te tienes que rendir. En esas pocas palabras Prabhupāda me había dado verdaderamente la esencia de la conciencia de Kṛṣṇa.»
Entrevista con Kṛṣṇa Gopāla dāsa


«Bhūmi-devī dāsī y yo estábamos distribuyendo libros en el aeropuerto cuando Śrīla Prabhupāda estaba partiendo. Nos las habíamos arreglado para meternos en la sala de espera de la salida sin que hubiera allí ningún devoto excepto Prabhupāda, Jayādvaita y Śrutakīrti. Bhūmi y yo estábamos en éxtasis, porque allí estaba Śrīla Prabhupāda sin saber que nosotras también estábamos allí. Parábamos a la gente y les decíamos: —¿Ve a ese caballero? Él es el autor de este libro. Él tradujo estos libros—. La gente comenzó a mirar los libros y a mirar a Prabhupāda. Distribuimos muchos libros en la media hora que Prabhupāda estuvo allí. Entonces Jayādvaita le dijo a Prabhupāda que allí habían dos madres distribuyendo sus libros. Prabhupāda se giró y nos miró. Lucía una gran sonrisa y asentía con la cabeza. Estaba muy complacido y naturalmente esto fue una fuente de gran ánimo para nosotras. No queríamos ningún darśana personal; sólo queríamos que Prabhupāda supiera que estábamos distribuyendo sus libros.

»Recuerdo que siempre miraba el tablero de saṅkīrtana del templo; allí se escribían consignas como: «Tenemos que volver a Prabhupāda el hombre más famoso del mundo». Y yo pensaba, «sí, eso es lo que tenemos que hacer». Eso me impresionaba mucho, y por eso es que yo quería hacer tanto saṅkīrtana, porque teníamos que volver a Prabhupāda el hombre más famoso del mundo.

»En otra ocasión, estábamos de nuevo distribuyendo libros en el aeropuerto cuando Prabhupāda se estaba marchando. Esto fue en 1976, en Nueva York, después del Ratha-yātrā, cuando Śrīla Prabhupāda se encontraba muy enfermo. Estaba a punto de partir y yo estaba distribuyendo enfrente de las Aerolíneas BOAC con ropa occidental. Sólo quería ver a Prabhupāda sin que fuera mi intención hacer obvia mi presencia ni ponerme frente a él. Mas mientras le estaba distribuyendo un libro a una persona, sucedió que Prabhupāda pasó justo a mi lado. Yo estaba tan nerviosa que dije: —¡Oh Dios mío, no quise hacer eso!— Cuando Prabhupāda pasó vio su libro y se detuvo un poco. Entonces Tamāl Kṛṣṇa Goswami dijo: —Prabhupāda, ella es Sunīta. Distribuye sus libros—. Prabhupāda exclamó: —¡Acchā!—, se dio vuelta y me miró. —Muy bien —dijo y alzó las dos manos dando sus bendiciones. Así pues, esa fue otra fuente de gran ánimo para nosotros. En realidad no queríamos nada de él, sólo que supiera que estábamos distribuyendo sus libros.»

Entrevista con Sunīta-devī dāsī

1 comentario:

  1. Caitanyadeva das2/08/2015 7:00 p. m.

    LauraShow. Si tiene alguna duda, escríbame a caitanyadevadas@gmail.com

    ResponderEliminar