17. Sigue siendo sinvergüenza el resto de tu vida


Śrīla Prabhupāda conseguía animar a todos y cada uno de sus discípulos. Les hizo sentir que tenían un valor, que él los amaba, y mostró que conocía sus problemas particulares.
Algunos casos problemáticos eran quienes no podían trabajar bien con los demás, y otros eran los inestables. Cierto día, un devoto con problemas se presentó ante Śrīla Prabhupāda y le suplicó algún alivio.
—Śrīla Prabhupāda, quería disculparme por ser tan caído y mezquino. No parece que yo pueda hacer nunca algo a derechas. Intento dar algún consejo a la gente, pero es inútil. Porque incluso cuando pienso que estoy en lo cierto, me dicen que me equivoco. Así pues, quiero que me perdone por estar tan confundido.
Śrīla Prabhupāda contestó: —Criticaron a Śrī Caitanya y a Kṛṣṇa.
El abatido devoto quedó pasmado al oír esto. Pero pensó que quizá Prabhupāda no había captado lo que le había querido decir.
—Śrīla Prabhupāda, no pretendo criticar a Śrī Caitanya ni a Kṛṣṇa. Nada más quiero disculparme. Me entristece ser tan caído, no ser mejor de lo que soy.
Pero Śrīla Prabhupāda repitió: —Ellos criticaron a Śrī Caitanya y a Kṛṣṇa. No aceptaron a Śrī Kṛṣṇa ni cuando estuvo aquí presente. Sólo unos cientos de personas aceptaron que Él era Dios. Todos los demás Lo criticaban. Y cuando Śrī Caitanya estuvo aquí, hasta llegaron a darle con un jarro a Śrī Nityānanda. Si no quieren aceptarlo a Él, ¿qué vamos a decir de a ti o a mí?
El abatido discípulo quedó entonces sobrecogido, al darse cuenta de que Śrīla Prabhupāda verdaderamente lo había entendido, lo había entendido mejor que lo que él podía entenderse. —¿Qué hay que hacer entonces? —preguntó el discípulo—. ¿Seguir intentándolo?
—Sí —dijo Śrīla Prabhupāda.
Entrevista con Nara-Nārāyaṇa


Ocurrió un incidente parecido con un devoto fotógrafo. Tenía problemas en levantarse temprano y en controlar su lengua, no podía evitar comer demasiado. No era muy regulado ni tenía tendencia a la filosofía. Pero le gustaba hacer fotografías para los libros de Śrīla Prabhupāda, y en esto era muy bueno. Cierto día, tras acompañar a Śrīla Prabhupāda en sus viajes a diversos lugares, el fotógrafo pidió a Prabhupāda permiso para volver a su templo de origen. Consciente de su precaria situación, su debilidad en la vida espiritual, se presentó ante Śrīla Prabhupāda:
—Prabhupāda, qué sinvergūenza que soy.
—Eso es bueno —dijo Prabhupāda—. Sigue siendo sinvergüenza el resto de tu vida.
Esta frase confundió al discípulo: ¿Estaba Prabhupāda maldiciéndolo a «seguir siendo un sinvergüenza»?
Śrīla Prabhupāda explicó entonces: —Śrī Caitanya también fue llamado sinvergüenza. ¿Conoces la historia de Śrī Caitanya y su maestro espiritual?—. El fotógrafo de Prabhupāda de repente sintió que su mente y su lengua habían sido puestas bajo control, pues sin siquiera pensar comenzó a contar la historia de cómo Śrī Caitanya recibió de su maestro espiritual la indicación de que era demasiado tonto para entender el Vedānta y que debía limitarse a cantar Hare Kṛṣṇa. Prabhupāda sonrió y no dijo más. De este modo consiguió paz otro abatido discípulo, al entender su falta de inteligencia y el hecho de que su única esperanza era el santo nombre de Kṛṣṇa.

La habilidad de Śrīla Prabhupāda en éste y muchos otros casos demuestra cómo él era un gran psicólogo. Incluso cuando nadie podía, Śrīla Prabhupāda conocía los medios y modos de dar a un sirviente caído un poco de esperanza y fuerza renovadas. Y no lo hizo recurriendo a técnicas mundanas de jefes de personal, que a menudo son cínicas y de manipulación. Aun así, por Kṛṣṇa, Śrīla Prabhupāda era experto con la gente.
Entrevista con Bhārgava dāsa

1 comentario:

  1. ¡Wow, que dulces pasatiempos!, ¡gracias por compartir!. MMVD

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