117. La importancia de la adoración a la Deidad junto con la distribución de los libros



Śrīla Prabhupāda Uvāca 117
11 de febrero de 1975; Ciudad de México, México;
ISKCON, Ciudad de México

Aterrizar en la ciudad de México fue toda una experiencia el día de hoy. Śrīla Prabhupāda, un emisario trascendental de Goloka Vṛndāvana, fue saludado con honor por los devotos de aquí. Śrīla Prabhupāda ignoró todos los puestos de control de aduana e instalaciones del aeropuerto y caminó directamente del avión a una limusina que lo esperaba. Luego, para coronarlo, los devotos arreglaron incluso una escolta policial para acompañar el vehículo de Śrīla Prabhupāda a través de la ciudad, directamente hasta el templo. Fue un cambio sumamente agradable de nuestras experiencias normales en los aeropuertos. Estábamos acostumbrados a ser tratados como criminales sospechosos en potencia, al pasar por las aduanas de otros aeropuertos internacionales.

Camino al templo, Śrīla Prabhupāda expresó su aprecio por el tratamiento VIP. Anhelando continuar complaciendo a Su Divina Gracia, Hṛdayānanda Mahārāja aprovechó la oportunidad para informarle sobre todo el servicio excitante que el BBT Español ha efectuado. Se estaban traduciendo muchos libros y se distribuían en idioma español. Śrīla Prabhupāda estaba encantado de saber que las glorias del Señor estaban siendo difundidas.

Al llegar al templo, Śrīla Prabhupāda tomó darśana de Sus Señorías y más tarde pidió el Mahā de la Deidad. Tal era la costumbre habitual de Śrīla Prabhupāda al viajar de templo en templo. Siempre se interesaba personalmente en ver la forma en que se adoraba a las Deidades. Era como si Śrīla Prabhupāda fuera el inspector trascendental de Kṛṣṇa, asegurándose que sus hijos estuvieran manteniendo bien la adoración de la Deidad.

Tras tomar una muestra del mahā-prasādam, Śrīla Prabhupāda dijo, “Este prasādam es horrible. El nivel de adoración de la Deidad de aquí no es suficiente. Es importante adorar muy bien a las Deidades”. Śrīla Prabhupāda remarcó nuevamente, “Es importante hacer una adoración de primera clase a la Deidad, como lo es distribuir libros”. ¡Yo estaba shockeado! Nunca había oído a Śrīla Prabhupāda criticar la adoración de la Deidad, en ninguna parte. Mi corazón se dirigió a los devotos que cocinaban, sabía que era su turno de recibir un poco de instrucción misericordiosa. Sería algo que ellos no olvidarían jamás.

Especulé sobre la relación de Śrīla Prabhupāda con las Deidades. Teniendo la visión mundana, yo veía las hermosas formas del Señor, mas podía reconocer el principio innato de interacción recíproca (līlā). A veces, trataba de imaginar qué sería tomar darśana de las Deidades y ver a Kṛṣṇa como a Śrīla Prabhupāda indudablemente le pasaba. Śrīla Prabhupāda enfatizaba que debemos entender que Kṛṣṇa no es diferente de Su forma en la sala del templo. Él nos lo recordaba amablemente una y otra vez, “Kṛṣṇa está aquí, en Su forma arcā vigraha”.

Durante su visita, Su Divina Gracia hizo saber a todos que es imperativo realizar una adoración de primera clase a la Deidad, junto con la distribución de libros. Al fin y al cabo, el propósito de todos los libros de Śrīla Prabhupāda es entender que Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios y nosotros somos Sus sirvientes. La adoración de la Deidad es la aplicación de los principios delineados en los libros de Śrīla Prabhhupada.

Cuando llegó el momento de que Śrīla Prabhupāda partiera de la ciudad de México hacia Caracas, los devotos arreglaron que la misma policía lo escoltara hasta el aeropuerto, para aligerar los trámites usuales relativos al vuelo internacional. No funcionó muy bien. Cuando Śrīla Prabhupāda llegó al aeropuerto en el automóvil, hubo una demora antes de que pudiera abordar el avión. Tuvo que quedarse en el automóvil por casi una hora. Sentado allí, comentó, “Hubiera sido mejor esperar en el salón. Tengo que esperar en un automóvil”. Todos estábamos intranquilos, realizando que Śrīla Prabhupāda no tenía la oportunidad de ser despedido por sus discípulos.

Śrīla Prabhupāda reciprocaba trascendentalmente con sus muchos discípulos en los aeropuertos de todo el mundo. Para algunos devotos esto constituía una parte considerable de su asociación personal. Śrīla Prabhupāda sintió una gran separación de sus discípulos, al serle negado ese placer. Comprendía que se había perdido una gran oportunidad de animarnos. Yo me sentía intranquilo por el desagrado de Śrīla Prabhupāda.

Cuando llegó al templo de Caracas, Venezuela, fue como un replay instantáneo de su llegada a la ciudad de México. Tomó darśana de las Deidades y más tarde en su habitación probó el mahā prasādam. Nuevamente Śrīla Prabhupāda dijo, “Estos purīs son terribles, el vegetal es horrible. Este prasādam no es bueno. La adoración de la Deidad debe ser de primera clase. ¡Deben adorar muy bien a la Deidad!”. Nuevamente me sorprendí, pues era muy inusual que Śrīla Prabhupāda reprendiera a sus discípulos, diciéndoles que debían mejorar la adoración de la Deidad. Como sea, Śrīla Prabhupāda animó muy gentilmente a sus jóvenes y piadosos discípulos, para que pudieran avanzar en el sendero espiritual.

Śrīla Prabhupāda nunca se trastornó por nosotros ni nos condenó. Él remarcaba la importancia de realizar nuestro servicio con cuidado y atención. Tal es el ejemplo que nuestro amado Maestro Espiritual nos dio. Todo lo que Śrīla Prabhupāda hacía, era con suprema atención y devoción al Señor.

Śrīla Prabhupāda disfrutó mucho su estadía en esta parte del mundo y le impresionó la sinceridad de los devotos. Yo también disfruté mi estadía en el templo de Caracas, pues había vivido allí por unos meses cuando dejé el servicio personal de Śrīla Prabhupāda la primera vez, en Enero de 1974. Conocía a la mayoría de los devotos y para mí fue como volver a casa.

Śrīla Prabhupāda, usted ha creado una gran familia de Vaiṣṇavas. Usted es el padre munífico y el abuelo de decenas de miles de devotos del Señor Kṛṣṇa. Usted ha posibilitado muy amablemente que sus seguidores vayan a cualquier parte del mundo, tomen darśana de la Suprema Personalidad de Dios y disfruten de la asociación con amigos y la familia. Este es uno de los grandes beneficios anexos de ser un miembro de su Sociedad ISKCON. Por favor, permita a este hijo pródigo que se quede siempre con su familia.

Usted nos enseñó que “la Distribución de Libros y la Adoración de la Deidad” deben ir de la mano. Sus libros nos inspiran y nos dan el conocimiento para servir a Kṛṣṇa. La adoración de la Deidad nos brinda la práctica. Sus Señorías son el origen primero de esta familia Vaiṣṇava, sin Ellas estaríamos perdidos. Sus libros son como atractivas invitaciones cordiales para que por favor acudamos a servir personalmente a la Deidad. Nuestro deber es recordar a todos aquellos con los cuales nos relacionamos, que somos todos sirvientes del Señor. La adoración de la Deidad del Señor Kṛṣṇa ocurre en sus templos de todo el mundo. Sus libros invitan a todos, “Por favor, venga y sirva al Señor”. La adoración de la Deidad es el cenit del servicio amoroso. Sus libros nos brindan el conocimiento para llegar a esa plataforma. Usted nos está llamando a todos “De Vuelta al Supremo”.

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