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Capítulo quince: (bhajan pranali)


Todas las glorias a Gaurāṅga y a Gadādhara, y a Nityānanda.
Todas las glorias a Sītā y Advaita, y a todos los devotos.
Todas las glorias a la afortunada persona que deja todo por el Nombre.

El Señor dijo: “Haridāsa, por tu devoción has recibido todo el conocimiento disponible en el universo. Todos los Vedas están bailando en tu lengua; todas las conclusiones están en tu discurso. Habla con claridad acerca del rāsa (sentimiento o dulzura) del Santo Nombre. ¿Cómo obtiene la jīva la calificación para el rāsa del Santo Nombre?”
Haridāsa, con gran felicidad, dijo: “A través de tu inspiración los describiré”.

Lo Supremo, el más puro estado, la perfección de la Verdad Absoluta, se llama rāsa. Éste rāsa no son las emociones o los sentimientos del mundo material, sino que es la naturaleza inherente del Puro Absoluto; es ilimitado, pleno de bienaventuranza, y la más grandiosa gloria. La Verdad absoluta revela su matizado carácter a través de sus energías, las cuales son inseparables de su propia existencia (abhinna). Sus energías crean el matizado mundo espiritual que es prerequisito para rāsa.

A través de su energía espiritual, Kṛṣṇa revela Su forma, nombre, dhāma y actividades. Así, la Verdad Suprema es conocida como Kṛṣṇa en la forma de Syāmasundara, que reside en Goloka-dhāma, ejecutando Sus dulces pasatiempos con Sus devotos. Así, existen la variedad y la rāsa en el Señor, debido a Sus energías espirituales, las cuales no pueden estar separadas o diferenciadas de la sustancia del Señor (abhinna). De esta manera, la Verdad Absoluta permanece Suprema, íntegra, más allá de la dualidad (akhanda-advaita) y, simultáneamente, se consagra a un mundo trascendental de bellas formas, actividades y emociones.

La energía de la sombra de la energía espiritual del Señor se llama māyā. Por la voluntad de Kṛṣṇa, ésta energía crea el mundo material afuera de la dimensión espiritual. A través de su jīva śakti, El crea innumerables almas situadas entre los mundos materiales y espirituales, (similares) semejantes en cualidad a Kṛṣṇa, pero de tamaño infinitesimal. A causa de sus cualidades limitantes las jīvas son de dos clases: jīvas enteramente ligadas y jīvas enteramente liberadas. Aquellas que son enteramente liberadas están calificadas como eternas sirvientes de Kṛṣṇa en el cielo espiritual, y las que están eternamente ligadas sufren y se dedican a la sombra material, lejos de Kṛṣṇa. Las jīvas que habitan en el mundo material son de dos clases: Los que siguen el nombre de Kṛṣṇa y se asocian con los devotos que irán al mundo espiritual de rāsa por el poder del Nombre, y las que ignoran a Kṛṣṇa y se afanan sin esperanza, por rāsa en relación con la materia inerte.

La gradual realización de rāsa en el Nombre se compara con la floración de un capullo. El Nombre es comparado con una flor en capullo, cuando es esparcido a la masa general de la gente en el mundo. Cuando uno realiza la bella forma de Kṛṣṇa, en Goloka Vṛndāvana a través del continuo cantar del Nombre el cual se compara con la flor parcialmente abierta. Al proseguir con el sādhana, cuando las sesenta y cuatro cualidades de Kṛṣṇa son reveladas en el Nombre, ellos se comparan con la fragancia de la flor medio abierta. Cuando uno realiza los eternos pasatiempos de Kṛṣṇa en Goloka Vṛndāvana, la flor está en plena florescencia. Entonces por la misericordia del Nombre, las energías originales de hlādinī (bienaventuranza) y samvit (conciencia), pertenecientes al mundo espiritual, cuya corporificación primaria es Rādhārāṇī, se unen en la forma de bhakti-devi y descienden sobre la pequeña jīva que sólo posee una pequeña porción de la energía de hlādinī y samvit. bhakti-devi, desde el reino trascendental, revela el pleno rāsa del Nombre a la jīva, y, por su misericordia, la jīva toma su cuerpo espiritual y entra en los pasatiempos y saborea rāsa.

Hay cuatro ingredientes de rāsa: vibhāva, anubhāva, sāttvika-bhāva y vyabhicārī (sañcārī) bhāva. La mezcla de estos ingredientes produce rāsa. Vibhāva, la causa general de rāsa, está dividida en ālambana y uddīpana. Âlambana significa la causa raíz, aquella de la cual depende rāsa. Se divide en āśraya, el recipiente, que es el devoto; y viṣaya, el objeto, quien es Kṛṣṇa. Uddīpana, la instigación, está compuesta por la forma y las cualidades de Kṛṣṇa, que se realizan mediante el constante cantar. Así, en donde haya ālambana (Kṛṣṇa y el devoto) y uddīpana (las cualidades de Kṛṣṇa), se pueden presentar līlā y rāsa.
Cuando las condiciones de vibhāva sean perfeccionadas, anubhāva (síntomas eternos de las emociones internas) aparece. Todos estos síntomas se basan en el amor espiritual, y de ningún modo pueden ser comparados a los síntomas de amor en el mundo material. Gradualmente, mientras las emociones se profundizan, aparecen sattvika y vyabhicāri bhāvas (síntomas adicionales). Por la combinación de estos ingredientes, el stāyī-bhāva inicial (modalidad primaria) del devoto se transforma en rāsa, plenos sabores espirituales, la situación de saborear rāsa en el mundo espiritual es la suprema perfección, la meta última de la jīva, según las escrituras. Hay cuatro objetivos para el hombre, mencionados en los Vedas: artha, dharma, kāma y mokṣa. Estos, empero, sirven para conducir a la meta suprema (parama puruṣārtha) rāsa. Alguien que esté verdaderamente liberado está calificado para rāsa.

El sendero para alcanzar rāsa es el siguiente: La jīva que ha desarrollado la fe por el bhakti recibe un vaiṣṇava-guru puro. Ese guru le da el mahāmantra. La jīva tomará el mantra, sea en la forma de smaraṇam (recordando el Nombre) o kīrtana (cantando el Nombre) autorregulándose por el conteo en tulasī-mala. Gradualmente, mientras su anhelo por el Nombre crece, el aumentará hasta 3 x 64 rondas. De entre las dos formas de seguir el Nombre, kīrtana es la más poderosa, porque en ese proceso se escucha, se canta y se recuerda, y por ello, los sentidos de la jīva danzan con gozo. Tomando refugio en cualquiera de los nueve procesos del bhakti, uno progresa en la devoción, pero de los nueve procesos, cantar es el mejor. Aquellos quienes sienten atracción por la adoración de la Deidad sólo alcanzarán la perfección dedicándose también a escuchar y cantar el Nombre. Pero los que tienen una exclusiva atracción por el Nombre, solamente necesitan dedicarse a escuchar, cantar y recordar el Nombre. Si uno ejecuta bien estos tres procesos, todos los otros nueve procesos del bhakti -servir a los pies de loto, orar, dasya, sakhya, y ātmānivedana- (redención total) también se pueden cumplir fácilmente.

Con la fe de que el Nombre y Kṛṣṇa no son diferentes, y evitando las diez ofensas, los efectos del Nombre serán percibidos. Cantando y recordando claramente el Nombre, uno encontrará atracción y goce en el Nombre. Entonces, uno meditará sobre la forma de Kṛṣṇa o seguirá constantemente el darśana de su mūrtī junto con su canto, sondeando más y más profundamente en el Nombre. Cuando uno haya triunfado en realizar la forma de Kṛṣṇa en el Nombre, entonces uno meditará sobre las cualidades de Kṛṣṇa mientras canta. Cuando el Nombre, la forma y las cualidades de Kṛṣṇa se hacen uno en el canto, uno meditará sobre un pasatiempo de Kṛṣṇa con ayuda de un mantra específico. Cuando todos los cuatro elementos se hacen uno, empezaremos a percibir rāsa en el Nombre. Uno perfeccionará el rāsa meditando sobre los óctuples pasatiempos de Rādhā y Kṛṣṇa en Vṛndāvana. Al ganar nuestro cuerpo espiritual por la misericordia del guru, participaremos de los pasatiempos con los asociados de Rādhārāṇī, y, según las instrucciones de los Sakhis, serviremos a Rādhā y Kṛṣṇa en éxtasis. Este servicio en la modalidad conyugal es lo más brillante en el mundo espiritual, y es alcanzable para la jīva por la práctica del bhakti. Aún hay estados superiores a este, pero es imposible describirlos con meras palabras. Estas cosas serán reveladas por la misericordia de Kṛṣṇa.

Ahora se describe el proceso específico. Para recibir un cuerpo espiritual en el rāsa conyugal, uno debe cultivar en su identidad los once artículos específicos: nuestra relación, edad, nombre, forma, calidad de miembro en un grupo en particular, vestido, nuestra orden, servicio, esperanza de perfección y la gopi protectora a quien uno le sirve. Estos artículos se perfeccionan a través de cinco estados. Primero uno se acercará a un guru que haya realizado los eternos pasatiempos de Kṛṣṇa y los once artículos del servicio eterno. Al escuchar los óctuples pasatiempos de Rādhā y Kṛṣṇa, uno inquiere sobre cómo realizar ese estado. El guru describe entonces los once artículos por los cuales uno puede participar de los pasatiempos. Esto se llama sravana-dāsa.

El guru escogerá entonces la particular identidad espiritual del discípulo, según la tendencia y atracción del discípulo. Si el discípulo no siente sabor natural de un bhāva, el puede solicitar otro del guru. Cuando finalmente nuestra identificación se acomoda, hacemos ante El guru el voto de nunca dejarla. Esto se llama el varāṇa-dāsa (aceptar el estado).

El discípulo entonces practicará el recordar en su corazón su identidad dada. Este smaraṇam dāsa (estado de recordar) se divide en cinco niveles. Primero, uno trata de recordar los óctuples pasatiempos, pero la mente va errante. Esto es smaraṇam. Cuando nuestra práctica se vuelve firme, se llama dhāraṇā. Cuando uno puede meditar sobre todos los aspectos del objeto deseado, se llama dhyāna, cuando este dhyāna se vuelve continuo se llama anusmṛti. Cuando este se vuelve perfecto, se llama samādhī.

Si estos estados son seguidos progresivamente en smaraṇam, uno llegará rápidamente al estado de āpana (posesión), en donde los once artículos son realizados como estado constitucional nuestro. Sin embargo, si uno está ocupado en hacer una muestra exterior, pero no cultiva la fijación de su identidad en el interior, no se puede perfeccionar este estado. Pero el fijar nuestra identidad es natural, puesto que la jīva simplemente ha olvidado su estado natural cuando entra en el reino y cuerpo materiales, deseando su propio placer; y, proporcionalmente a nuestro incremento en la práctica de recordar nuestro estado natural, la proyección y la identificación material disminuirán.

Uno puede alcanzar āpana dasa a partir de rāgānuga, sādhana, en donde las prescripciones escriturales son mínimas, o a través de vaidhi-sādhana, en donde la confianza en las reglas adecuadas de la escritura es predominante. Si uno progresa a través de los estados de fe, práctica, purificación, firmeza, sabor y vinculación, en vaidhi o en rāgānuga sādhana llega entonces al estado de bhāva, el prema preliminar. Es en este punto en donde uno alcanza āpana-dasa. En este estado más allá de las categorías de sādhana-bhakti, cuando las reglas escriturales serán descartadas como abrumadoras para nuestro servicio, las concepciones de rāgānuga y vaidhi, serán ambas descartadas.

Aquí, se irá nuestra identificación con el cuerpo material y predominará nuestra identificación con el cuerpo espiritual. En ese cuerpo espiritual (svarūpa-siddhi) uno siempre verá a Vṛndāvana y servirá a Rādhā y a Kṛṣṇa. Este estado final se llama sampatti daśā. Por la misericordia de Kṛṣṇa, nuestro cuerpo, mente e inteligencia materiales y el ego falso serán desterrados y apareceremos en un cuerpo espiritual puro, sirviendo a Rādhā y a Kṛṣṇa junto con sus eternos asociados. La jīva puede alcanzar este quinto estado perfeccionando rāsa, al seguir el Nombre y llegar a purificarse.

Por lo tanto el jīva creyente deberá emprender con fe el canto del Nombre, seria y constantemente, en buena asociación. Tomará la asociación de los vaiṣṇavas superiores, evitará la asociación materialista, y habitará lejos del resplandor materialista. Por la fuerza de estos tres artículos, alcanzará su posición de gloria real.

Haridāsa dijo: “Soy bajo, de mente ruin y absorto en el disfrute material, siempre rehusando la buena asociación. Empero, estoy implorando una misericordia sin causa para progresar hacia el estado rāsa del bhakti”.

Diciendo esto, Haridāsa cayó inconsciente a los pies de loto de Śrī Caitanya. El Señor Caitanya dijo: “Escucha Haridāsa, en el futuro la gente de mente perversa degradará estos íntimos pasatiempos, pero los que son verdaderamente devotos comprenderán la suprema enseñanza que tú has dado. Refugiándose en este conocimiento y refugiándose en el Nombre, ellos cantarán el Nombre y adorarán a Kṛṣṇa alejados de los materialistas. La jīva alcanzará la fe en el bhakti a través del sukrti pasado acumulado, la actividad devocional pasada. Es difícil para todas los jīvas el obtener bhakti. Pero para ayudar a estas personas a permanecer fijas en el bhakti, condúcelas por un sendero directo a casa. He venido a predicar el yuga dharma del Santo Nombre. Tú estás ayudándome a cumplir esta actividad al describir la plena verdad acerca del Santo Nombre”.

Quien alcance el pleno néctar de la piedra de toque del Santo Nombre, adorando a Kṛṣṇa con emoción espontánea, alcanza pleno éxito y dicha. Yo un pícaro indigno, que llora, tomo los pies de esa persona y ruego que él distribuya la bienaventuranza y me permita beber sólo una partícula del nectáreo rāsa.


Fin

Capítulo catorce: Ofensas al servir a la Deidad (sevā aparādha)


Mahāprabhu dijo: “Escucha Haridāsa, tú has revelado la verdad acerca de las ofensas al Santo Nombre, por ello, las Jīvas de Kali-yuga llegarán a ser afortunadas. Tú eres el ācārya del Santo Nombre. Cuando te escucho la descripción del Nombre siento gran regocijo. Tú eres el ācārya en conducta, instruido como predicador, y tu carácter está decorado por la gema del Nombre. Rāmānanda Rāya me enseñó acerca del rāsa y tú me has enseñado las glorias del Nombre. Discute ahora las diferentes ofensas al servir a la Deidad, sevā-aparādha. Escuchando esto, la oscuridad del corazón de las jīvas se disipará”.

Haridāsa dijo: “Aquellos que están sirviendo a la Deidad saben acerca de esto. Yo simplemente tomé refugio en el Nombre; así, ¿cómo puedo pues saberlo? Sin embargo, para no violar tu orden lo elaboraré”. El servicio concerniente al mūrtī del Señor especifica una larga lista de ofensas, en la escritura. En un pasaje se enumeran treinta y dos ofensas y en otro cincuenta.

Los eruditos han dividido estas ofensas en cuatro clases: Ofensas en el servicio directo de la Deidad, ofensas al establecer una Deidad, ofensas al tomar darśana de la Deidad y ofensas generales cometidas contra la Deidad.

Las treinta y dos ofensas en la lista del Bhāgavatam son las siguientes:

1. Entrar al templo con los zapatos puestos.
2. Entrar en palanquín.
3. No observar los festivales.
4. No ofrecer reverencias.
5. Orar estando sucio.
6. Inclinarse en una sola mano.
7. Circunvalar frente a la Deidad
8. Extender las piernas delante de la Deidad.
9. Dormir delante de la Deidad.
10. Comer delante de la Deidad.
11. Decir mentiras delante de la Deidad.
12. Hablar en voz alta dentro del espacio del templo.
13. Chismorrear.
14. Maldecir o usar palabras burdas.
15. Dar gracias a otros en frente de la Deidad.
16. Pelear en el templo.
17. Gritar en frente de la Deidad.
18. Criticar a los demás.
19. Cubrirse con una manta delante de la Deidad
20. Alabar a otros delante de la Deidad.
21. Utilizar lenguaje obsceno.
22. Eructar o pasar gas.
23. No ofrecer los mejores artículos posibles.
24. Comer alimento no ofrecido a la Deidad.
25. No ofrecer frutos de la estación (cosecha).
26. Ofrecer alimento ya disfrutado.
27. Sentarse de espaldas a la Deidad.
28. Sentarse directamente en frente de la Deidad.
29. Hacer respetos a otros en frente de la Deidad (reverencias).
30. No glorificar al guru.
31. Jactanciarse (autoalabarse).
32. Criticar a las Deidades o a los Semidioses.

Otras ofensas son:
1. Comer alimento de un materialista.
2. Tocar a la Deidad en un cuarto obscuro.
3. Acercarse a la Deidad sin la etiqueta adecuada, como el estar desaseado.
4. Abrir las puertas de la Deidad sin el sonido de instrumentos musicales.
5. Ofrecer el alimento visto por un perro.
6. Hablar innecesariamente durante el pūjāri.
7. Salir del espacio de la Deidad durante el curso de la celebración del pūjā.
8. Ofrecer incienso sin una guirnalda fragante. (flor)
9. Ofrecer flores inapropiadas durante el pūjā.
10. Comenzar el pūjā sin haberse lavado la boca.
11. Practicar sexo antes del pūjā.
12. Tocar a una mujer durante su período.
13. Tocar una lámpara.
14. Tocar un cuerpo muerto.
15. Ver un cuerpo muerto.
16. Portar ropa inadecuada.
17. Pasar aire.
18. Disgustarse, enfadarse.
19. Llegar directamente de una cremación.
20. Realizar pūjā con el alimento aún no digerido en el estómago.
21. Comer cebollas, kusumbhasaka.
22. Masticar nueces (frutos) de areca o bonga (palma de Betel)
23. Tocar la Deidad después de masaje con aceite o sin haberse bañado.
24. Ofrecer flores de un florero sucio.
25. Realizar pūjā en un momento inauspicioso.
26. Sentarse directamente en el piso.
27. Tocar la Deidad con la mano izquierda mientras le baña.
28. Ofrecer fruta pasada.
29. Jactarse o alardear durante el pūjā.
30. Escupir.
31. Usar tilaka horizontal.
32. No lavarse los pies.
33. Ofrecer alimento cocinado por no-vaiṣṇavas.
34. Permitir que los no-vaiṣṇavas estén presentes durante el pūjā.
35. No adorar a Viṣṇu.
36. Hablar a un adorador de Śiva o Durga (conversar con.....)
37. Bañar la Deidad con agua tocada por las uñas.
38. Hacer adoración mientras se transpira.
39. Hacer juramentos o blasfemias delante de Kṛṣṇa.
40. Pisotear artículos de la Deidad.

Todas estas ofensas en el servicio a la Deidad obstruirán nuestro bhakti. Cualquiera que adore a la Deidad evitará estas ofensas. Los devotos evitan sevā y nāma-aparādhas, y así saborean el néctar del servicio devocional. Cuando un devoto comete sevā-aparādha, debe rectificarlo inmediatamente. El debe constantemente mejorarse, rectificar y evitar los nāma-aparādhas.

Alguien que está en el nivel de bhāva, tan sólo adorando a la Deidad día y noche, no comete ninguna ofensa contra el Nombre, ni sevā-aparādha. Ese servicio es predominantemente (eminentemente) manasa-sevā.

Por orden de Haridāsa, los devotos cantan la piedra de toque del Santo Nombre

Capítulo Trece: El apego al “yo y mío”



Todas las glorias a Gadādhara y a Gaurāṅga, a Jāhnavā y Nityānanda.
Todas las glorias a Sītā y a Advaita, y a todos los devotos de Gaura.

Rendido de prema, Haridāsa recitó la última ofensa en el cantar del Santo Nombre:
Esta ofensa es la más ruin de todas. Con esta ofensa uno no puede obtener prema. Es la actitud exactamente opuesta a la entrega al Señor. Habiendo desechado las primeras nueve ofensas, los devotos deben cultivar la plena entrega al Nombre. Según las escrituras, hay seis tipos de entrega, las cuales son difíciles de explicar en detalle. En resumen, son como sigue:

1. Aceptar todo lo favorable para el servicio al Señor.
2. Rechazar todo lo desfavorable para el servicio al Señor.
3. Tener fe en Kṛṣṇa como nuestro protector
4. Saber que Kṛṣṇa es nuestro protector y sustentador.
5. Creerse bajo e indigno.
6. Ser entregado (rendido).

Si  no se cultivan estas actitudes mientras canta, uno simplemente acumulará materia en la vida. Se debe aceptar con deleite en la vida aquellas cosas que siempre ayudan a incrementar la devoción; rechazando con disgusto las cosas que obstaculizan la devoción; uno debe creer que de nadie más sino de Kṛṣṇa puede depender y que sólo Kṛṣṇa es su mantenedor. Y sentirse muy bajo y descalificado, sin posesiones. Como eterno sirviente de Kṛṣṇa, deseará hacer cualquier cosa que Kṛṣṇa desee. Creer que uno es el hacedor, el dador, el protector; que posee este cuerpo y esta casa, descendencia y esposa; sentirse un brahmāṇa o sudra, esposo o esposa, rey o ciudadano todo esto se ha de rechazar. En cambio, centrando sus pensamientos sobre Kṛṣṇa, uno debe pensar en Kṛṣṇa como el hacedor y el controlador, y que el deseo de  Kṛṣṇa es principio. Uno actuará como Kṛṣṇa desee, no como uno quiera hacerlo independientemente. “Por el deseo de Kṛṣṇa, permaneceré en este mundo, y por el deseo de Kṛṣṇa, traspasaré. Si hay dolor, si hay regocijo, también soy sirviente de Kṛṣṇa. Por su voluntad Kṛṣṇa dará la misericordia a las jīvas. Mi disfrute material y renunciación dependen todos de Kṛṣṇa”. Cuando esta actitud esta presente, es llamada ātmā-nivedana o plena-entrega.

Cuando estas seis clases de śaraṇāgati, (rendición) no están presentes en un individuo, él esta poseído de la ilusión de “yo” y “mío”. Tal persona es considerada un pícaro ruin porque está creyendo que él es el hacedor; que el mundo es suyo; que él es creador de su destino y el disfrutador de los frutos de sus actividades; que él es su propio protector y mantenedor: que éstos son su esposa, hermanos, hijo e hijas; por su propio esfuerzo, él puede alcanzar toda la perfección y gloria. Tal gente está orgullosa del poder de su conocimiento; no considerando el control del Señor, creen que por su propio cerebro pueden aumentar y expandir las artes y la ciencia.

Estas personas, si pueden escuchar las glorias del Nombre, no las creen; o, si cantan el Nombre de Kṛṣṇa, es por costumbre social. Siendo hipócritas y engañadores, pueden cantar el Nombre en hela-nāmābhāsa, pero nunca obtendrán prema. Esta ofensa se debe a estar fuertemente ligado por Māyā, y la liberación es muy difícil.

Sin embargo, uno puede ver que hay algunas personas que tomando el Nombre y alcanzando el nivel de suddha bhakti, han dejado el apego material completamente y humildemente adoran los pies de loto de Kṛṣṇa y cantan Su Nombre. Uno debe buscar a este tipo de personas, tomar su asociación y servirle con el deseo de dejar el apego material. Gradualmente, uno llegará a estar fijo en el Nombre, y el “yo” y “mío” se irán cuando uno trascienda el apego a Māyā. Dejando la mentalidad falsa, uno cultivará la entrega total, la posición constitucional de la Jīva y la naturaleza propia del bhakti. Por esto, uno puede lograr prema.

Alguien que abandone las diez ofensas y desempeñe correctamente el servicio devocional, es el más afortunado en los tres mundos, lleno de todas las cualidades y calificado para obtener la misericordia de Kṛṣṇa. Muy pronto, esa persona, por el canto del Santo Nombre, llegará al nivel de bhāva prema, por la misericordia de Kṛṣṇa. El Señor mismo estableció que, quienquiera que siga el Nombre sin ofensas, alcanzará prema; quienquiera que tome el Nombre sin abandonar las ofensas, nunca alcanzará el bhakti puro, a pesar de sus prácticas. La práctica de jñāna da la liberación, karma da el disfrute material; pero el Kṛṣṇa-bhakti puro y el prema está disponible solamente mediante la correcta ejecución del bhakti-sādhana. Como la liberación y el disfrute material son ambos insatisfactorios y como el bhakti es la única solución, la liberación real de la gloria de la jīva, la jīva debe obtener bhakti mediante la correcta ejecución del sādhana-bhakti, libre de las ofensas, el rastreador de bhakti producirá rápidamente el fruto del prema. Realizar el sādhana cuidadosamente significa hacerlos sin ofensas.

Por lo tanto, quien esté deseoso de obtener bhakti seguirá el Nombre, estando atento para evitar cada una de las diez ofensas y rogando fervientemente en su corazón, a los pies de loto del Santo Nombre, que le conceda la misericordia para destruir las ofensas. Uno nunca puede ser liberado de las ofensas al Nombre mediante prāyaścita o actividades piadosas, sino refugiándose nuevamente en el Nombre de continuo. Cantando día y noche, sintiéndose arrepentido, las ofensas se irán y el fruto del Nombre llegará: Uno obtendrá el śuddha-nāma, luego el bhāva-nāma y entonces, el prema-nāma.

Finalmente, para evitar que las ofensas entren en el corazón, orar por la misericordia del Señor Caitanya, quien está absorto en el néctar del Nombre.

Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura, quien se ha convertido en el recipiente de los līlās de la devoción, por la gracia de Haridāsa, canta ansiosamente la piedra de toque del Santo Nombre.

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Capítulo Doce: Falta de atención durante el canto (Pramada)




Todas las glorias a Mahāprabhu y a los devotos por cuya misericordia yo desarrollo el saṅkīrtana

Haridāsa dijo: “Cuando viajaste al sur de la India, les enseñaste a Sanātana Gosvāmī en Puri, y a Gopāla Bhaṭṭa, la ofensa de ejecutar uno su canto sin atención. La desatención se cuenta, como uno de los aparādhas. Aunque uno venza con éxito todas las demás ofensas al cantar y esté cantando continuamente, el amor de Dios no puede llegar. Uno debe saber que la razón de esto es, que está cometiendo la ofensa conocida como “pramada”, o desatención. Esta ofensa bloqueará el progreso hacia el prema.
“Pramada” puede significar locura, pero aquí el significado es desatención o descuido. Es a partir de esta ofensa de donde se generan todas las demás ofensas. Los sabios reconocen tres clases de desatención: indiferencia o desatención, pereza y distracción (atracción hacia otros objetos).

Por la buena fortuna, una jīva, después de obtener la fe seguirá el Nombre, y cantando regularmente, en el Tulasī-mala cuidadosamente, desarrollará atracción por el Nombre. Sin embargo, hasta que esa atracción se haya desarrollado realmente, uno debe tener cuidado de cómo canta. Porque naturalmente, el hombre común, teniendo apego a las cosas materiales, será atraído aun cuando esté cantando. Aunque cante japa diariamente, si su sabor está en otra parte, él mostrará indiferencia por el Nombre. Su corazón no estará absorto en cantar el Nombre, sino en algún objeto material. ¿Cómo puede eso beneficiarlo? Puede cantar sesenta y cuatro rondas contando estrictamente en sus japas, pero él no ha recibido en su corazón una gota del sabor del Nombre.

Esta indiferencia o apatía hacia el Nombre es un tipo de desatención. En el corazón de un materialista esto es inevitable.

Si está presente la indiferencia o falta de atracción por el Nombre, uno debe asociarse con los vaiṣṇavas que estén cantando apropiadamente en algún sitio resguardado de la influencia material. Cantando en esas condiciones se reducirá su absorción en los objetos materiales; e inspirado por la conducta de los vaiṣṇavas abandonará esa falla. Gradualmente, el corazón logrará atracción por el Nombre y estará ansioso por el Néctar del Nombre. Los devotos avanzados han recomendado que uno viva en un lugar en donde Kṛṣṇa haya tenido Sus pasatiempos, cerca de Tulasī, en compañía de los vaiṣṇavas, y aumente gradualmente el período de cantar. Rápidamente se irá el sabor por los objetos materiales. Otro remedio es cantar solo, con atención, en un cuarto con la puerta cerrada, o concentrarse sobre el Nombre, tapándose los ojos, los oídos y la nariz con un trapo o algo semejante para evitar estímulos del exterior. Cantando cuidadosamente de esta manera, se desarrollará una atracción o gusto por el Nombre y la indiferencia será superada.

Si uno canta con una mentalidad lerda, o después de cantar un poco necesita detenerse antes de terminar su ronda, se llama pereza. De esto, uno no puede desarrollar su amor por el Nombre. El remedio para esto es asociarse con los vaiṣṇavas que no desperdician el tiempo en la actividad material, sino que constantemente cantan y recuerdan el Nombre, estando absortos sólo en el Nombre. Uno debe seguir sus pasos. Cuando ve como el verdadero vaiṣṇava o sādhu no desperdicia el tiempo en propósitos inútiles, desarrollará un gusto por hacer otro tanto. En su mente pensará: “Si puedo cantar y recordar el Nombre como ellos será muy bueno”. Por esto, el entusiasmo vendrá a la mente perezosa y uno vencerá la ofensa de pereza o inercia. Y determinará aumentar su canto cada día. Por este anhelo en sus rondas y por la misericordia de los devotos, se irá rápidamente la ofensa de la inercia.

Debe procurarse eliminar el tercer tipo de desatención, la distracción. De la distracción nacen todos los demás tipos de desatención. Esta falla reside en la atracción por las mujeres (o por los hombres en el caso de las mujeres) y la riqueza, la atracción por el éxito material o el triunfo, el deseo de prestigio o la propensión a engañar. Si uno tiene atracción en cualquiera de estas categorías, naturalmente será desatento del Nombre. Y debe procurar eliminar estas fijaciones siguiendo el apropiado comportamiento vaiṣṇava. En los días de Ekādaśī y días de apariciones uno debe dejar de pensar en comer, y cantar en la compañía de los devotos todo el día y toda la noche. De esta manera se dedicará gozosamente a las actividades devocionales, escuchando sobre las escrituras del Señor en compañía de los sirvientes del Señor en el dhāma del Señor. La porción del bhakti de nuestra mente aumentará gradualmente y la mente se regocijará en escuchar tópicos acerca de Kṛṣṇa. El sabor más elevado vendrá y se irá el sabor inferior. Al escuchar las canciones de Kṛṣṇa de boca de los devotos puros, nuestros oídos y mente saborearán el néctar real. De esta manera, el deseo por los ruines objetos materiales desaparecerá y el corazón estará constantemente fijo y atraído hacia el cantar del Nombre. Evitando la ofensa de la distracción uno podrá gratificarse en el néctar del Nombre.

Así, uno nunca debe estar desatento a su número de rondas prescrito diariamente. Esto se debe anotar día por día. Cuando se cantan estas rondas prescritas, deben evitarse los diferentes tipos de desatención y dejar el deseo de aumentar el número de rondas por no estar atento a concentrarse bien, primeramente en lo que uno puede manejar. Por lo tanto, el devoto comienza por cantar con plena concentración en un lugar pacífico, durante un corto tiempo. El siempre rogará al Señor que pueda cantar rondas claras, cuidadosas, con la mente fijada en Kṛṣṇa; por cuenta propia, uno no puede realizar nada. La gracia de Kṛṣṇa es necesaria para cruzar el océano de existencia material. Con ansiedad del corazón, debe implorar la misericordia, y Kṛṣṇa, siendo todo misericordioso, dará ayuda. Quien no se esfuerce por esa misericordia es muy desafortunado. Aquella persona que ha alcanzado el ornamento de la piedra de toque del Santo Nombre también aspira a los dos pies de Haridāsa Ṭhākura.

Capítulo Once: Considerar que el nombre es equivalente a las actividades piadosas materialistas



Todas las glorias a Gauracandra y al avatāra del Santo Nombre.
Todas las glorias al Santo Nombre, la Verdad Suprema.

Haridāsa dijo: “Oh Señor, ten presente que el Santo Nombre no debe ser igualado con las actividades piadosas mencionadas en los Vedas. Uno debe conocer la identidad del Nombre. Kṛṣṇa es el sol espiritual, perfecto, consciente e inconcebiblemente maravilloso. Así, todas las diversas formas del Señor pueden ser similarmente plenamente espirituales, así como Su Nombre, Dhāma y Līlā. Diferentemente de los objetos y nombres materiales, los principales Nombres del Señor no son diferentes del Señor. Cuando el devoto canta el Nombre, ese nombre está llegando directamente desde el nivel espiritual, de Goloka al alma, del alma al cuerpo, en donde baila en la lengua de los devotos, en su mente, etc. Si uno toma el Nombre con esta concepción, entonces tiene el Nombre real del Señor, con todo su poder. Pero tomar el Nombre como un objeto material conduce al dolor.

Por supuesto, en la Escritura hay varios métodos mencionados, según nuestra cualidad, para llegar al Señor. Los hombres que sólo pueden pensar en términos materialistas de tiempo limitado y objetos tangibles, por miedo emprenden la actividad religiosa. Realmente El Señor es el único alivio del temor, porque tomando Sus pies de loto uno puede cruzar el océano material. Para llegar a aceptar los pies del Señor, El Señor creó diferentes métodos: Para alguien que está en la concepción materialista, el método es material. Todas las actividades, tales como sacrificios de fuego, baños, caridad, yoga, deberes de varṇāśrama, votos de visitar lugares santos, adoración de los antepasados, meditaciones, cultivo del conocimiento, adoración de los semidioses, austeridades, prāyaścitta, hacen uso de los elementos materiales para objetivos materiales limitados. Pero estas actividades piadosas materialistas también son un medio por el cual uno puede eventualmente llegar al bhakti, y al recibir el bhakti uno rechazará los medios materiales temporales y se dedicará solamente al bhakti. Esto atraerá la plena dicha de prema, la meta de la vida.

Aquí podemos ver la diferencia entre el bhakti y las actividades piadosas. Los objetos materiales y el tiempo no tienen dicha real. Toda la actividad y recompensa de la actividad piadosa es material y el progreso hacia la meta del prema espiritual es lenta. Hay una gran separación entre los medios y el fin.

Por lo tanto, siendo misericordioso, el Señor dio el Santo Nombre por el cual las jīvas inteligentes pueden alcanzar la perfección. Como el Santo Nombre es también un medio o un método, algunos consideran que es una parte del método de la actividad piadosa, con ninguna otra potencia. De la misma manera, los materialistas piensan que Viṣṇu, como Brahmā y Śiva son considerados como un semidios material. Aunque el Nombre es trascendental, sin matiz material, la jīva cubierta por el materialismo le da al Nombre una posición material, como una actividad piadosa. Esto es ofensivo al Nombre y un obstáculo para el bhakti.

En verdad, el Nombre es el fin, la meta llena de dicha espiritual, la perfección; y, simultáneamente, el Nombre apareció en el mundo material como el medio para que la jīva llegue a ese fin. Así, el Nombre es el medio de purificación, y el fin, prema. Según nuestra cualidad, el Nombre puede estar actuando como un medio o como un fin.

En el mundo, podemos encontrar dos medios: los medios secundarios o indirectos de purificación, las actividades piadosas, y el medio principal, el Santo Nombre. Uno no debe confundir los dos e igualarlos. Cantando el Nombre la dicha trascendental llegará y hará bailar el corazón. Ese es realmente el carácter esencial del Nombre; está pleno de nectáreos pasatiempos. Esa felicidad lograda por jñāna y yoga puede parecer grande en comparación con la sombra de la felicidad recibida en el mundo material, pero en comparación a la dicha del Santo Nombre, esa felicidad es escasa.

En el estado de sādhana, estado purificador, el Nombre es el medio; pero en el estado puro el Nombre es el fin, la Suprema bienaventuranza. Así, no puede ser comparado con las actividades piadosas materiales. Aún en el estado de sādhana, el Nombre permanece puro; los anarthas del sādhaka solamente lo hacen parecer impuro. Pero mediante la asociación con los vaiṣṇavas, la mentalidad material y los anarthas se irán, y el Nombre puro se mostrará. Uno debe rechazar las actividades piadosas, pero nunca rechazar el Nombre. En un estado se halla cubierto; en otro estado es puro.

Por la misericordia del guru, el Nombre es revelado. Si falta este conocimiento en el estado de sādhana, entonces uno se vuelve ofensor. Pero si uno tiene fe en que el Nombre es Supremo, sin igual, entonces el Nombre Puro será revelado rápidamente junto con la dicha completa y el néctar.

Si uno cometiera esta ofensa y deseara alivio, uno debe buscar la buena asociación y purificar su inteligencia. Si un paria se entrega al Nombre Puro, para nuestra propia purificación debemos rociar el polvo de sus pies sobre nuestro cuerpo, comer los remanentes de su comida y beber el agua de sus pies. De esa manera, uno puede obtener similarmente el Nombre Puro. Un ejemplo de esto es Haridas.

Haridāsa dijo: “Estoy materialmente mentalizado, y sólo canto, pero nunca obtengo la piedra de toque del Nombre. Sé misericordioso, oh Señor y baila en mi lengua en la forma del Nombre. Manténme en el reino material o en el cielo espiritual, pero, en donde quiera que me coloques, dame el néctar del Nombre. Tú has aparecido en el mundo para dar el Santo Nombre a la gente del mundo. Por favor, acéptame como una de esas personas. En verdad, soy ruin, pero Tú eres el liberador de los caídos. Esta es nuestra relación: Los caídos y el liberador. Esta es nuestra inquebrantable relación. Bajo el amparo de esta fuerza estoy implorando el néctar del Nombre.

En el kali-yuga, ni siquiera es posible ejecutar la senda de las actividades piadosas. Por lo tanto, el Nombre apareció aquí como el único proceso para la era”.

Quienquiera que sirva con devoción como el sirviente de Haridāsa, y se considere así mismo sin cualidades, está calificado para cantar la piedra de toque del Santo Nombre.

Capítulo Diez: Entregar el nombre a los infieles


Todas las glorias a Gadādhara y Gaurāṅga, a Jāhnavā y Nityānanda.
Todas las glorias a Sītā y a Advaita, a Śrīvasa y a todos los devotos.

Haridāsa, con las manos juntas, habló sobre el siguiente aparādha.

El materialista, como no ha desarrollado ninguna fe en Kṛṣṇa o en el Nombre, no puede ni siquiera escuchar el Nombre. Buena casta por nacimiento, buena familia, conocimiento, influencia social, o poder, y cualidades educativas, no son la causa de idoneidad para adoptar el Santo Nombre. La única cualidad es la fe. Y la fe significa tener una imperturbable convicción en las glorias y poderes del Nombre. Esa es la afirmación de las escrituras.

Si uno no tiene esta fe, un vaiṣṇava real no le dará la instrucción sobre el Nombre. Ese es el comportamiento de un vaiṣṇava, porque si el hombre incrédulo toma el Nombre, simplemente lo ofenderá. Por ejemplo, si uno arroja perlas a los cerdos, ellos simplemente las reducirán a polvo, o si uno le da ropa a un mono, él la romperá en pedazos. Si los incrédulos toman el Nombre, se matarán a sí mismos por las ofensas y, simultáneamente, Quien da el nombre a los incrédulos, perderá todos sus créditos devocionales rápidamente.

Algunas veces un hombre incrédulo, estando envidioso, implora el Nombre de los vaiṣṇavas, pero el vaiṣṇava debe entender que él es un engañador y debe rehusar darle el Nombre. Para coger fe en el Nombre, uno debe dejar la mentalidad engañadora y el deseo de posición y de fama. El engañador piensa: “Tomando el Nombre ya no tengo más temor de cometer actividades pecaminosas; haciéndome un vaiṣṇava todos me rendirán dandavats, y puedo lograr toda clase de servicios de los demás; cualquier posición que yo haya perdido por mis malas actividades anteriores puedo recuperarla cantando japas; mediante este proceso puedo llegar a ser muy feliz en el mundo. Esta es la mentalidad del engañador. Para estar calificado para el Nombre uno debe abandonar esta actitud.

Cuando uno ha llegado a tener fe en el Nombre, sin esfuerzo recibirá el Nombre, y por la influencia del Nombre cruzará el océano de la existencia material. Pero mientras uno no tenga fe, no tiene calificación o capacidad. se debe dejar el deseo de posición en el mundo material y volverse humilde, escuchando las glorias del Nombre procedentes de la Escritura y de los vaiṣṇavas.

Si el guru da el Nombre a un incrédulo por el deseo de riqueza o posesiones materiales, por esa ofensa al Nombre El guru irá al infierno. Si por desgracia o por accidente, un guru da el Nombre y las instrucciones a una persona incrédula, debe tener gran temor. El debe confesar frente a una asamblea de vaiṣṇavas y abandonar ese discípulo. Si el guru no hace esto, él mismo, por la ofensa, quedará desprovisto de bhakti, indigno y errante en la ilusión. El Señor Caitanya ordenó dar la instrucción del Nombre en todas partes, pero eso significa a los fieles, y por ello, la perfección será alcanzada. Uno puede producir la fe por el saṅkīrtana en alta voz, y cuando la jīva alcanza la fe, buscará un guru fidedigno. Del guru, el fiel tomará el Santo Nombre, y luego alcanzará fácilmente prema. Cuando los ladrones, prostitutas y pícaros estén dispuestos a dejar su mentalidad pecaminosa, uno puede entonces darles fe, y cuando la fe se haga fuerte, uno puede darles las instrucciones sobre el Santo Nombre. De esta manera el Nombre puede ser difundido por todas partes.

Si uno no toma estas precauciones, irá al infierno, culpable de aparādha. Si el discípulo comete ofensa, el guru tiene que sufrir en su progreso devocional. En estas circunstancias, tanto el guru como el discípulo irán al infierno.

El Señor Caitanya, siendo muy misericordioso, les dio primero la fe a Jagāi y Mādhāi, y luego les dio el Nombre. Tan maravillosa es la personalidad del Señor, que creó la fe en todos los hombres. El vaiṣṇava tratará de seguir sus pasos.