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20. La mujer que lloraba




Personajes: 1) El recitador del Corán; 2) cuatro seguidores; 3) la mujer que lloraba

Narrador: Esta es la historia de un famoso recitador del Corán. Todos los días, él daba conferencias acerca del Corán, y una mujer siempre lo visitaba y se ponía a llorar. Él no se explicaba porqué. Veamos lo que pasó.

Recitador: Brrajim, brrajam, brrajum, brrajim. Brrajam, brrajum, brrajim.

(Y todos escuchaban)

Recitador: Brrajum, brrajim, brrajam.

(El orador tiene una barba muy larga y mueve la cabeza de izquierda a derecha y su barba muy larga se mueve, y atrás entre los asistentes, hay una mujer, que cada vez que el recitador empieza a recitar sus versos, ella, se pone a llorar, y los que están en la audiencia le hacen: "Ssshhhh". Se cierra el telón. Al día siguiente, pasaba lo mismo)

Recitador: Brrajum, brrajim, brrajam.

Mujer: ¡Uaaaa! (llorando)

Auditorio: ¡Shhh!

Recitador: Brrajum, brrajim, brrajam.

Mujer: ¡¡Uaaaa!!

Auditorio: Shhhh, cállese.

(Los asistentes dan reverencias y se van)

Auditorio: ¡A la bam! ¡A la bim! ¡A la bim-bom-bam!

Recitador: Mi querida discípula, veo que tú eres una persona muy avanzada y muy exaltada. Ni siquiera yo he llegado a esos síntomas de éxtasis, que por tan sólo escuchar estos versos sagrados e inmaculados, mi corazón desborde de éxtasis y lágrimas fluyan de mis ojos. Tú eres una discípula muy avanzada. Por favor, ¿me puedes explicar cuál es el éxtasis que tú sientes?

Mujer: No maestro, no es eso. ¡Uaaaa! (llorando).

Recitador: Entonces ¿qué pasa? ¿Por qué es que tú estás llorando?

Mujer: ¡Uammm! es que yo tenía un chivo...

Recitador: ¿Y qué tiene que ver un chivo con el Corán?

Mujer: ¡Uammm! Es que, maestro, entiéndame, usted tiene una barba muy larga, y siempre que recita el Corán, mueve su cabeza de un lado a otro así, ummmm, y su barba también se mueve muy larga, ummmmm, y me hace acordar a mi chivo, uammmmm.

Recitador: ¡Oh no, no entiendo nada!

(Un devoto explica esta obra, que uno no debe fijarse en el aspecto externo del maestro espiritual, sino básicamente en el conocimiento que él transmite. Hari bol)

Fin

19. A quién daré mi corazón




Esta es una obra realizada en 'pantomima'. No tiene diálogo, todo es mímica. Debe tener mucha música, y cada vez que al mimo le sucede algo trágico, la música también debe ser triste.

Personajes: 1) Mimo; 2) perro; 3) vendedor de autos; 4) novia; 5) galán; 6) dos borrachos; 7) un narco traficante; 8) un policía; 9) tres devotos.

Aparece en escena el mimo. El personaje principal, es el único de la obra que lleva traje de mimo, malla negra, rostro blanco y un corazón rojo en el pecho. Los demás están vestidos de manera normal.

El mimo aparece en escena, con su corazón, saludando a todos, y luego se escucha la música que está grabada, como los silbidos que llaman a un perro, y un perro que viene muy contento. El mimo lo abraza, le hace unas caricias, luego se saca el corazón que lleva colgado y se lo pone al perro, y este queda muy feliz, saltando y brincando. El mimo, haciendo su mímica, hace que le tira un palito al perro, y este va y lo trae y él se queda muy complacido. Luego le tira el palito más lejos, el perro corre y corre y de pronto sale el perro de la escena y se escucha un frenazo de automóvil muy fuerte, unas bocinas y el aullido del perro ("Auuu, auuuu, auuu"). El auto pisó al perro. El perro entra de nuevo a la escena arrastrándose, ya a punto de dejar el cuerpo. El mimo lo mira triste y confundido, lo abraza, va a auxiliarlo y el perro en ese momento abandona el cuerpo, estirando su pata. El mimo queda muy triste, llorando, saca el corazón, lo mira desconsolado y se lo vuelve a poner. Saca él mismo al perro de la escena, arrastrándolo y con cara muy triste, y empieza a caminar desconsolado por una calle. De pronto ve a un hombre que está haciendo una mímica, poniendo una silla con un letrerito encima que dice: "En venta". Hace la mímica como si estuviera limpiando un auto, su movimiento tiene que dar la forma de una auto, dibujando el auto en el aire, limpiándolo con una toalla. El mimo ve el letrero "En venta" y le pregunta ¿cuánto?, el hombre le dice con las manos, cinco, cinco, cinco, cinco. El mimo mira sus bolsillos como que le falta el dinero, y le dice cuatro, entonces el otro le dice, no, no, no. El mimo saca de sus bolsillos unos billetes, el otro los ve con los ojos muy abiertos y le arranca todos los billetes, le da las llaves del auto y se va corriendo. El mimo le pone el corazón a la silla que representa al auto. El mimo se sienta en la silla, hace la mímica como de que prende un auto y se escucha el motor de un auto que se está encendiendo, grbbrrr, grbbrr, y arranca el auto. El mimo empieza a manejar, luego como que acelera la velocidad y empieza a perder el control hasta que se escucha el sonido como de vacas que se cruzan (muuuu, muuuu), él toca la bocina, sigue perdiendo el control y se escucha como una explosión del auto (buurrffff), y el mimo sale volando. Ve todo a su alrededor, y observa que el auto queda destrozado, y se pone a llorar, se mira los bolsillos, toma de nuevo el corazón se lo pone de nuevo y se va caminando muy triste. Camina, y pone una cara como de optimismo nuevamente, mira su reloj, se peina un poco, se arregla un poco y aparece en escena la novia. El mimo la ve y se pone a recitar, salta de un lado hacia otro, se arrodilla, la mira, se toma su corazón con ambas manos, ella le sonríe, ambos están muy contentos de haberse encontrado. El saca su corazón y se lo pone a la novia. Ella queda muy complacida con esto, él le sigue recitando poemas por un rato. La novia lo está escuchando atentamente, y de pronto ella empieza a bostezar, se aburre y se empieza a quedar dormida. El sigue recitando. De pronto, aparece un galán, un hombre con gafas oscuras, muy bien parecido, caminando de una manera arrogante, de un lado a otro, y la novia queda atraída y prendada de este hombre bien parecido. El mimo no se da cuenta de este detalle y sigue recitando. Cuando el galán sale de la escena, la mirada de la novia queda prendada en él y ella mira su reloj, hace una seña como diciendo, ya me tengo que ir, es tarde para mí. El mimo le hace gestos como de quererla retener. Ella le indica que es tarde, es tarde y se va. El mimo hace señales como de que al día siguiente se verán de nuevo, señalando su reloj. El mimo queda muy ilusionado. Al día siguiente, él está mirando su reloj, caminando de un lado hacia el otro, impaciente, esperándola. Ella aparace del brazo con el galán. El mimo la mira muy sorprendido, abre sus ojos y se agarra la cabeza, como diciendo ¿qué pasó? El mimo está con una flor en la mano, hecha de papel con un alambre. Cuando él ve a su novia que llega con otro hombre, dobla el alambre con el dedo, indicando como si la flor se marchitara, y se oye un sonido como "tuuuuit", y la flor se baja. La mira y no entiende nada, se acerca a ella a pedirle una explicación de "qué pasó con nuestro amor, tú y yo". La pareja de la novia y el galán se miran, y empiezan a reir y burlarse del mimo. Lo señalan como diciendo: "este pobre hombre". Ella abre su cartera y de ahí saca con dos dedos el corazón, se lo tiran y lo pisan. Se burlan de él, se ríen, se van de la mano y el galán le saca la lengua al mimo. El se queda muy triste y confundido y empieza a llorar y hace gestos como diciendo: "Ah, ya sé".

Se cierra el telón

Aparece la escena de una cantina, con dos borrachos que están en las últimas, tomando. El mimo está muy triste y lo llaman con señales. Se sienta con los borrachos y empiezan a hablar. De pronto se ve que el mimo está mareado, hace señales de que le traigan más cerveza, más alcohol, aquí yo pago. Luego, el mimo está bien borracho, abrazado con los otros, y está como contándoles las historias de su vida. Primero hace como el perro, luego como de auto, luego la novia. Cuando está bien borracho, se saca el corazón y se lo pone a la botella, la abraza y sigue tomando. Luego aparece otro hombre, que es el narcotraficante, con unas gafas oscuras, se levanta las gafas y le hace señas con los ojos como llamándolo. El mimo, borracho, se acerca, el narcotraficante le da algo para inhalar, el mimo inhala y de inmediato se pone muy tieso, abre los ojos, sus movimientos son rígidos, camina de un lado a otro totalmente rígido. Está tenso por la droga que ha ingerido. Va como un robot, se sienta donde los borrachos, y comienza a pegarles, pues se ha puesto muy agresivo. Les pega, les pega, arma un escándalo, y en eso llega la policía. La policía agarra al mimo y todos los otros borrachos salen corriendo de la escena.

El mimo sigue violento, trata de zafarse de la policía, pero éstos lo sujetan muy fuertemente, y el mimo hace un gesto como diciendo: “ah, ya sé”. Saca dinero de su bolsillo y se lo ofrece al policía como haciendo un soborno. El policía mira de un lado a otro, lo recibe, abraza al mimo y se va.

El mimo queda solo de nuevo en la escena, queda triste y empieza a recordar. Primero mi perro, (haciendo señales de perro), luego el auto, luego la novia, luego el trago. Nuevamente hace gestos de: “Ah, ya sé”. Se va y trae una botella con veneno, con una calavera muy notoria de que es veneno, y hace gestos de que ya se quiere morir y se va a tomar el contenido de la botella. Al querer tomar el primer trago, se escucha un kirtana, y aparecen tres devotos como tocando instrumentos. No traen instrumentos, pero hacen la mímica como si los estuvieran tocando, y uno de ellos se acerca al mimo, y hace gestos como si estuviera predicando. El mimo lo escucha y deja la botella de veneno sobre la mesa. El devoto predica, saca el Bhagavad-gita, lo mira, le enseña las figuras, el mimo queda contento. Este saca su corazón y se lo pone al Bhagavad-gita. Los devotos se ponen muy contentos, empiezan un kirtana y el mimo se pone a bailar con ellos. Saca algo así como una tijera, empieza a cortar su peluca y queda rapado y enseña la sikha al público y se va con los devotos muy contento cantando Hare Krishna.

La escena queda sola, la mesa con la botella del veneno encima, uno de los borrachos regresa por más licor, mira la botella, mira a todos lados, toma la botella y empieza a beber su contenido. Pone la botella de nuevo en la mesa, se toma el cuello como diciendo: “¿qué pasa?”. Se empieza a contorsionar y de pronto cae muerto. Se cierra el telón.

Fin

18. Los sentidos



Personajes: 1) La mente; 2) el oído; 3) el tacto; 4) la lengua; 5) la nariz; 6) el estómago

Primera escena

Mente: Yo soy la mente, el sentido más importante del cuerpo. Yo soy como un laboratorio donde se fabrican todas las fórmulas y los planes para el disfrute del cuerpo. Yo soy como la junta o el directorio del cuerpo, porque en mí se toman todas las decisiones. Desde aquí yo puedo controlar todo lo que sucede y todo lo que sucederá, debido a que yo controlo absolutamente todos los planes, ja ja a. Les presentaré a todos mis demás compañeros. Ahora los dejo con el oído, (se va la mente

Oído: (sale con unas orejas muy grandes) Yo soy el oído, el órgano más importante del cuerpo, seguramente ustedes habrán oído hablar de mí, soy el órgano más fino y más agudo que existe. A mí me gusta escuchar detrás de las paredes y las puertas, los chismes de los demás. Me gusta enterarme de todo. Me gusta mucho la música. Soy el órgano más importante, porque a través de mí, se recibe toda la información para el cuerpo. Si yo cierro las puertas, el cuerpo se quedará sin conocimiento, ja ja ja. Ahora los dejo con la nariz.

(Sale con una nariz muy notoria)

Nariz: Snifff, snifff. Yo soy la nariz. Soy el órgano más importante del cuerpo. A mí me gusta oler las flores y los inciensos también. Dicen que soy muy ambicioso, porque mi vida está llena de (aspira) aspiraciones. Mmmmm, ¿qué es esto? Algo me huele mal. Ah ya sé, creo que es... la lengua, los dejaré entonces con la lengua.

(Aparece el personaje moviendo mucho la lengua, y con una lengua de cartón colgando del pecho)

Lengua: Yo soy la lengua, mmmm, grandes yogis han caído por mi culpa, a mí me gusta disfrutar y saborear ricos manjares. Me gusta comer el maha-prasadam. También me gusta hablar mucho, sobre todo criticar a los demás. Soy el órgano más importante del cuerpo, porque a través de mí, todo el cuerpo se puede alimentar. Sí, yo soy el más importante. Me voy, porque hay una fuente entera de prasadam para disfrutarla yo sólito, ja ja ja, mmmmm. Los dejaré con el tacto.

Tacto: Yo soy el tacto, y quiero ponerme en contacto con ustedes. Y ya que tocamos el tema, les diré que a mí me gusta manipular todo y manejarlo a mi entera satisfacción. Me gusta tocar las cosas y sentirlas, sí. (Él está caminando y tocando todo, las paredes, el piso, todo) Yo no puedo estar sin tocar las cosas, tocaré y tocaré. Me gusta tocar las paredes, me gusta tocar los instrumentos, me gusta tocar todo lo que existe, soy el órgano más importante del cuerpo, porque a través de mí es que tenemos todas las sensaciones.

Segunda escena

(Aparece la mente)

Mente: Compañeros, sentidos, hemos citado a una asamblea general para poner muchas cosas en claro y en orden. Podemos ver que todos nosotros estamos trabajando muy duro tan sólo para engordar a ese flojo que vive en el piso de abajo, que es el estómago.

Sentidos: Oh sí, oh sí, él lo único que hace es engordar y disfrutar de nuestros esfuerzos, así que vamos a hacer una huelga de sentidos caídos. ¡Viva la huelga! ¡Viva la revolución! ¡Viva! No le daremos de comer nada y nosotros tomaremos el alimento para nosotros mismos, que el estómago se busque su propio alimento, no tenemos que trabajar para él, es un flojo. Sí, ¡sentidos-unidos, jamás-serán-vencidos! ¡Sentidos-unidos, jamás-serán vencidos!

(Se van cantando la huelga)

Tercera escena

(Aparecen todos los sentidos, cada uno con una fruta. El oído se quiere meter una manzana por la oreja. El tacto está tocando una naranja, pero todos están muy débiles. La lengua se pasa un banano. La nariz huele un fruto. La mente se quiere meter por la cabeza otra fruta. Todos están muy débiles. Todos dicen: "Tengo hambre")

Mente: Oh, queridos compañeros, veo que si no alimentamos al estómago, también nosotros sufriremos las consecuencias. Si él está bien, si está satisfecho, nosotros también lo estaremos.

(Pasa el estómago, con una barriga muy grande)

Estómago: ¿Cuándo me darán de comer? Tengo hambre. ¿No se dan cuenta acaso que si yo no como ustedes se sentirán muy mal? Espero que se hayan dado cuenta de su necedad. Ustedes tienen que trabajar para poder satisfacerme, y si me satisfacen, yo les daré todo lo necesario para que todos y cada uno de ustedes pueda funcionar correctamente.

(El estómago se sienta y los sentidos comienzan a exclamar: "¡Si, tiene razón", y todos le comienzan a dar de comer, le agarran la barriga, le hacen cariño y le dan de comer)

Fin

17. Enredado en este mundo



Personajes: 1) Yogi; 2) ratón; 3) gato; 4) vaca; 5) esposa

Primera escena

Yogi: Empezaré mi meditación trascendental. Ommm. Ommm.

(El yogi está sentado y hay un colgador de ropa y sus taparrabos se están secando al sol, y viene un ratón)

Ratón: ¡Oh, un yogi meditando, a mí me gusta fastidiar a los yogis, ji ji ji ji, así que ahora mismo voy a robar sus taparrabos y seguro que él se va a perturbar, en realidad no es un ningún trascendentalista, porque sino, ni siquiera me haría caso, ya verán ustedes cómo es que se va a disgustar. ¡Hey yogi, hey yogi! ¡mira, me llevo tus taparrabos!

Yogi: ¡Oh ratón! ¿qué haces? trae para acá mis taparrabos, sólo tengo dos pares, por favor, no me los robes. Yo vengo aquí a meditar a esta montaña y es lo único que traigo conmigo, ¡por favor ven ratón! Se ha ido, ahora no sé qué haré. Ya sé, me conseguiré un gato. Si, iré a buscar un gato. Hey gatito, hey gatito.

Gatito: Miau, miau.

Yogi: Por favor, quiero que me prestes un servicio. Hay un ratón que me está fastidiando e interrumpe mi meditación. Se ha llevado mis taparrabos y eso me tiene muy perturbado, pues yo los necesito. Por favor, quisiera que tú vigiles mientras yo estoy meditando y así este ratón no me fastidiará más, y yo podré continuar con mi meditación trascendental.

Gato: Miau, miau. Está bien, yo cuidaré.

Yogi: Ommm, ommm, ommmmmm.

Gato: Miau, miau. Señor yogi, señor yogi.

Yogi: Ommm, ommmm.

Gato: Miau, miau. Señor yogi, señor yogi, hágame caso, por favor. Tengo mucha hambre, quiero leche.

Yogi: Oh no, pero que gato más molestoso. Pero al fin, estoy endeudado contigo, pues tú estás cuidando que no venga ese fastidioso ratón. Está bien, pero de dónde conseguiré leche. Creo que tendré que conseguir una vaca. Espérame un momento.

Vaca: Muuu, muuu.

Yogi: Oh, qué bueno, una vaca. La traeré para acá. Ven aquí vaquita, por favor, mira, tengo a este gatito que está cuidando que no venga a fastidiarme un ratón, y el gato quiere leche. ¿Tú me podrías dar leche para el gatito?

Vaca: Muuu. Con muuuucho gusto, puedes sacar toda la leche que quiera, yo soy una vaca lechera, no soy una vaca cualquiera.

(El Yogi saca la leche y se la da al gatito)

Yogi: Ahora si estarás tranquilo. Por favor, déjenme meditar. Ommmmm, ommmm.

Vaca: Muuuuu, muuuuu. Oye yogi, yo soy una vaca, y las vacas necesitan comer pasto para dar leche, porque si no como pasto, se me secará la leche y tu pobre gatito se va a morir de hambre y eso a ti no te gustaría, ¿verdad?

Yogi: Claro que eso no me gustaría.

Vaca: Necesito una tierra que tenga pasto, y esta tierra de acá está muy seca.

Yogi: Oh no, entonces tendré que ir a comprar una tierra. Menos mal que aquí tengo algunas donaciones que me dieron algunas personas.

Segunda escena

Yogi: Oye vaca, ahora sí estarás feliz, ya te compré esta tierra y tendrás todo el pasto que quieras para comer.

Gato: Miau, miau, miau, miau. Tengo hambre, quiero leche, quiero leche.

Yogi: Oh, pero qué gato más fastidioso, y ahora yo tengo que parar mi meditación para ordeñar a la vaca y darte leche, así tendré que parar mi meditación, porque tú todo el día querrás leche. Oh no, tendré que buscarme una esposa que pueda atenderte, gato pulguiento.

(Pasa por ahí una madre)

Yogi: Perdón, mataji, sabe que yo tengo que realizar mi meditación trascendental y yo soy un yogi, y estoy a cargo de estos animalitos, y en realidad no me dejan hacerlo. Yo quisiera casarme con usted para que me ayude a atenderlos.

Mataji: Con mucho gusto, señor yogi, yo podría casarme con usted. Ahora mismo nos podríamos ir al Registro Civil.

Tercera escena

Yogi: Ommm, ommm.

Gato: Miau, miau, quiero leche, quiero leche.

Yogi: Ommm, por favor déjame meditar.

Vaca: Muuuu, muuuu, los pastos se están secando, tengo hambre, tengo hambre.

Esposa: ¿Cuándo me vas a comprar mi vestido? Mira cómo me tienes, eres un sinvergüenza, tú quisiste que me casara contigo sólo para tenerme como tu esclava, no me compras nada, ¡qué te has creído!

Yogi: Oh no, qué puedo hacer, y pensar que todo esto comenzó sólo porque un ratón se robó mis taparrabos. Oh no, me he enredado tanto en este mundo material, y ahora no puedo realizar mi meditación trascendental. Oh, he visto que ninguna solución material a mis problemas ha servido. Lo único que he hecho es enredarme más y más en este mundo, oh no. No puede ser, ¡auxilio!

(El yogi sale corriendo y atrás van la vaca, el gato, la esposa y cada uno reclamando lo suyo)

Gato: ¡Dame leche, miau, dame leche!

Vaca: ¡Muuuu, quiero pasto, quiero pasto!

Esposa: ¡Cómprame vestidos, zapatos, joyas, ropas, sinvergüenza!

Fin

16. El xilófono de platino




Personajes: 1) Rey; 2) ministro; 3) astrólogo; 4) portador del xilófono (un principito); 5) genio; 6) perro; 7) cuatro músicos; 8) El devoto

Rey: Oh, no sé que está pasando en mi reino. A pesar de que todo el mundo está feliz, que cada día los campos están más verdes, las vacas nos dan más leche, todo es muy armonioso en mi reino, hay mucha riqueza, mucha opulencia, pero aun así, yo me siento muy mal, siento que me falta algo. Sí, ya sé qué es. Recuerdo que cuando era principito, mi madre me cantaba una canción. Sí. Esa canción me hacía muy feliz. Si pudiera recordarla ahora. ¿Cómo era esa canción?

Ministro: Su Majestad, el astrólogo del reino desea hablar con usted.

Rey: Dile que pase.

Astrólogo: Por favor, acepte mis reverencias, Su Majestad. He estado viendo en la bola mágica que algo muy auspicioso está a punto de suceder, algo que revolucionará a nuestro reino.

Rey: ¡Oh que bueno! ¿Qué será?

Ministro: Su Majestad, un pequeño príncipe ha llegado de un país muy lejano a traernos algo.

Principito: Mi querido rey, aquí vengo a dejarle este obsequio. Lo hemos traído desde un país muy lejano. Por favor, acéptelo.

(Le da algo tapado con una tela, y el principito desaparece inmediatamente. El rey lo destapa con mucha cautela, y ve que es un xilófono)

Rey: (encontrándose una nota) Oh, pero qué dice aquí: "Quien toque este xilófono, podrá complacer todos sus deseos". Oh, que bueno. Lo tocaré. ¿No será una trampa?

(Tintintín. Tintíntin. Una gran explosión. Pbfufffs)

Rey: ¿Qué es esto?

(Aparece el genio)

Genio: Yo soy el genio que ha venido a complacer todos tus deseos. Ahora tú eres mi amo, pídeme lo que quieras. Soy capaz de complacer cualquier cosa que desees.

Rey: Oh, qué bueno. Pero, en realidad, en estos momentos me encuentro muy frustrado. Tan sólo quisiera recordar una canción que mi madre me cantaba cuando era un principito, y era lo único que me hacía feliz. Yo en realidad estoy rodeado de opulencias.

Genio: Pero tú no sabes todo lo que traigo en este maletín (abre su maleta y saca unos silbatos de fiestas infantiles, de esos que se enrollan y se estiran), tome Su Majestad.

Rey: Oh sí, qué lindo, creo que es esto lo que yo quería. Tututututu. Oh sí, qué bueno, muchas gracias. Tutututu. Oh no, esto no es, esto me aburre, te lo regreso, no es esto lo que yo deseo.

Genio: Entonces Su Majestad, tome esta otra cosa, mire, este libro de cuentos infantiles.

Rey: Oh sí qué bueno, Caperucita Roja, qué divertido, pero en realidad no me satisface, esto no es lo que yo deseo.

Genio: Entonces, ¿qué haré para complacerlo, Su Majestad? Ah, ya sé, no se preocupe, yo soy el genio que puede complacer todos los deseos, soy el genio de la mente, así que ahora mismo le daré lo que usted está necesitando. Tengo una mascota para usted, usted necesita una compañía, un perrito, mire que precioso este perrito. Hey perrito, ven, fsfsfsfsf, ven.

Perrito: Guau, guau, guau.

Rey: Sí, es esto lo que yo necesitaba. Nunca tuve un perrito, y desde principito siempre lo deseé, y mi padre nunca me dejaba tener un perrito. Muchas gracias, genio. Vamos a pasear. Mira perrito, ve y traeme este palito. Te pondremos como nombre Puri, sí qué lindo nombre. Puri, Puri, Puri... Oh, qué estás haciendo, te estás orinando encima de mi trono, fuera de acá, perro cochino, fuera, y miren, me ha pasado unas pulgas y me están picando. No, no es esto lo que yo quiero, ¿cómo se te ocurre traerme esto tan raro? Oh genio, me estás colmando la paciencia. Estoy muy triste, y tú no me entiendes, yo necesito otra cosa.

Genio: Ah, ya sé, ahora sí se me ha ocurrido algo genial, ja ja ja ja, nunca nadie se ha sentido frustrado ante mis ideas, así que ahora mismo te divertirás como nada. Tengo mi alfombra mágica, con la cual iremos a dar vueltas por todo el planeta, y por todo el universo. Ven, siéntate en mi alfombra mágica.

(Empiezan a volar en la alfombra)

Genio: Mira cómo volamos, ahora estamos pasando por encima de la torre de Pisa, la podemos tocar.

Rey: Oh sí, qué divertido, qué increíble.

Genio: Ahora estamos pasando por París, mira la torre Eiffel.

Rey: Sí, mira qué asombroso, la Estatua de la Libertad. Esto es más rápido que los aviones. Oh sí, esto es lo que yo quería.

Genio: Mira, el Partenón, estamos en Grecia. Rey: Oh sí, que increíble.

Genio: Ahora estamos regresando a tu reino, agárrate fuerte, que estamos por llegar.

(Llegan al reino)

Rey: Sí, en verdad es increíble, pero genio, no es lo que yo quiero. Oh no, ya no puedo más, estoy muy triste.

Genio: Ya sé, ponte esta capa y tu fama se esparcerá por todo el universo y eso te dará un gran placer.

(El rey se pone la capa)

Ministro: Su Majestad, acaban de llegar noticias de los reinos vecinos, y todos están ofreciendo sus respetos y su admiración a usted. Dicen que su reino es muy próspero y que por favor, quisieran que usted les dé algunas instrucciones para así levantar sus reinos. Genio: Oh, ya ves como funciona, tu fama se ha esparcido por todas partes, por todo el mundo.

Rey: Sí, tienes razón, soy el rey más famoso, mi fama se conocerá a través de la historia. Pero en realidad, eso no me da felicidad. Yo quiero esa canción que me cantaba mi mamá, eso es lo que yo quiero. Genio: Ah, está bien, entonces tengo una idea. Te traeré a los mejores músicos del mundo, y con eso serás completamente feliz. Y ahora con ustedes, directamente de los barrios de Nueva York, el rap.

(Música rap y entra un bailarín muy eléctrico, baila y el rey se pone a bailar con él un momento)

Rey: Sí, esta es la música, esta es la música, oh que bueno.

(Baila un momento con el bailarín y después dice)

Rey: No, en realidad no es esta la música (empuja al bailarín) ¡no, váyase, lárguese! No, esa no es la música, ¡cómo se te ocurre!

Genio: Ah, ya sé, traeremos desde México a los mariachis.

(Viene un mariachi con la guitarra, cantando unas canciones mexicanas)

Rey: Esta es la música que a mí me gusta, oh que buena (canta un rato y luego los bota). No, esta no es la música.

Genio: Ya se, te traeremos música desde la Argentina, che, el tango de Gardel.

(Le trae el tango, escucha y canta un rato, pero luego se aburre y no lo satisface)

Genio: Ahora le traeremos el rock.

(Sale un rockero con los pelos de punta, tirándose al suelo y agarrando la guitarra pesadamente, y el rey se emociona con el rock)

Rey: No, en realidad esto tampoco es. (y lo bota)

Genio: Pero qué quieres que haga. Te he traído los mejores músicos del mundo y no he podido complacerte.

(En eso tocan la puerta, es un devoto de Krishna)

Devoto: Yo soy un joven estudiante de la conciencia de Krishna y estamos pasando por este lugar, presentando el santo nombre del Señor.

Rey: ¿El canto del santo nombre?

Devoto: Sí, Su Majestad, uno por cantar el maha-mantra Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare / Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, puede conectarse con Dios, y obtener una verdadera felicidad que no se puede experimentar con ninguna cosa de este mundo material.

Ministro: A ver, déjenlo probar.

Genio: No, no. Yo soy el genio de la mente, yo presento lo mejor, no hay nadie que haga las cosas mejor que yo.

Rey: Tú cállate y escucha también.

(El devoto se sienta y comienza con armonio una melodía muy alegre del maha-mantra Hare Krishna)

Devoto: Hare Krishna, Hare Krishna...

(El rey empieza a sonreír, y a mover la cabeza al son de la música)

Rey: Si, si, esta es la canción que cantaba mi madre, Hare Krishna Hare Krishna...

(Todos los músicos salen al escenario y se ponen a cantar con el rey)

Todos: Hare Krishna, Hare Krishna...

Rey: Sí, esta es la canción, es lo único que nos puede dar verdadera felicidad. Canten todos, por favor. Hare Krishna, Hare Krishna....

Un devoto podría explicar brevemente de la bienaventuranza de cantar el maha-mantra, y de que las demás proposiciones de la mente, podrían darles una satisfacción muy temporal, como el caso del rey.

Fin


15. La cárcel del mundo material




Personajes: 1) Tres presos; 2) El carcelero; 3) El director de la cárcel; 4) El filántropo; 5) El devoto

Narrador: Esta es la cárcel del mundo material. Aquí habitan los terribles y temidos chicos malos. Hoy empezará un nuevo día en la cárcel del mundo material. Veamos qué es lo que sucede. Un silbato marcará el comienzo.
"Trrrrrrr"

Carcelero: A levantarse, a levantarse, chicos malos. Hoy a comenzado otro día en la cárcel del mundo material. Vamos a pasar lista a ver si están todos completos. ¡140!

140: ¡Presente!

Carcelero: ¡285!

285: ¡Presente!

Carcelero: ¡422!

422: ¡Presente!

Carcelero: Muy bien, chicos malos, vamos a recordar cuáles son los principios regulativos que rigen a la cárcel del mundo material. A ver 140.

140: "Primero, todo aquel que nace en la cárcel del mundo material tiene que enfermar, envejecer, morir y volver a nacer".

(Aquí saca el libro de "Volver a nacer")

285: "Segundo, todo aquel que nace en la cárcel del mundo material, tiene que gratificar sus sentidos al máximo, hasta donde pueda y hasta donde aguante su cuerpo".

422: "Tercero, en caso de ansiedad y frustración, se puede hacer uso de drogas, alcohol, o el suicidio".

Carcelero: Muy bien, chicos malos, veo que todos han aprendido la lección, y en caso de que alguien venga con ideas raras de cómo escapar del mundo material, ¿qué debemos hacer? A ver 140.

140: Primero, ignorarlo por completo.

285: Segundo, considerar que aquí todo está bien.

422: Tercero, llevarlo a un siquiatra.

Carcelero: Muy bien, chicos malos. Veo que todos han aprendido muy bien las reglas y regulaciones de este penal de la cárcel de este mundo material. Ahora a seguir trabajando, deben de trabajar muy duro. Me iré y luego vendré a revisar a ver cómo va su trabajo.

140: Oh, esta cárcel del mundo material es tan bonita, yo seguiré trabajando aquí por muchos años, seguiré cargando piedras y más piedras. Yo cargo piedras, porque mi padre cargó piedras, mi abuelo también cargó piedras y yo también quiero seguir con la tradición de la familia. Y tu 285, ¿por qué cargas estas piedras?

285: Bueno, yo cargo estas piedras porque quiero ser un preso ejemplar, y que en el futuro mis hijos también tengan todas sus comodidades. Tengan una casita, y todo lo necesario. Yo lo hago por el futuro de mis hijos. Y tú 422, ¿por qué tú cargas piedras?

422: Yo cargo piedras porque ni modo que las piedras me carguen a mí, zonzo.

Carcelero: A ver chicos malos, chicos malos, atención. Tenemos la visita del filántropo, el doctor y sociólogo, Inocencio Benito. Lo vamos a recibir con un fuerte aplauso.

Presos: Oh no, otra vez, ese mentiroso.

Carcelero: ¡Silencio! A ver, saluden. Muéstrenle sus modales. Y aquí las palabras de nuestro querido doctor Inocencio Benito.

Doctor: Querido presos, respetables delincuentes, honorables asesinos, yo he venido aquí para decirles que conmigo pueden contar para cualquier cosa. He venido a dejarles una buena cantidad de drogas, alcohol, para que ustedes sigan trabajando y sigan siendo felices dentro de la cárcel de este mundo material, y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ustedes.

Presos: ¡Que viva el doctor Inocencio Benito! ¡Viva! ¡Viva!

Doctor: Gracias. Y si de dinero se trata, soy capaz de sacrificar mis propios ingresos, con tal de que ustedes estén felices.

140: Oh señor Benito, usted es un hombre que tiene un gran corazón.

(140 se acerca al doctor y le da un abrazo y cuando está regresando, mira al público le enseña un reloj que le ha quitado al doctor)

140: Que buen reloj, ji ji ji. (El doctor no se ha dado cuenta)

285: Señor Benito, permítame darle un abrazo, usted es como nuestro padre. (Lo abraza muy fuerte y al abrazarlo le saca la billetera y sale contando los billetes. El doctor tampoco se da cuenta)

422: Ojalá que éstos me hallan dejado algo. Don Incencio, por favor, usted nos parte el corazón con su bondad. Permítame abrazarlo. (Lo abraza y le saca una cadena)

Doctor: Ahora sí que me podré ir tranquilo a mi casa. Siento como que me han quitado un gran peso de encima. Oh sí.

Presos: ¡Viva el doctor Inocencio Benito! ¡Que viva! (El doctor se va)

Carcelero: Ustedes, sigan trabajando, sigan trabajando. 


140: Oigan muchacho, yo creo que aquí nos están engañando. Siempre nos prometen cosas y siempre es lo mismo. Nunca pasa nada. Tan sólo nos hacen trabajar muy duro y a cambio no recibimos nada.

285: ¡Pero qué estás diciendo! Yo ya te dije que yo trabajo aquí porque quiero ser un preso ejemplar, y pienso en el futuro de mis hijos.

422: Sí, sí. Además, qué estás diciendo. Recuerda lo primero que debemos hacer cuando alguien viene con estas ideas raras, cuando está inconforme. Debemos ignorarlo por completo. (Aparece un devoto)

140: ¡Miren, un extraterrestre!

285: ¿Y éste quién es? ¿E.T.?

Devoto: Hare Krishna, Hare Krishna. Hey muchachos, los he venido observando desde hace tiempo, y veo que ustedes están sufriendo. Yo los puedo ayudar a escapar de aquí.

140: Pero qué está diciendo este hombre. Escapar de aquí. ¡No! Nosotros estamos muy bien aquí en la cárcel del mundo material.

Devoto: Yo los puedo ayudar a escapar. Tengo un manual de fugas.

285: ¿Qué es ese libro, Papillón?

Devoto:
No. Es el
Bhagavad-gita.

Carcelero: ¡Presos! Ahora tenemos la visita del director del penal.

422: (dirigiéndose al devoto} Escóndase usted, escóndase. Lo van a ver. (El devoto se va corriendo)

Carcelero: Tenemos la visita de nuestro querido director. El respetable doctor Libertino Rejas. Un fuerte aplauso para él.

Presos: Fiuuu. ¡Fuera, fuera ese mentiroso, sinvergüenza!

Carcelero: ¿Qué están diciendo? Cállense. Vamos a recordar los principios de nuestra cárcel del mundo material. A ver 140.

140: "Primero, todo el que nace en este mundo se tiene que enfermar, envejecer, morir y volver a nacer".

Carcelero: 285

285: "Segundo, tenemos que gratificar los sentidos al máximo, hasta donde se pueda y hasta donde le cuerpo lo resista".

Carcelero: 422

422: "Tercero, en caso de ansiedad o frustración, se puede hacer uso de drogas o alcohol, o el suicidio".

Carcelero: Muy bien chicos malos, y ¿qué debemos hacer en caso de que alguien venga con ideas raras, de cómo escapar de esta cárcel del mundo material? ¿140?

140: "Primero, ignorarlo por completo"

Carcelero: ¿285?

285: "Segundo, considerar que aquí todo está bien".

Carcelero: 422

422: "Tercero, llevarlo a un siquiatra".

Carcelero: Muy bien, chicos malos. Ahora tenemos las palabras de nuestro querido director.

Director: Mis queridos delincuentes, respetables asesinos, honorables ladrones, he venido aquí para presentarles mi gran preocupación por el estado en que ustedes viven. Cada día pienso en ustedes, y en realidad yo les prometo que si ustedes se siguen portando bien, tendremos muchas mejoras para la cárcel del mundo material. Yo les prometo que en el futuro tendrán más pan duro, y les prometo que tendrán una vida digna y saludable. Tendremos agua una vez por semana. Ustedes podrán gozar de muchos privilegios. Esto es una realidad, no todo son promesas. Y ahora como siempre yo les traigo muchísimos regalitos. Les he traído una gran cantidad de pastillas, una gran cantidad de alcohol, muchos cigarrillos, para que ustedes sigan disfrutando de la cárcel del mundo material y puedan seguir gratificando sus sentidos. Todas estas mejoras harán de ustedes unos presos muy felices. Tendrán todo lo que ne¬cesiten. Sí. (mira al público y dice: "En realidad todo esto es mentira, lo único importante es que el otro año me vuelvan a escoger como director"). Así es mis queridos presos. Ahora me voy, he podido ver que están muy bien.

140: Oh no, no puede ser, esto es el colmo, siempre nos están engañando.

285: Si, creo que tienes razón, le hubiéramos hecho caso a ese personaje que vino hace un rato, ese peloncito.

422: Oh no, y ahora dónde se habrá metido.

140: Recuerden muchachos, qué es lo que dice el tercer principio: En caso de ansiedad o de frustración, se puede hacer uso de drogas, alcohol o el suicidio. Así que aquí tengo una botella de veneno y vamos a tomar y a brindar para despedirnos de esta cárcel miserable del mundo material.

En coro cantan:

Presos: Adiós, mundo cruel, ya nunca te veré. Yo diré que no te conocí. ¡Salud!

Devoto: ¡Alto, alto, qué van a hacer, qué van a hacer! Esperen muchachos, no se desesperen, ya les dije que yo tengo la forma de cómo escapar de la cárcel de este mundo material, les estaba explicando que aquí está la Bhagavad-gita. Este libro es el verdadero manual de fuga que nos ayuda a escapar de este mundo material.

Carcelero: ¿Qué son esas voces extrañas ahí en la cárcel? A ver, qué pasa. Vamos a pasar lista.

140: (dirigiéndose al devoto) Escóndase detrás de nosotros.

(El carcelero entra y camina de un lado a otro. Los presos lo siguen porque el devoto está detrás de ellos)

Carcelero: Qué voces más raras he estado escuchando aquí, eh. Un olor extraño también, como de esos perfumes raros de la India.

140: No, aquí todo está normal.

422: No, aquí no todo está bien, mejor dícelo.

285: No, dícelo tú.

140: No, mejor no se lo decimos.

Carcelero: ¿Qué pasa? ¿Qué es lo que no me quieren decir? ¿Eh?

Presos: Está bien, se lo diremos.

140: Hemos encontrado oro.

Carcelero: ¿Oro? (abre muy bien los ojos) ¿Dónde? ¿Dónde?

140: Ahí, mire en esa esquina, en ese rincón.

Carcelero: ¿Dónde? ¿Dónde?

(Se acerca desesperado a ver y se agacha, el devoto muy sigilosamente le saca la llave que tiene en el cinturón, se van de puntitas al lado opuesto, y en ese lado aparece el director de la cárcel)

Director: ¡Aja! Conque queriéndose escapar, ¿eh?

Carcelero: Oh no, se están escapando. Ahora mismo los atraparé.

(El carcelero se tira encima de los presos, y del otro lado, el director hace lo mismo. Ellos se agachan y el guardia cae sobre el director, y empieza a pegarle)

Carcelero: ¡Ya te atrapé, ya te atrape!

Director: Oh no, qué haces. ¡Me estás pegando!

Carcelero: Oh perdone, es usted, señor director, los presos se han escapado.

Director: Estúpido, estúpido, ve tras de ellos.

(Se cierra el telón cuando salen corriendo, luego se abre el telón y aparecen los presos muy agitados junto con el devoto)

140: Ah, ah, ah, ah. Oh por fin, hemos podido escapar de esa cárcel miserable del mundo material.

285: Si, estamos eternamente agradecidos y muy endeudados contigo. ¿Cómo podremos agradecerte? Te invitaremos a comer, tú pídenos lo que quieras, si quieres un pollito frito, o un asado.

422: No, no digan eso, acá el hombre es vegetariano.

140: Bueno, entonces te invitaremos a algunas zanahorias y lechugas.

Devoto: No se preocupen, después nos iremos todos al templo a tomar un exquisito prasadam. Pero sí les quiero pedir algo, ustedes ya se han salvado de la miserable vida que existe en la cárcel del mundo material. Ahora lo que tienen que tratar de hacer es salvar a las personas que han quedado en esa cárcel. Ustedes han encontrado algo diferente. Ahora por favor, les pido que vayan y lleven este manual de fugas para que ellos puedan escapar, y así nuestra misión será cumplida.

Presos: Oh sí, muchas gracias, estamos muy agradecidos contigo.

Devoto: Sí, miren, y la llave es esta:
Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare
Hare Rama, Hare Rama Rama Rama, Hare Hare

Esta llave abrirá todas las rejas de la cárcel de este mundo material y todos podremos salir cantando muy felices. Hare Krishna. Nos veremos muy pronto en el templo. Lleven a todos sus amigos. Haribol. ¡Hare Krishna!

Fin

14. La historia de Valmiki




Personajes: 1) Valmiki; 2) esposa; 3) Narada Muni; 4) hijo; 5) padre; 6) anciano con niña; 7) dos aldeanos

Primera escena

Esposa: ¿A qué hora vendrá este inútil de mi marido? Ya estoy harta de estar en esta pocilga. No compra ni un vestido, todas mis ropas están viejas, no tengo ni una joya, estoy harta, todo el día tengo que estar barriendo y limpiando esta cueva llena de arañas.

Valmiki: Por fin llegué, querida, sé que me estabas esperando.

Esposa: ¿Por qué te quedas ahí mirándome como un tonto? Mira cómo me tienes. ¿No te da pena? Todos mis vestidos están viejos, rotos, sucios. No tengo ni una joya, ni un vestido, no puedo ir a ninguna fiesta. Todas mis amigas, sin embargo, están muy bien. Eres el peor marido que conozco. No le das nada a tu esposa. Eres un cruel, mira como me tienes. ¡Buaaaa! (se pone a llorar).

Valmiki: Pero querida, no te preocupes. Ahora mismo iré a conseguirte joyas, dinero, todo lo que quieras. Tú sabes que todo lo que hago es por ti, para tenerte siempre bien.

Esposa: ¿Cómo te atreves a decir eso? ¿No te da vergüenza? Largo de aquí, no se te ocurra volver con las manos vacías.

(Agarra una escoba y lo empieza a perseguir a escobazos)

Segunda escena

(Un viejito con la nieta caminando por el bosque)

Viejo: Ay ay ay, ya estoy muy cansado de caminar por aquí.

Niña: Sí abuelito, tengo mucho miedo, porque está muy oscuro. Además, me han dicho que por aquí habita un asaltante muy terrible. 


Viejo: No te preocupes hijita, yo estoy aquí para defenderte. Nadie te va a hacer nada. Sigamos caminando.

(De pronto aparece Valmiki y grita)

Valmiki: ¡Ahhhh! ¡Ahhhh!

(El viejo, tan sólo por verlo, se asusta y le da un infarto e inmediatamente cae muerto)

Niña: Abuelito, abuelito, ¿qué te pasa?

Valmiki: Ah ja ja, este viejo ya murió, y ahora tú, dame todas las joyas y el dinero que llevas en esas bolsas. (Le arranca todas las pertenencias) Y ahora te toca a ti la peor parte, sí, ja, ja, te llevaré conmigo ahora mismo.

Niña: ¡Oh, auxilio, auxilio, ohhh!

(La niña huye y logra escaparse)

Valmiki: Bueno, ha logrado escaparse, pero no importa, me han dejado todo el dinero y las joyas. Ah, botaré el cuerpo de este anciano apestoso para que nadie lo vea, y así asaltaré a todos los que pasen por el camino, ja ja ja, soy el más temible de esta zona.

(Valmiki se esconde y aparecen dos aldeanos)

Aldeano 1: Mira Mahesh, el camino está muy oscuro, tengo mucho miedo, Mahesh, qué vamos a hacer, Mahesh.

Mahesh: No seas cobarde, no seas cobarde, sigamos adelante, no va a pasar nada, acá lo único que bny son grillos y pájaros.

Aldeano 1: No Mahesh, tengo mucho miedo Mahesh, me han dicho que por aquí habita un terrible asaltante y nos puede matar y nos va a robar todo.

Mahesh: No seas cobarde, quítate ese miedo, que me lo estás contagiando a mí también.

(De pronto aparece Valmlki)

Valmiki: ¡Oaahhhh! ¡Oaahhhh!

(Los dos aldeanos caen al suelo de miedo)

Valmiki: ¡Oaahhhh! Así que los dos se creen muy listos, quieren pasar por mi territorio sin pagar sus impuestos, ¿eh? Denme todo lo que llevan en sus bolsos, rápido, antes que los mate.

(Tratan de oponer un poco de resistencia, y Valmiki les pega a los dos, les roba y los aldeanos se van corriendo)

Valmiki: ¡Fuera de aquí, fuera, ja ja ja! Ahora sí, llevaré esto a mi esposa y a toda mi familia para que estén muy contentos conmigo. Yo robo todo esto para que ellos sean muy felices. ¡Oh! Parece que viene alguien más. ¡Otra víctima! Realmente hoy es un muy buen día. Me esconderé.

(Aparece Narada Muni cantando)

Narada Muni: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare...

(Valmiki aparece de pronto de un salto gritando)

Valmiki: ¡Aahhhh! ¡Aahhhh!

(Narada Muni ni se inmuta)

Valmiki: ¡Aahhhh! ¡¡Aahhhh!!

Narada Muni: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare...

Valmiki: Oye, ¿pero por qué no te asustas? Todos los que pasan por aquí me temen, y tú ni siquiera te das cuenta de mi presencia, ¿no sabes quién soy yo?

Narada Muni: No tengo porqué temer, yo sé que la Divina Providencia me protege y además ahora me encuentro muy extático cantando los santos nombres del Señor.

Valmiki: Ohhh. Bueno, veo que no tienes nada, no se te puede robar a ti, no tienes nada, eres uno de esos renunciantes, así que lárgate ahora mismo antes de que te mate, porque ya me estás haciendo perder la paciencia.

Narada Muni: Mí querido amigo, ¿por qué estás entregado a las actividades pecaminosas? Tú estás robando y matando a mucha gente, y no sabes que por ello te tocará pagar muchísimas reacciones pecaminosas. Tendrás que sufrir en diferentes infiernos el resultado de tus actividades.

Valmiki: ¿Qué estás diciendo? Cállate, cállate.

Narada Muni: Dime, ¿por qué haces esto?

Valmiki: Bueno, yo hago esto para poder satisfacer las demandas de mi esposa, para comprarle joyas y vestidos, y para mantener a toda mi familia, a mi viejo padre, y a mi hijo, que me quieren mucho. Ellos harían cualquier cosa por mí, así que debo de retribuirles de alguna manera. No me importa tener que matar y robar para complacerlos.

Narada Muni: Así que lo haces por ellos.

Valmiki: Sí, porque ellos me quieren mucho, así como yo los quiero a ellos.

(Narada Muni sonríe)

Narada Muni: En realidad tú tendrías que estar seguro si ellos en verdad también te quieren, y la manera de demostrártelo es de la siguiente forma: pregúntales si ellos serían capaces de pagar el 50%, o quizás el 25% de las reacciones que tú tendrás que pagar en el infierno por realizar todas estas actividades pecaminosas y así veremos si ellos realmente te quieren.

Valmiki: ¿Qué estás diciendo? Cállate. Ellos darían cualquier cosa por mí, así como yo lo hago por ellos.

Narada Muni: No creo. Eso es algo muy delicado, ¿por qué no vas y les preguntas?

Valmiki: Oh, me estás haciendo dudar, has hecho que la duda entre en mi corazón. Está bien, se los preguntaré.

(Así se despiden, y Valmiki llega a la casa)

Valmiki: Hijo, querido hijo, ¿dónde estás? Mi querido hijo Rajnish, ¿cómo estás, Rajnish?

Hijo: Hola, papi.

Valmiki: Querido hijo, ustedes saben que yo estoy robando y matando en el bosque tan sólo para traerles el pan de cada día, para que ustedes tengan todo lo que necesitan, y también saben que tendré que pagar muchísimas reacciones por estas actividades pecaminosas. Hijo, tú que eres la sangre de mis entrañas, dime, ¿tú serías capaz de pagar la mitad de las reacciones que yo tendré que sufrir en el infierno?

Hijo: ¡¿Qué dices?! ¿Estás loco? Mira cómo me tienes, ni siquiera me traes una ropa nueva. Nunca me das nada de dinero, no puedo ni siquiera salir con mis amigos. Es una vergüenza para mí, nunca tengo un centavo, y encima quieres que me vaya al infierno por tí. Anda, vete sólo y púdrete en el infierno, no me importa. Eres un sinvergüenza. Deberías estar consiguiendo más dinero para nosotros, ¡largo, fuera de aquí, no quiero verte!

Valmiki: Oh hijo, ¿por qué me dices eso? Oh no, no entiendo nada, yo me estoy matando por ellos y éste me paga de esta manera. Pero no importa, sé que tengo el apoyo de mi padre, él es un hombre ejemplar. ¡Padre, querido padre! estoy muy confundido.

Padre: ¿Qué cosa quieres, hijo?

Valmiki: He venido hasta ti para preguntarte algo.

Padre: ¿Qué cosa me vas a preguntar? Apúrate. No tengo tiempo.

Valmiki: Oh, querido padre, tú sabes que yo estoy robando y matando para traerles cosas a ustedes, para poder comprarles su alimento, sus ropas.

Padre: Y, ¿qué cosa quieres? Es tu obligación.

Valmiki: Sí, pero por ello tendré que pagar muchísimas reacciones en el infierno, y yo quería hacerte una pregunta. Quería saber si tú serías capaz de pagar la mitad o la cuarta parte, o lo que sea, de esas reacciones pecaminosas en el infierno para que yo no tenga que sufrir tanto.

Padre: ¡¿Qué cosa dices?! ¡Pedazo de sinvergüenza! Te voy a dar con mi bastón ahora mismo y te partiré la cabeza en cuatro. ¿Cómo se te ocurre decirme eso? Yo que soy un viejo, y que te he dado todo cuando eras una criatura. Ahora es tu obligación mantenerme, cuidarme y protegerme. Encima, tú nunca me das nada, mira este traje, lo tengo desde hace veinte años y ya apesta, tu deberías comprarme otra ropa. ¡Fuera de aquí, largo, no quiero verte! ¡No vuelvas a preguntarme este tipo de cosas! A mi edad no debo tener este tipo de disgustos. ¡Fuera, fuera!

Valmiki: ¡Oh no! ¡Oh no! Veo que mi padre piensa de la misma forma. Pero mi única salvación es mi querida esposa. Oh, mi esposa, ella sí que me salvará. Diteyi, oh esposa querida, mira, ahora tu eres la única esperanza que me queda.

Esposa: ¿Qué cosa? ¿A qué te refieres? ¿Encima de que he visto que has venido con las manos vacías, se te ocurre pedirme algo?

Valmiki: Querida, estoy muy confundido. Sabes, yo estoy matando y robando, para poder complacerlos a usted y traerles algo a la casa.

Esposa: ¡Encima de que no me traes nada, me vienes a sacar en cara las miserias que me das!

Valmiki: No, no se trata de eso. Yo quería saber algo. Mira, por todas mis actividades de robar y matar, yo tendré que pagar muchísimas reacciones, y quisiera saber si tú eres capaz de ayudarme a pagar un poco de ellas, quizás la mitad o la cuarta parte, o algún porcentaje.

Esposa: ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Tú estás loco! ¡¿”Qué es lo que tienes en ese pedazo de cerebro que te queda?! ¡Fuera de aquí! ¡Que no se te vuelva a ocurrir decir una cosa de éstas! Mira como me tienes, y encima quieres que yo vaya al infierno por ti, anda y púdrete en el infierno solo, ¡largo de aquí, no quiero verte más! Es más, me buscaré otro esposo, porque tú eres un inútil.

Valmiki: Oh no, querida, tú eras lo único que me quedaba. ¡Oh no, oh no! (Valmiki se queda sólo en la escena llorando) Veo que ese sabio tenía razón. Iré a buscarlo al bosque y renunciaré a toda mi familia.

Tercera escena

(Aparece Valmiki en el bosque)

Valmiki: Oh, oh, oh, ese sabio tenía mucha razón. Ahora tendré que sufrir las reacciones de todos mis pecados. ¡Oh, no puede ser!

(Aparece Narada Muni)

Narada Muni: Hare Krishna, Hare Krishna...

Valmiki: Oh querido sabio, por favor acepte mis humildes reverencias. Sabe, usted tenía toda la razón. Le pregunté a cada uno de los miembros de mi familia si sería capaz de pagar parte de las reacciones pecaminosas que tendré que sufrir en el infierno por ellos, por haber tratado de satisfacerlos, y todos me dieron la espalda. Ahora no sé que hacer. Tendré que sufrir mucho en el infierno.

Narada Muni: No te preocupes. Hay una manera en que tú puedes expiar todos esos pecados, y es cantando los santos nombres de Dios.

Valmiki: ¡¿Qué?! No me hables nada de Dios, por favor; si yo soy un criminal, un asesino. Pídeme otra cosa.

Narada Muni: Pero esa es la manera en que te podrás salvar.

Valmiki: No, por favor, no. Yo no puedo escuchar nada acerca de Dios.

(Narada Muni se queda pensando)

Narada Muni: ¡Mmmmmm! Está bien, entonces, tendrás que cantar los nombres de la Muerte.

Valmiki: Los nombres de la Muerte, ¡oh, eso sí me gusta! Yo quiero cantar los nombres de la Muerte.

Narada Muni: Repite conmigo: Mara, Mara, Mara, Mara.

Valmiki: Mara, Mara, Mara, Mara, Mara, Mara, Mara.

(Se cierra el telón)

Narrador: Así, este hombre no se dio cuenta que Narada Muni le había hecho una pasada. Él le dijo: tendrás que cantar el nombre de la Muerte, que es Mara, pero pronunciados de la manera invertida, dan como resultado el nombre de Rama, que es un nombre de Dios, y por cantar el nombre de Rama fue limpiando y purificando su corazón, hasta que llegó a sentir amor puro por Rama. Cuando pasaron algunos años, Narada Muni estaba nuevamente cantando por ese bosque, y encontró a Valmiki.

Valmiki: Rama, Rama, Rama, Rama, Rama.

Valmiki: Oh Gurudeva, Gurudeva, por favor acepte mis reverencias. No sé cómo agradecerle. Usted ha salvado mi vida. Estoy muy agradecido con usted. Mi corazón siente gran éxtasis en cantar los santos nombres del Señor. Yo no me había dado cuenta de que inconscientemente estaba cantando Rama, Rama, Rama, que es un nombre de Dios.

Narada Muni: Así es, mi querido discípulo, ahora tú serás conocido en todo el universo como Valmiki, y tu servicio será escribir las glorias y los pasatiempos del Señor Ramacandra, escribirás el Ramayana.

Valmiki: Jaya, Gurudeva, ahora mismo empezaré.

(Narada Muni se va, cantando)

Narada Muni: Raghupati raghava raja rama / patita-pavana sita-rama / sita-rama jaya sita rama/ sita-rama jaya sita-rama.

Narrador: Hemos visto la potencia del santo nombre, y como este hombre, que tenía el corazón tan duro como una piedra, se volvió un devoto puro del Señor y empezó a sentir las melosidades del amor extático por Dios. Hare Krishna.

Fin

13. El sirviente del sirviente




Personajes: 1) Joven; 2) mercader; 3) cobrador de impuestos; 4) gobernador; 5) rey; 6) guardia; 7) sabio

Primera escena

Joven: Oh, yo he venido del Occidente, de un país muy lejano, hasta aquí... la India, para tratar de aprender acerca del conocimiento espiritual, pero he escuchado que tan sólo podemos aprender de un maestro genuino, y estoy en busca de este maestro. He venido de tan lejos pero hasta ahora no lo encuentro.

Mercader: Frutas, frutas, frutas, ricas las frutas, tenemos variedad de frutas, manzanas, peras, bananos.

Joven: Mire señor, yo he venido de un país muy lejano para buscar a un maestro que me enseñe la Verdad.

Mercader: Oh, pero cómo son las cosas, nada ocurre por casualidad, yo soy aquí el único que te puede enseñar la Verdad. Si tú quieres ser feliz, tan sólo tienes que seguirme y trabajar para mí.

Joven: Oh, está bien señor, usted dígame qué es lo que tengo que hacer, yo lo único que quiero es alcanzar la felicidad que tanto estoy buscando.

Mercader: Sí, sí, muchacho, no te preocupes. Mira, carga esas cajas de frutas y ponlas acá. También, esos bultos que están ahí, tráelos acá a la derecha. Sí, apúrate, apúrate, esa caja de manzanas ponla más acá. ¡Ay, no! ¡Encima de mi pie no, tonto!

Joven: Oh, perdone señor, perdone.

(Aparece en escena el cobrador de impuestos)

Cobrador: Oh, qué bien. ¿Cómo estás mi querido mercader? Veo que te va muy bien en los negocios, hasta tienes empleados y eso seguro que se debe a que estás muy atrasado en el pago de tus impuestos, ¿eh? Llevas atrasados seis meses, así que ahora mismo voy a cerrar tu negocio.

Mercader: No por favor, no por favor, mi querido cobrador, no me haga eso, usted sabe, ahora el negocio no va muy bien, todo ha subido de precio, la gente ya no viene a comprar ni verduras, ni frutas. La gente ya ni siquiera quiere comer.

Cobrador: No trates de tomarme el pelo, te crees muy listo ¿eh? Ahora mismo cerraré tu negocio.

Mercader: Bueno, mire, usted sabe, lo podemos arreglar de una manera, usted me entiende, ¿no? Mire, venga por acá.

(En forma disimulada le da un soborno, y el cobrador lo recibe)

Cobrador: Oh, me gusta que seas muy responsable y que estés al día con todos tus pagos, veo que eres una persona muy honesta. No te preocupes, todo está muy bien.

Joven: Perdón, señor, no entiendo nada. Este mercader me dijo que él era la persona más importante de aquí. He venido de muy lejos para tratar de encontrar la guía correcta de un maestro que me enseñe la Verdad.

Cobrador: Ja ja ja ja, se ve que tú no conoces a las personas, no sabes quién es éste.

Joven: Sí, pero veo que él está subordinado a usted, entonces él no es la persona más importante.

Cobrador: Si tú quieres estar con la persona más importante, entonces tienes que seguirme, si tú quieres aprender la Verdad, lo único que tendrás que hacer es servirme. Vamos muchacho de una vez, no pierdas más el tiempo.

Joven: Oh, sí señor.

Segunda escena

Gobernador: Oh, ¿a qué horas vendrá este inútil cobrador? Va a ver, no sabe lo que le espera.

(Tocan la puerta)

Cobrador: ¿Puedo entrar, señor gobernador?

Gobernador: ¿Cómo te va, cobrador? Espero que hayas cobrado todos los tributos a esos plebeyos.

Cobrador: Sí, señor gobernador, no se preocupe, todo está listo, ya hemos cobrado todos los impuestos, algunos están algo atrasados, pero no querían pagar.

Gobernador: ¡¿Qué?! Pero les habrás pedido algún regalito para mí, ¿eh?

Cobrador: Por supuesto, señor gobernador, siempre le traigo alguna cosa.

Gobernador: Muy bien, muy bien. A ver, dame lo que has recaudado.

(El cobrador le da la bolsa con el dinero)

Gobernador: Pero esto no es nada, unas cuantas moneditas, pero qué te crees tú, pedazo de inútil. Eres un estúpido, no sirves para nada (El cobrador baja la cabeza-) ¡Oh, es el colmo! hace tiempo tendría que haberte botado, tendrás que buscarte otro trabajo si sigues portándote así.

Joven: Pero señor, yo no entiendo nada, ahora sí estoy muy confundido. Yo fui primero al mercado, y me encontré con un señor que me dijo que sería mi maestro, luego llegó este señor cobrador y lo trató muy mal, y vi que el mercader estaba subordinado al cobrador, el cobrador me dijo que él sería mi maestro, que él me enseñaría la Verdad, que él es la única persona autorizada, pero veo que usted lo está tratando así, entonces él está subordinado a usted.

Gobernador: Ja ja ja, ¿que el cobrador te dijo esto? Pero tú no conoces a las personas. El cobrador es tan sólo mi empleado, así como él tengo miles que hacen lo que yo les digo. Mira, convéncete: ¡Hey cobrador, salta en un pie! ¡Salta, salta! (el cobrador salta). Muy bien, ¡ahora con los dos pies! ¡Salta, salta! (y el cobrador salta). Muy bien, ahora baila un poco (y el cobrador baila). Ya ves, así como él tengo miles. Ahora ¡fuera de aquí, cobrador! ¿así que engañas también a este pobre muchacho? Mira muchachito, si tú quieres realmente conocer la Verdad y ser feliz, entonces tendrás que seguirme, yo te puedo enseñar la Verdad. Pero antes tendrás que acompañarme a ver al rey.

Joven: Oh sí, señor gobernador.

Tercera escena

(En el reino. Se oye una trompeta: “Tu tu ru tu tu túu!”)

Guardia: Su Majestad, el gobernador ha llegado.

Rey: Pase, señor gobernador.

Gobernador: Su Majestad, aquí están todos los impuestos que hemos recaudado para usted, para la prosperidad de nuestro reino.

Rey: Oh, veo que eres muy eficiente en el cobro de los impuestos.

Gobernador: Sí, Su Majestad, usted sabe, yo siempre quiero trabajar de una manera honesta y sobre todo muy entregado a sus órdenes.

Rey: Ah, muy bien, muy bien, así que cobraste todos los impuestos. Y me han dicho por ahí, que también te encargas de cobrar los SOBORNOS, ¿eh?

Gobernador: ¿Sobornos? No sé de qué me habla.

Rey: ¿No sabes? Te haces el tonto, ¡todos los mercaderes se están quejando de que tú y tu cobrador de impuestos son un par de ladrones engañadores! Así que ahora mismo te cortaremos la cabeza. ¡Guardia, llévate a este engañador, no lo quiero ver más por aquí! ¡Fuera!

Gobernador: ¡No, Su Majestad, por favor, escúcheme, no son sobornos, a veces a uno le quieren dar una donación!

Rey: Llévatelo.

Joven: Oh señor, ahora sí que yo ya no entiendo nada, estoy muy confundido. Yo he venido de muy lejos buscando a un maestro genuino que me enseñe la Verdad, y a cada momento he sido engañado. La última vez fui engañado por el gobernador, él me dijo que me enseñaría la Verdad y que me guiaría para que yo fuera verdaderamente feliz.

Rey: ¡Oh no! Eso es el colmo, ¿cómo te pueden engañar tanto, muchachito? Si tú quieres ser feliz, tendrás que seguirme a mí y servirme. Yo soy el rey de este lugar, el único que tiene la verdadera autoridad.

Joven: Oh, sí Su Majestad, muchas gracias. Yo tan sólo quiero encontrar la Verdad, y por eso he venido de muy lejos.

Rey: Para comenzar, puedes lustrarme mis zapatos, ponerme mi capa y lustrarme mi corona, pues ahora mismo nos vamos a ir al bosque.

Joven: Si, Su Majestad.

Cuarta escena

(Llegan al bosque)

Rey: Espérame aquí en este lugar, pues debo hacer algo importante.

(El muchacho queda muy intrigado y empieza a seguirlo. Se esconde detrás de unos arbustos para ver lo que el rey va a hacer. El rey llega donde un sabio mendicante, y le ofrece reverencias)

Rey: Querido maestro espiritual, he venido a verlo para que como siempre me dé sus santas y sabias instrucciones para poder desempeñar correctamente mi labor de rey. En realidad, sin sus bendiciones, mi vida no tendría ningún sentido y siempre estaría actuando erróneamente.

Maestro: Mi querido discípulo, me alegro muchísimo de que hayas entendido de que la única manera de alcanzar el éxito es siguiendo la orden del maestro espiritual, ya que él se basa en las Escrituras sagradas, que son reveladas por la Suprema Personalidad de Dios que está libre de error, y por el ejemplo de los acaryas anteriores.

(Interrumpe el joven)

Joven: ¡Oh no! ¡Esto es el colmo, ahora sí mi cabeza está muy confusa! Yo vine aquí en busca de un maestro verdadero, y cada uno me decía que él era, y al final llegué donde el rey y me dijo que él era la persona aquí autorizada, pero veo que él está subordinado a usted. ¡Usted es un mendicante, no tiene nada, está cubierto apenas de unas cuantas telas y es una persona muy pobre, y sin embargo el rey, que tiene palacios, riquezas y opulencias, le está ofreciendo reverencias; !No entiendo nada, por favor, explíquenme!

Sabio: Mi querido joven, en realidad, el único Amo que existe de todos nosotros, el Maestro original, es Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, y cada uno de nosotros es Su sirviente. Debemos tratar de servirlo y así alcanzar la felicidad suprema. En el plano espiritual, la posición de sirviente es la más elevada. En cambio, en el mundo material, ser un sirviente es algo muy desagradable. Para aprender cualquier cosa uno siempre necesita un maestro, qué decir en la vida espiritual. Por la misericordia del maestro espiritual es que nuestro servicio es aceptado por Krishna. El maestro espiritual es el portador de todas nuestras ofrendas, él las lleva a Krishna y el Señor las acepta. Y si tú estás buscando a un maestro espiritual genuino, como te repito, tendrás que buscar una persona que esté libre de todo apego material, una persona que repita tan sólo lo que dicen las Escrituras reveladas, que son la voluntad de Krishna. Tendrás que buscar una persona que siga el ejemplo de los devotos puros del Señor. Una persona así te podrá guiar correctamente en el sendero de la vida espiritual.

Joven: Muchas gracias, señor. Veo que usted es una persona así, y quisiera prestarle humildemente mi servicio.

Maestro: Yo no soy en realidad una persona cualificada, pero trataré de ayudarte en lo que más pueda, y si tú quieres realmente alcanzar a Dios, tienes que empezar por cantar Sus santos nombres:

Hare Krishna, Hare Krishna
Krishna Krishna, Hare Hare
Hare Rama, Hare Rama
Rama Rama, Hare Hare


Fin