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50. El sello personal de Prabhupāda en ISKCON



En el inicio de ISKCON dos discípulos abandonaron el movimiento diciendo: —Esto no es la Asociación para la Conciencia de Kṛṣṇa. Es la Asociación para la Conciencia de Prabhupāda.» Pero otro discípulo respondió: —¿Qué hay de malo con la conciencia de Prabhupāda? El guru es un representante de Kṛṣṇa.

Prabhupāda creó el nombre ISKCON basándose en la frase «conciencia de Kṛṣṇa» que tomó de la traducción de un verso de Rūpa Gosvāmī. El modeló esta asociación a su manera. Algunas veces dijo que no pedía que sus discípulos llevaran dhotīs, pero aun así ellos lo hacían. Lo hacían porque deseaban seguir a Śrīla Prabhupāda. Como miembro de la Brahma-Madhva-Gauḍīya-sampradāya y discípulo de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura, Prabhupāda escribió sus objetivos basándose en grandes ācāryas como Jīva Gosvāmī y Baladeva Vidyābhūṣana. Sin embargo era un ser individual, y su asociación, ISKCON, lleva su sello personal. Su particular punto de vista, por ejemplo, sobre por qué sus hermanos espirituales no seguían firmemente la orden de Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura, y por qué no ayudaron a Prabhupāda cuando comenzó a propagar su movimiento mundial, ese punto de vista de la historia es adoptado por los seguidores de Prabhupāda.

Pretendió que su sello personal perdurara durante mucho tiempo en el futuro. Trabajó mucho para que las cosas permanecieran tal como él las había establecido incluso después de que se hubiera ido. Construyó templos que duraran generaciones, estableció un sistema escolar con la intención de que permaneciera y dijo que sus libros sentarían las bases para la civilización durante diez mil años.

Estas declaraciones de Prabhupāda no excluyen la posibilidad de que vengan otros maestros que contribuyan en gran medida, pero tampoco quiere decir que debamos menospreciar el hecho de que Śrīla Prabhupāda es el único fundador-ācārya de ISKCON. Las enseñanzas de Prabhupāda son seguidas por sus descendientes paramparā, y en sus comentarios de Bhaktivedanta encontramos su sabor característico y podemos reconocer su esencia. En esos comentarios se relatan experiencias personales concretas de Prabhupāda, ya que puso ejemplos para sus enseñanzas, y estas experiencias son también parte del conocimiento acumulado que se denomina smṛti.

—Hagan como yo —decía Prabhupāda. Y no lo hacía para promoer veneración hacia su persona, sino que al establecer el estándar para los líderes del GBC y para otros, quería que sus seguidores hicieran lo mismo que él. Su objetivo era que sus seguidores trabajaran juntos para mantener lo que él había dado. Él había recibido las bendiciones de Caitanya Mahāprabhu y quería que ese éxito continuara con sus seguidores. También se puso él mismo de ejemplo cuando dijo que cualquier persona podía abrir un centro tal como él lo había hecho, un sólo hombre dando las charlas, cocinando, tocando la mṛdaṅga, etc. Dio su vida como ejemplo cuando animaba a sus discípulos a viajar a países extranjeros y hacer frente a las dificultades y los animaba diciendo que él había hecho lo mismo cuando llegó solo a América. Todos los devotos tienen que desarrollarse para llegar a ser personas espirituales y Śrīla Prabhupāda es el mejor ejemplo.

Los gurus son maestros muy personales y pueden ser diferentes unos de otros. Por ejemplo cuando Śrīla Prabhupāda tradujo El Néctar de la Devoción excluyó algunos de los mandatos diciendo que no eran prácticos para este tiempo y lugar. Por lo tanto, el criterio de Śrīla Prabhupāda sobre lo que se debe y no se debe hacer es una selección experta de un ācārya experto. El énfasis personal de Prabhupāda sobre las prioridades de prédica, como la impresión y distribución de libros, parece que no fuera algo exclusivamente particular de Prabhupāda. Pero no obstante ése fue su método y así lo quiso él.

Śrīla Prabhupāda vivió conscientemente como un ejemplo, deseando que sus seguidores hicieran lo mismo que él. También dijo que sus discípulos debían ir más allá de donde él había llegado. Prabhupāda dejó dicho que un aspecto muy importante de la prédica era vencer la especulación de los científicos de que la vida proviene de la materia y dejó a sus discípulos científicos del Instituto Bhaktivedanta para que propagaran sus enseñanzas y escribieran libros que derrotaran a los científicos con su mismo lenguaje. Prabhupāda animó a sus discípulos a que pintaran cuadros de Kṛṣṇa y se convirtieran en grandes artistas y también a que fueran grandes arquitectos e ingenieros para construir edificios para Kṛṣṇa. Y todo esto lo hizo él personalmente bajo su jurisdicción.
Satsvarūpa dāsa Goswami

49. Śrīla Prabhupāda cuenta historias cortas



Vida humana significa... Imaginen que alguien está por ser matado. De modo que le deberían avisar inmediatamente, para que él piense, preocupado: «Está llegando mi turno, me escaparé». Hay una historia acerca esto. Aunque no es una historia, sino que son hechos.

Un cazador extendió su red y algunos pajarillos cayeron de su nido y se pusieron a llorar y llorar. Cuando el padre y la madre llegaron, vieron a sus hijitos en peligro. —¡Están atrapados en la red del cazador!—, y la madre saltó rápidamente para salvarlos. Pero también quedó atrapada. Entonces el padre pensó: «Si voy a salvarlos, me capturarán a mí también, de modo que mejor me iré y tomaré sannyāsa. Eso haré». Eso es inteligencia. Uno no puede proteger a su familia o a su sociedad.
Conferencia del 26 de febrero de 1976

La versión de Prabhupāda sobre los pájaros en el nido es diferente a la que aparece en el Canto Once del Śrīmad-Bhāgavatam. Allí el padre pájaro, después de ver a sus hijos y a su esposa capturados en la red de cazador, simplemente comienza a lamentarse hasta que el cazador lo atrapa a él también. El pájaro de Prabhupāda era más inteligente y por eso decidió tomar sannyāsa. Esta imagen de un pájaro tomando sannyāsa es otro de los rasgos típicos y exclusivos de Prabhupāda. En ocasiones Prabhupāda se sentía con libertad para utilizar diferentes historias a su manera. A veces los devotos le señalaban lo que ellos creían que eran contradicciones en libros como El Libro de Kṛṣṇa, por ejemplo. Allí Prabhupāda algunas veces citaba a Kṛṣṇa niño refiriéndose al Bhagavad-gītā: «Como dije en el Bhagavad-gītā...». Naturalmente no existe contradicción, ya que el Bhagavad-gītā es eterna y está presente una y otra vez en diferentes encarnaciones del Señor. Pero en cualquier caso, cuando le preguntaron a Prabhupāda sobre su método en El Libro de Kṛṣṇa, respondió: —Por eso dije que era un estudio resumido. Resumido quiere decir que puedo hacer lo que yo quiera.

Es mi inteligencia y vuestra colaboración lo que hace que esto funcione. Hay una historia de un hombre al que desafiaron a que demostrara si era inteligente. Entonces comenzó a hurgar en sus bolsillos. Cuando le preguntaron por qué se miraba los bolsillos, respondió: —Si hay dinero, hay inteligencia.

Han ido muy lejos para juntar dinero e inteligencia, pero si no hay dinero ¿dónde está la inteligencia? Deben combinar ambos y entonces todo irá bien.
Carta (25 febrero 1976)

Le pido disculpas en nombre de mi alumno y le ruego tenga la gentileza de seguir viniendo regularmente a visitar nuestro templo. Hay un refrán bengalí que dice que «uno no debe enfadarse y comer en el suelo únicamente porque le han robado el plato». Lo lógico es que si un ladrón le roba los platos no debe enfadarse y decidir no comprar platos nuevos y empezar a comer en el suelo.

Carta a Śrī Rāmeśa Mahāliṅga (abril 1975)


48. Gotitas de néctar: "No existe separación entre yo y Kṛṣṇa"



Tamāla Kṛṣṇa Goswami explica las dificultades de servir en Māyāpura al comienzo. Jayapatākā Mahārāja y él tenían que viajar a distintas partes de la India y conseguir el cemento, la arena, las piedras o el acero. Antes incluso de obtener los materiales debían primero tener permisos del gobierno, lo cual no era fácil. Y tampoco era sencillo conseguir vagones o trenes, porque eran muy escasos. De una manera u otra lograron reunir algunos materiales y enviaron orgullosos una foto a Prabhupāda. Estos materiales eran tan preciosos que por las noches los devotos dormían encima de las piedras y el acero para protegerlos de los ladrones. Pero Prabhupāda escribió una carta de vuelta diciendo:

—¿A qué viene tanta fotografía? ¿Dónde está el edificio?

Prabhupāda dio algo de dinero para comenzar la construcción, pero les dijo que tenían que recaudar ellos mismos todos los fondos.

—¿Por qué se quedan ahí sentados? —Prabhupāda escribió otra carta a Tamāla Kṛṣṇa Goswami. —Ahora tienen que ir a recaudar dinero—. Incluso cuando Prabhupāda daba dinero, los devotos sabían que no le gustaba y se sentían mal cada vez que tenían que pedírselo.

—Ustedes son como viudas —les dijo Prabhupāda sarcásticamente—. Será mejor que se vayan todos a Māyāpura y se sienten allí y sea yo el que gane el dinero para mantenerlos.
Entrevista con Tamāla Kṛṣṇa Goswami

Un día, en Francia, Bhagavān dāsa y otros discípulos entraron en la habitación de Prabhupāda y lo encontraron mirando pensativo las lámparas de cristales.

—Miren esas lámparas —dijo—. Así tendrían que hacer el modelo para el planetario universal. Los planetas cuelgan igual que los cristales de esas arañas.
Entrevista con Bhagavān dāsa

Después de servir durante un tiempo en la India, Girirāja comenzó a sentirse incómodo. Se acercó a Prabhupāda un día durante su masaje.

—Śrīla Prabhupāda —dijo Girirāja—, he estado hablando con Śyāmasundara y con Tamāla Kṛṣṇa Goswami y he pensado que quizá debería volver a Occidente y predicar en colegios y universidades a profesores y a escritores.

Prabhupāda respondió: —Un devoto puede estar masajeando la pierna izquierda de Kṛṣṇa y luego pensar: «Ahora masajearé la derecha». Naturalmente, todo es servicio a Kṛṣṇa, pero puede ser que Kṛṣṇa desee que todavía le den más masaje a Su pierna izquierda.

—Si es así —dijo Girirāja obediente—, si usted prefiere que me quede en la India, lo haré. Por eso preguntaba. Quería saber lo que usted deseaba.

—Sí —dijo Prabhupāda—, ahora nuestro trabajo más importante es la India.
Entrevista con Girirāja Swami

Śrīla Prabhupāda estaba planificando la construcción de la sala del templo de Māyāpura y sus discípulos también participaban.

—¿Dónde podemos construir el vyāsāsana? —preguntó un devoto—. ¿Deberíamos colocarlo al fondo del templo, frente a las Deidades?

Pero otro devoto objetó: —¿No sería demasiado lejos para usted, Śrīla Prabhupāda? ¿Alcanzará a ver a las Deidades desde una distancia tan grande?

Prabhupāda respondió gravemente: —No existe separación entre yo y Kṛṣṇa—. De modo que el vyāsāsana se colocó frente a Śrī Śrī Rādhā-Mādhava. Y Prabhupāda Los pudo ver muy bien.

Entrevista con Jananivāsa dāsa

47. La conciencia de Kṛṣṇa está por encima de la astrología



Viśāla dāsa deseaba encontrar a un astrólogo en Vṛndāvana. Sin consultar a Prabhupāda, encontró uno que llevaba tilaka y que estaba cantando Hare Kṛṣṇa. Viśāla quería conseguir un amuleto que había visto llevar a otros residentes de Vṛndāvana, que llevaba inscritos todos los mantras de los semidioses y que se suponía contrarrestaba las malas influencias de los planetas. El astrólogo vendió a Viśāla uno de estos collares y le dijo que se bañara en el Yamunā y que celebrara un ārati a las doce de la noche.

Pero esa misma tarde Brahmānanda Mahārāja se dio cuenta del nuevo ornamento de Viśāla.

—Viśāla —dijo Brahmānanda Swami—, ¿qué es lo que llevas alrededor del cuello?—. Cuando Viśāla se lo dijo, Brahmānanda Swami respondió: —Prabhupāda dice que no debemos añadir nada a este proceso—. Al oír esto, Viśāla se preocupó. Pensó que Brahmānanda Swami tenía razón y se sintió avergonzado.

—¿Por qué te lo has puesto? —le preguntó Brahmānanda Swami. Viśāla respondió que le gustaría hablar con Prabhupāda y le pidió que le concertara una cita.

Cuando Viśāla fue a ver a Prabhupāda, Śrīla Prabhupāda le preguntó cuánto le había pagado al astrólogo y qué era lo que éste le había dicho. Viśāla respondió que el astrólogo le había asegurado que el kavaca lo protegería de los efectos malignos de los planetas.

—La conciencia de Kṛṣṇa está por encima de la astrología —dijo Prabhupāda—. Cuando te rindes a Kṛṣṇa, Él con una patadita puede aniquilar 100.000 planetas Rāhu—. De modo que Viśāla dejó su collar astrológico y dependió de Prabhupāda y de Kṛṣṇa.

Poco después, un hermano espiritual le mostró a Viśāla una carta sobre el mismo tema que había recibido de Prabhupāda:

La astrología no te salvará en el momento de la muerte. Mi Guru Mahārāja era un gran astrólogo y astrónomo, pero lo abandonó todo. Eso es para los karmīs. A nosotros no nos interesan esas cosas.
Carta de Ś. P. a Sanātana dāsa (3 junio 1975)

Entrevista con Viśāliṇī-devī dāsī

46. Amor significa hacer servicio



Cuando Śrutakīrti era sirviente personal de Prabhupāda, en ocasiones se sentía avergonzado porque los devotos ofrecían a Prabhupāda enormes muestras de cariño, mientras que él sólo sentía falta de amor. Especialmente cuando llegaban a algún aeropuerto, docenas de devotos se ponían a bailar y a cantar llorando y tirándose al suelo en increíbles escenas de amor a Prabhupāda. En una de estas ocasiones, mientras acompañaba a Śrīla Prabhupāda, Śrutakīrti empezó a sentir mucha lástima de sí mismo. Pensaba que todos aquellos devotos cantaban y bailaban y que él, sin embargo, que estaba andando junto a Śrīla Prabhupāda, no sentía verdadero amor. Y esto comenzó a preocuparle.

Un día, mientras le daba su masaje, Śrutakīrti se lo dijo a Prabhupāda.

—Śrīla Prabhupāda, todos los devotos lo quieren tanto que me hacen sentir muy mal. Yo no tengo amor. Cuando estoy con usted veo a todos cantando, bailando y llorando, y yo que tengo tanta asociación no siento que el amor esté ahí.

Él esperaba que Prabhupāda le diría o haría algo, pero no dijo nada. De modo que el sirviente siguió dándole su masaje hasta que terminó. Luego Prabhupāda tomó una ducha, y después de ponerse el tilaka y cantar el gāyatrī, llamó a Śrutakīrti a su habitación.

—¿Te gusta servirme? —preguntó.

—Sí, Prabhupāda —dijo Śrutakīrti—, me gusta muchísimo.

—Eso es amor. Todos saben hacer muchas cosas: cantar, bailar o saltar. Pero tú estás realmente haciendo algo. ¿No es eso amor?

—Supongo que sí, Śrīla Prabhupāda.

—Entonces haz servicio —dijo Prabhupāda—. Eso es todo lo que hace falta. Y eso es lo que significa amor: hacer servicio.
Entrevista con Śrutakīrti dāsa


Śrīla Prabhupāda creó la expresión «devoto daṇḍavat» para describir al devoto que ofrece profusas muestras de respeto y adoración al maestro espiritual pero que no las complementa con una verdadera actitud de servicio. El hindú piadoso especialmente, siempre se inclina para ofrecer daṇḍavats ante su guru. Pero si el servicio comienza y termina con esas reverencias formales, entonces Prabhupāda considera que esa persona no es un devoto importante, sino un «devoto daṇḍavat». En otra ocasión, estaba yo presente cuando un devoto sintió la necesidad de expresar espontáneamente su amor hacia Śrīla Prabhupāda y le dijo: —Prabhupāda, le entrego toda mi vida—. Prabhupāda respondió: —Sí, eso ya lo sé—. En otras palabras, el servicio devocional empieza cuando el discípulo dice: —Ahora lo acepto como mi maestro espiritual. Por favor, instrúyame—. Sentir o decirle al guru que deseas seguirlo completamente es algo muy favorable, pero debe ir acompañado de servicio práctico.


45. Prabhupāda tenía la capacidad de conocer la mente de sus discípulos



En 1972 Ātreya Ṛṣi dāsa concertó para Bob Cohen (después Brahmatīrtha dāsa) y su esposa un darśana privado con Śrīla Prabhupāda. La mujer de Bob había estado yendo al templo durante algunos meses pero estaba convencida de que nadie la iba a hacer cantar Hare Kṛṣṇa. Tan sólo iba por acompañar a su marido. Cuando los devotos decían: —¡Hare Kṛṣṇa, Bárbara!—, ella respondía: —Hola.

Aquel día estaban ella y su marido junto con otros ocho o diez sannyāsīs en la habitación de Prabhupāda. Bob se postró para ofrecer reverencias y Bárbara tan sólo inclinó la cabeza. Śrīla Prabhupāda la miró y le dijo: —¿De modo que estás interesada en la conciencia de Kṛṣṇa?—. Ella no entendió una palabra de lo que le había dicho. Le tenían que traducir todo. Śrīla Prabhupāda habló durante una hora aproximadamente y Bárbara se quedó muy impresionada con él, aunque no sabía muy bien por qué. Aunque hizo a Prabhupāda unas cuantas preguntas, entonces era demasiado nueva como para apreciar realmente la conciencia de Kṛṣṇa. Pero Śrīla Prabhupāda fue misericordioso con ella. Más tarde distribuyó unas rasagullās.    —Abre la mano —le dijo a Bárbara, y en la palma le puso una rasagullā.

Llegó la hora de partir. Bob Cohen iba a conducir a Śrīla Prabhupāda al aeropuerto y todos estaban saliendo ya de la habitación. Bárbara tardó en salir, y cuando todos estuvieron fuera, se acercó a Prabhupāda, juntó las manos, lo miró a los ojos y dijo: —Harre Krrishna—. Con una expresión de bienvenida, Prabhupāda respondió: —¡Jaya!—. Bárbara estaba segura de que Prabhupāda sabía que ella nunca había querido cantar Hare Kṛṣṇa antes y que ésta era la primera vez que lo hacía. Esta correspondencia personal le pareció tan maravillosa que en aquel momento decidió que intentaría ser una devota.
Entrevista con Bhakti-devī dāsī


Esta anécdota que nos proporcionó la esposa de Brahmatīrtha es un caso donde un devoto se da cuenta de que Śrīla Prabhupāda conoce su pensamiento sin que el discípulo haya dicho nada. Cuando escribí la biografía de Śrīla Prabhupāda seguí las reglas estándar para toda biografía y refrené siempre el impulso de leer en la mente de Prabhupāda. Esto no es sólo una cuestión de normas en la escritura de una biografía, sino también la actitud vaiṣṇava hacia el maestro espiritual. Vaiṣṇavera kriyā mudrā vijñeya na bhujaya: «Nadie puede conocer la mente del devoto puro». Pero revisando las entrevistas con los devotos encontramos una y otra vez incidentes donde los devotos tienen la fuerte impresión de que Śrīla Prabhupāda sabía lo que ellos pensaban. Hay demasiadas anécdotas como estas para rechazarlas todas categóricamente. Se podría decir que son impresiones subjetivas, pero en las vidas de los devotos se dan a veces impresiones fuertes como éstas que les ayudan a mantenerse fijos en la conciencia de Kṛṣṇa. ¿Y por qué deberíamos negar que Prabhupāda tenía la capacidad de conocer la mente de sus discípulos? Por ello, de vez en cuando presentaremos anécdotas de este tipo en estas series.

44. Realizaciones: Prabhupāda se relacionaba conmigo del mismo modo en que yo me relacionaba con él



«Mi experiencia de mis encuentros personales con Śrīla Prabhupāda es que él se relacionaba conmigo de acuerdo al modo en que yo me relacionaba con él. Si yo era humilde él era misericordioso conmigo, pero cuando yo era orgulloso Prabhupāda aplastaba mi orgullo.

»La primera vez que lo vi (en el templo de Calcuta, en 1971), entré y me senté. Me preguntó quién era y si tenía alguna pregunta. De modo que le dije: —Bueno, ¿por qué mejor no volverse budista?—. Yo era un chico listo. Entonces Prabhupāda preguntó: —¿Y en qué cree un budista?

»Intenté acordarme de mis años de colegio, Filosofía I y II. Comenté un poco sobre el Noble Sendero Óctuple y Cuádruple, y mascullé algo acerca de lo que Buda había dicho. Pero Prabhupāda ya me había derrotado: yo no tenía ni idea de qué era lo que había dicho Buda.

»La siguiente vez que vi a Prabhupāda fue al año siguiente, en el festival de Māyāpura de 1972. Después de haberlo visto por primera vez, había comenzado a cantar Hare Kṛṣṇa y me había hecho vegetariano. Esta vez ya no era tan orgulloso. Pensaba: “Seguro que Prabhupāda conoce las respuestas a todos los secretos de la vida”. Fui a verlo consciente de que era un maestro espiritual perfecto. Aunque mi rendición era teórica, me acerqué sumisamente ante él tal como se indica en el Bhagavad-gītā. Mientras estuve en Māyāpura también había estado prestando servicio, de modo que sin saberlo estaba siguiendo el mandato del Gītā. Prabhupāda me correspondió presentándome la Verdad Absoluta. Esas conversaciones están recogidas en el libro Preguntas Perfectas, Respuestas Perfectas. Prabhupāda era tremendamente misericordioso conmigo. Llegó incluso a decirme: —Tú eres un buen muchacho.

»La siguiente vez que vi a Prabhupāda fue de nuevo en Calcuta. Para entonces yo era ya mucho más respetuoso. Cuando fui a verle, él estaba bebiendo agua de coco. Entré en su habitación sintiéndome muy insignificante y entonces Prabhupāda me tendió su propia agua de coco para que bebiera. Quizá no era gran cosa, pero a mí me llegó hasta el alma.

»Cuando volví a verle en 1973 me sentía también muy insignificante. Fue en el templo de Brooklyn en Nueva York. Prabhupāda iba andando desde su residencia hacia el templo y yo me encontraba de pie en un pasillo lleno de devotos. Pensé: “Ojalá que no me vea”. Cuando pasó Prabhupāda todos le dimos reverencias. Mantuve la cabeza en el piso rezando lo más lento que pude para asegurarme de que pasaría de largo antes de que yo me levantara. Pero lo que no sabía era que Prabhupāda se había detenido y me estaba esperando. Terminé mis oraciones muy despacio y cuando me levanté me encontré los pies de Prabhupāda enfrente de mí. Dijo: —¡Estás aquí!—, y me abrazó.

»Pero en otra ocasión Prabhupāda aplastó mi falso ego. Estaba paseando en Denver y yo me uní a él. Yaduvara dijo:  —Prabhupāda, aquí está el trabajador del Cuerpo de Paz. Ha venido a verlo otra vez—. En esta ocasión yo me sentía muy orgulloso pensando: “Prabhupāda estará muy contento de verme”. Pero Prabhupāda dijo solamente: —Hm—. Eso fue todo.

»Otra vez vi a Prabhupāda en su cuarto en Nueva Órleans. En esta ocasión entré intentando pasar desapercibido y me senté al fondo de la habitación. No quería que Prabhupāda me viera. El lugar estaba lleno de devotos, incluyendo muchos líderes, de modo que me escondí hacia el final. Pero Prabhupāda me vio e hizo una pausa en mitad de su darśana. Dijo: —Ven aquí—. Así que me acerqué un poco. —No, aquí—. Me acerqué un poco más. Pero entonces Brahmānanda Swami se volvió y me dijo: —¡Ven hasta aquí!—. Y al final me encontré sentado a los pies de Prabhupāda. Él deseaba que yo me sentara allí, a sus pies.

»Sin embargo cuando iba a ser iniciado, me volví de nuevo orgulloso. Era en 1976 y yo pensaba: —Ahora Prabhupāda estará muy satisfecho conmigo. Esto es maravilloso—. Prabhupāda no llevó a cabo la ceremonia de iniciación personalmente. Se encontraba enfermo, pero estaba sentado en el vyāsāsana y repartía los dulces. Yo no estaba situado muy lejos de él así que lo miré pensando: “Aquí estoy. Voy a ser iniciado. Prabhupāda se sentirá feliz de verme”. Levanté la vista hacia él y puesto que me había reconocido en Nueva Orleans y en el pasillo de la calle Henry en Brooklyn pensé: “Ahora me reconocerá de nuevo”. Recuerdo perfectamente que eso era lo que pensaba. Y cuando lo miré, él dirigió sus ojos hacia mí y miró a través de mí. Ni siquiera me vio. Miró a través de mí. Fue una sensación horrible que Prabhupāda me mirara y no me viera. Ese fue el castigo más severo que me dio, por orgulloso.

»De modo que estoy convencido de que Prabhupāda se relacionaba conmigo del mismo modo en que yo me relacionaba con él. Cuando yo era humilde él era amable, y cuando yo actuaba como un engreído, me ignoraba».

Entrevista con Brahmatīrtha dāsa Adhikārī

43. Personal: Sus ojos



En El Néctar de la Devoción, Śrīla Rūpa Gosvāmī afirma que por la mirada de las grandes almas se puede conseguir la liberación. Y así ocurría con Śrīla Prabhupāda.

La mirada de Prabhupāda funcionaba como un rayo o como una rosa. Si un devoto se dirigía a Śrīla Prabhupāda y no era totalmente abierto o sincero, o si intentaba burlar su compromiso con Kṛṣṇa, Śrīla Prabhupāda podía adivinarlo mirando directamente a los ojos del devoto. Entonces el discípulo se sentía como un idiota. Y a menos que fuera un mentiroso sin escrúpulos, era incapaz de tratar de engañar a Prabhupāda. Cuando alguien se enfrentaba con la mirada penetrante de Prabhupāda podía ver en su propia debilidad.

Prabhupāda expresaba también dolor en sus ojos cuando un discípulo lo decepcionaba o cuando veía el sufrimiento de las almas condicionadas. Sus ojos eran particularmente expresivos con emociones espirituales cuando contaba una historia o cuando reía o lloraba. Como dicen los poetas «los ojos son el espejo del alma».

Tras visitar la finca de Gītā-nāgarī, Prabhupāda contó que había visto una vaca con una ubre muy grande. Describiendo la vaca, Prabhupāda extendió los brazos para enseñar el tamaño y abrió desmesuradamente los ojos como lo hubiera hecho un niño. Y los que lo oyeron también se volvieron también como niños y tomaron parte en la apreciación de Prabhupāda.

Hay una película donde Śrīla Prabhupāda va conduciendo a sus discípulos por los santos lugares de Vṛndāvana. Se lo ve contando pasatiempos de Kṛṣṇa y sus ojos, brillando con una luz trascendental, están llenos de juego, de amor y de gozo espiritual. Sólo alguien que estuviera muerto sería incapaz de ver la dicha de la conciencia de Kṛṣṇa en los ojos de Prabhupāda.

Todos sabían que llevar adelante la conciencia de Kṛṣṇa era duro para Prabhupāda: sus viajes, las preocupaciones, el duro trabajo... Y sin embargo sus brillantes y sonrientes ojos mostraban que estaba por encima de toda aquella lucha.

Mirando a los ojos de Prabhupāda uno podía sacar la conclusión de que no era una persona de este mundo. Estaba con Kṛṣṇa en el mundo espiritual. Mirando a los ojos de Prabhupāda uno tenía la impresión de que Prabhupāda era más profundo que ninguna otra persona, que era de verdad un guru; se daba cuenta de que había una profundidad insondable y de que no había en ellos el más ligero atisbo de ego falso. Y eso lo transmitía él por medio del lenguaje de los ojos.

A la gente le gusta presentarse a sí misma en su mejor faceta. Un hombre puede hablar de una manera muy religiosa, decir muchos superlativos sobre sí mismo o afirmar que es honrado y sincero. A veces se puede detectar mirando a las personas directamente a los ojos si en realidad tienen miedo o son deshonestas. Por eso la gente a menudo es evasiva y le resulta incómodo mirar a los ojos de otra persona. Śrīla Prabhupāda podía ver fácilmente la carencia de conciencia de Kṛṣṇa mirando a alguien a los ojos. Sin embargo, cuando alguien miraba a Prabhupāda a los ojos, veía únicamente conciencia de Kṛṣṇa.

Satsvarūpa dāsa Goswami